El gato pardo

Artistas despiden al Gato Pardo; descanse en paz, Salvador Aldape

Por Mauro Marines

Alto y de espalda ancha, vestido siempre de negro; con botas y chaqueta de cuero, cabello largo y entrecano, a veces suelto y a veces amarrado; con brazaletes de cuero, pulseritas de tela y de vez en cuando uno que otro anillo plateado, Salvador Flores Aldape solía recorrer las calles del Centro Histórico de la Ciudad, frente a los recintos y muros que en diversas ocasiones resguardaron su arte.

Chava, como le llaman quienes lo conocieron de manera cercana, fue un artista comprometido con su ciudad. Sus habilidades las dedicó al mejoramiento de la comunidad artística de Saltillo y a sus habitantes, a través de exposiciones de gráfica, colectivos de mural y vocación por la enseñanza, entre otras iniciativas que por décadas llevó a cabo.

Su muerte prematura, acontecida este domingo 23 de junio en Monterrey producto de un infarto mientras se recuperaba de una cirugía de rodilla, impresionó a todos, amigos y colegas y hasta a aquellos que sólo lo llegaron a conocerlo a través de su obra, tal fue el impacto de su legado.

Este año estuvo presente con dos exposiciones, una individual durante febrero y marzo en la Alianza Francesa de Saltillo titulada “Amores imaginarios”, de gráfica, pintura y técnica mixta, y otra más, colectiva, llamada “Naturaleza inerte”, donde sus miembros exploraron la vigencia y pertinencia del género pictórico bodegón.

La primera ha sido destacada por algunos usuarios en redes sociales debido a que en ella abordó temas como la muerte, la soledad y la memoria y cómo resultó adecuada esta, su última exposición, para hablar de a quienes no olvidamos nunca mueren.

Aunado a lo anterior también tuvo presencia con su arte en muchas otras ocasiones como en 2017 cuando, también en la Alianza Francesa, con “Yo soy el otro”, así como en 2011 al lado de Antonio Fernandez Luna “Ferlun”, Rodolfo “Doc” Ramírez y Magda Dávila como parte del taller de grabado “Open Studio” en Casa Purcell.

Asimismo formó parte de la exposición “Desesperación, resaca y éxtasis” en 2018 en la galería de la Escuela de Artes Plásticas de la UAdeC, de donde egresó como licenciado en Diseño Gráfico y en la cual fungió como docente para varias generaciones además de otras tantas muestras, individuales y colectivas en diversos recintos culturales, así como proyectos de arte mural, tanto comisiones privadas como iniciativas públicas, en especial con la intención de fomentar prácticas ecologistas.

También sus habilidades las dedicó a la gestión cultural y entre diversos proyectos apoyó al Festival de Blues y Jazz del Desierto y de manera similar tuvo presencia en el Instituto Municipal de Cultura de Saltillo, organización bajo la cual realizó diversos talleres de gráfica y arte y conferencias sobre estas disciplinas y su quehacer.

“Esta noticia nos sorprendió a todos… sentimos mucho la pérdida de la familia del artista Salvador Aldape.

Tuvimos la oportunidad de presentar su trabajo en la galería de la Alianza y no pensamos que su última inauguración sería justamente esa «Amores imaginarios».

En ella describió como vamos olvidando y nuestra mente pareciera despintar los recuerdos, a tal grado que fueran casi invisibles.

Estamos seguros que su recuerdo perdurará por mucho tiempo y su legado no se despintará en la memoria y corazón de amigos, alumnos, familiares y todos los que le conocimos.

Descansa en paz.. au revoir!”

Alianza Francesa de Saltillo, centro cultural y de idiomas.


‘El Gato Pardo’

Por Ileana Corpi

Salvador Aldape era dueño de una gran inteligencia, entendida como su capacidad de recoger información, asimilarlarla y reflexionarla por medio de la observación manifestando comportamientos muy curiosos en su día a día, grabados en sus múltiples obras artísticas.

Misterioso y fascinante, Chava, podía ser domesticado pero jamás sometido. Altivo aunque no orgulloso, juguetón, astuto, poseedor de un amor propio poco común en nuestra sociedad, amante de la tierra y decididamente huidizo. Proclive a mantener una prudente distancia aún de la gente que conocía, Chava parecía tener dos caras: una mira hacia la seguridad y el compromiso social con la natura y las nuevas generaciones, mientras que la otra, hacia la gráfica de líneas y la libertad de la manifestación artística, pudiendo mirar fijamente al sol sin parpadear.

Aldape no era un animal social, el gato vive solo, no necesita sociedad alguna, pero sí era capaz de establecer una relación vinculante y afectiva con los individuos de su propia especie, así como de otras especies, incluyendo a los humanos; no sufrió nunca a causa de la soledad, muchos lo vimos caminando en el centro sigiloso a pesar de su gran estatura y sus cabellos libres al viento vestido pardo, vestido de noche, vivió con los humanos que le fuesen convenientes como sus alumnos sin importar su edad le daba igual compartir pincel con niños que con viejos, o no tan viejos, su temperamento independiente, le impedía sentir apego por alguien; aunque fuimos algunos los afortunados; hacía gala de la indiferencia con que pasaba del salón al tejado. «Los gatos son incomprendidos porque no se dignan explicarse: son enigmáticos únicamente para quien ignora la potencia expresiva del mutismo.» (Paul Morand)

Nos quedaremos con unas dudas sobre el comportamiento de Salvador, (y como no, si los gatos no hablan) ¿Quién podrá ahora ser quien arañe opiniones sobre la cultura y las artes? O peor aún ¿Quién podrá jugar con el ovillo de opiniones cruzadas sobre si el arte lo es ó no? Pero si algo me queda claro es que si Chava nunca se lamentaba y reía era porque siempre estaba razonando. Descansa amigo, que el ideal de la calma según Jean Renard, es un gato sentado.

“Si te pienso, no mueres nunca”

(Salvador Aldape)

Frase incluida en la presentación de la exposicion “Amores imaginarios”

Vanguardia

 

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