Josep Ramió: «Ver ‘la vida pasada y futura de los objetos’ nos llevó a sentir un llamado que iba más allá de lo artístico»

La compañia chilena Los Fi presenta su espectáculo “Chau, adiós chatarra electrónica”

Por Redacción Nodal Cultura

Chau, adiós chatarra electrónica es un espectáculo musical que propone pensar y crear conciencia sobre la manera en que se fabrican los objetos que utilizamos cotidianamente, el impacto ambiental que genera ese proceso y el que produce los desechos que acumulamos día tras día.

Chile es el país sudamericano que más produce chatarra electrónica. Pero además mientras en el mundo se recicla el 20% de la chatarra electrónica, en Latinoamérica sólo el 3%. La falta de políticas públicas, los intereses comerciales y la ignorancia respecto del enorme daño ambiental, son causas para que el cambio no tenga la velocidad y profundidad que requiere.

“Antes del 2015 nuestras acciones personales las realizábamos desde la ignorancia, ahora desde la conciencia. La opción de seguir consumiendo y tirando a la basura estos plásticos termina siendo una acción consciente, quizás no te interese, pero ya lo sabes, ya lo has visto.

Entonces visibilizar una realidad y generar una instancia de reflexión, hace al menos que las conductas se generen desde el reconocimiento de lo que conllevan las acciones individuales, empresariales y estatales”, explicó a Nodal Cultura Josep Ramió, director de “Chau” y fundador de Los Fi, compañía chilena que trabaja un lenguaje escénico propio, donde se mezclan la percusión con objetos, humor y movimiento.

La obra se presentará del 4 al 14 julio, en el Centro Cultural Gabriela Mistral, GAM. Durante la temporada se instalará un punto limpio para que los espectadores puedan depositar su chatarra electrónica. Se recibirán: teléfonos, baterías, cables, decodificadores de internet o de cable, cargadores y tablet.

Dividido en 15 canciones, con ocho actores en escena y una escenografía compuesta de chatarra electrónica en desuso y objetos reutilizados, el espectáculo presenta diversas problemáticas en torno a la producción y consumo de productos. A través de un espectáculo que convoca a todos los públicos, explica como extraer, consumir y desechar genera no solo un mundo sucio, sino también un mundo que va agotando sus recursos no renovables.

En diálogo con Nodal Cultura Ramió habló del origen de “Chau”, del modo que Los Fi fueron encontrándose con el tema de los desechos y aprendiendo, no solo de los daños sino de cómo general un uso propio para esos residuos y de la intención de aportar a la creación de conciencia de la crisis que vivimos en la materia.

¿Por qué decidieron abordar este tema?
Nuestro primer espectáculo fue estrenado el 2005, y si bien nos permitió viajar por 8 países diferentes latinoamericanos, también nos mantuvo muy ocupados durante 10 años.
En ese tiempo la creación de la compañía estuvo centrada en la perfección del mismo montaje y en generar instancias artísticas que se desprendían del espectáculo para hacer sustentable económicamente la compañía, y no en generar nuevas propuestas.
Es así como el 2015 nos propusimos hacer un nuevo montaje y llevar el lenguaje de la percusión con objetos reutilizados a otro nivel: queríamos hablar de alguna temática que nos identificara a todos como compañía. En una reunión creativa comenzamos a enumerar la cantidad de teléfonos celulares o móviles que había tenido cada uno de los actores y actrices a lo largo de su vida. Llegamos a 52, entre solo 8 personas. (Al 2019 ya vamos en 64).
Solo pensar cuántos celulares se habían generado en los últimos diez años en Chile nos pareció un número inabordable, casi absurdo. Al extrapolarlo a Latinoamérica o al mundo entero nos pareció una verdadera montaña de teléfonos móviles inservibles. Al comenzar a indagar sobre este “nuevo tipo basura”, vimos que no era una problemática exclusiva de los celulares, sino de todo tipo de desechos electrónicos (televisores, ampolletas, jugueras, computadores, impresoras, refrigeradores, juguetes a pila, etc).
Entonces nos dimos cuenta que en nuestros propios hábitos de consumo había dos preguntas que nunca nos habíamos hecho, ni nunca nos habían importado a la hora de comprar algo: ¿De dónde vienen las cosas nuevas? y con esto me refiero a cada proceso necesario para que algo esté en un punto de venta, desde su extracción de materias primas, su embalaje, su traslado, etc; y ¿dónde van a parar cuando las desechamos? Vale decir ¿dónde están esos rellenos sanitarios o esos vertederos? O ¿por qué el mar está mostrando tanto plástico en su superficie? Ver “la vida pasada y futura de los objetos” nos llevó a sentir un llamado que iba más allá de lo artístico, un sentimiento de responsabilidad social de comunicar a través de nuestro trabajo, nuestro arte, lo que nosotros vimos y vislumbramos; para así, entre todos, buscar las nuevas respuestas de esa sociedad que soñamos el 2030.


¿Es parte de una preocupación que los acompaña en los casi 20 años de carrera o de una lógica de armado de espectáculos?
Hace 20 años nunca habíamos escuchado hablar de la chatarra electrónica, ni de la obsolescencia programada, ni mucho menos de la necesidad de reducir y reutilizar. Reconozco que el reciclaje se conocía desde hace tiempo en algunas comunas de Chile en particular, pero en ningún caso era una costumbre de todos, ni mucho menos una política pública o un compromiso del estado.
La verdad es que cuando comenzamos a armar «Chau, adiós chatarra electrónica», no teníamos todas las escenas, no sabíamos de todo lo que íbamos a hablar, ni siquiera teníamos a todos los actores…
Fue la misma temática que nos llevó a pensar que se necesitaban 8 personas, 5 que representaran el sistema de economía lineal: extracción, producción, distribución, consumo y eliminación de desechos; y 3 que representaran las denominadas tres erres bases del sistema de economía circular: reduce, reutiliza y recicla.
En ese momento, no había nada en contra de las bolsas plásticas, los gobiernos no hablaban de economía circular, el cambio climático parecía un tema de las futuras generaciones; imagínate que el acuerdo de Paris recién se firmó a mediados de diciembre del 2015.
A veces pensamos que todo lleva años de conciencia, y no es así, desde el 2017 con los estudios derivados a partir del acuerdo de Paris se visibilizaron muchas realidades que antes solo eran conjeturas, ideas de algunos científicos mostradas en videos poco vistos de Youtube, pero no eran parte del conocimiento del ciudadano común y corriente.
Se dio que dimos con una temática que nos parecía urgente el 2015, y esa urgencia llegó a Chile y Latinoamérica con todo… y al parecer no pretende abandonarnos. Entonces el montaje se fue armando escena a escena, según los temas que nos iban asombrando y queríamos enfrentar, partimos por lo que nos parecían más urgente: generar un cambio en la forma de ver “la vida de las cosas”.

¿Cómo se integra este proyecto en la trayectoria de Los Fi?
Nosotros llevamos casi 20 años dedicados a investigar y desarrollar un lenguaje que busca cruzar la sonoridad de objetos reutilizados, con sus posibilidades de movimiento y puesta en escena.
Este espectáculo sumó tres aristas nuevas para nosotros a esta investigación: la incorporación de canciones, de textos y de un contenido a la escena y a la estética de la obra.
De esta manera hemos logrado un lenguaje propio, que lleva a la percusión urbana un paso más allá de lo que nosotros veníamos desarrollando, un paso que nos llenó de contenido y sentido.
Así, el mundo del teatro nos reabrió sus puertas, porque si bien indudablemente siempre hemos sido parte de las artes escénicas (nuestro trabajo es sobre un escenario), la falta de texto, de conflicto, de clímax, siempre situó a Los Fi, en el borde fronterizo del teatro, la música y la entretención. Tanto así, que el 2014 nosotros mismos dejamos de llamarnos Teatro Phi y pasamos a ser Los Fi, mostrando de manera evidente que nos sentíamos parte de varias artes integradas.

Los datos que acompañan la presentación de «Chau» son categóricos y alarmantes. ¿Cómo se proponen trabajar en la conciencia de niños y adolescentes desde el arte y la comunicación que establecen con ellos?
Para nosotros la entretención es esencial en nuestro arte, si no entretiene o no asombra, no logramos la empatía y no llegamos a las personas.
En este sentido buscamos hablar de estos temas urgentes, pero desde la creatividad, el humor y las canciones.
Además de la obra, estamos terminando un libro donde se cuenta escena por escena qué llevó a la creación de la obra. Este es un complemento para aportar más al cambio de conciencia que soñamos. A su vez, tanto el montaje como el libro se potencian con las canciones creadas y en las redes sociales.
Debemos aprovechar las nuevas tecnologías para impulsar el cambio.

¿Cuánto se pueden influir en modelar nuevas prácticas si los adultos sostienen las conductas tan poco amigables en ese sentido?
Antes del 2015 nuestras acciones personales las realizábamos desde la ignorancia, ahora desde la conciencia.
Si sabes que el océano tiene islas de plásticos, donde la base son colillas de cigarros, bolsas, botellas, bombillas y plásticos de un solo uso; la opción de seguir consumiendo y tirando a la basura estos plásticos termina siendo una acción consciente, quizás no te interese, pero ya lo sabes, ya lo has visto.
Hace un año recibíamos en un restaurante de comida rápida unos servicios de plástico sin ningún pensamiento futuro sobre esos objetos desechables. Hoy no puedes hacerte el loco.
Entonces visibilizar una realidad y generar una instancia de reflexión, hace al menos que las conductas se generen desde el reconocimiento de lo que conllevan las acciones individuales, empresariales y estatales.

¿Se permiten interpelar a los adultos en el espectáculo?
Claro que sí. El arte siempre es una interpelación, aunque a veces sea más evidente, en unas obras que en otras.Desde las canciones, la escenografía, los textos y las visuales, todo el montaje es una interpelación estética a la conciencia y el sistema de consumo que tenemos.
Un ejemplo de esto es la canción Obsolescencia Programada, donde tratamos la problemática que encierra este concepto: es una gran idea para las empresas productoras, pero a costa de generar un alto costo económico por parte de las personas, una gran generación de basura contaminante y una extracción permanente de recursos no renovables. La canción termina de con un rotundo: «amigo… ¡Te están mintiendo!».
En otro momento hablamos de lo que contamina una pila de botón de mercurio y nos preguntamos ¿dónde están los mil millones de pilas importadas en Chile los últimos 10 años? Y así vamos mezclando entretención con momentos que llaman a la reflexión.

¿Cómo integran la chatarra tecnológica en el show?
La manera más directa es a través del mismo lenguaje, vale decir desde la percusión de CPUs, notebooks, placas madres, discos duros, y todo tipo de partes de chatarra que fuimos investigando sus potencialidades sonoras.
Por otra parte, está la estética que encierran los objetos, las carcasas de las pantallas, los celulares, los teclados, las placas madres, etc.
Además, utilizamos este tipo de desechos en nuestros vestuarios.
La idea siempre fue incorporarla de manera integral a toda la propuesta de la obra.Desarmamos diferentes tipos de computadores, televisores y celulares, para inspirarnos a todo nivel.

¿Pueden dar cuenta de una «utilidad» del reciclaje?
Esta pregunta es la base del cambio, porque se ha instaurado la creencia popular que a todo esto se le llama reciclaje, y no es así.
Nosotros en la obra no reciclamos nada, las cosas son reutilizadas, pero no recicladas. Reciclar requiere mucha energía, y la energía invertida en crear nuevos productos nunca la podremos reciclar.
Por esto la obra plantea la necesidad de comprender los procesos que encierra lo que nosotros denominamos «la vida de las cosas».
Así entenderemos que lo importante es reducir el consumo, eso es lo más eficiente energética y medioambientalmente hablando. Para esto la pregunta ¿realmente lo necesito? es fundamental.
Segundo, cuando ya tenemos algo, reutilizarlo, repararlo, actualizarlo, arrendarlo, revenderlo, regalarlo…etc. En límite de la reutilización está en tu imaginación.
Cuando ya no sepas qué hacer con tus desechos, recién ahí recíclalos.
Claro que hay una utilidad en el reciclaje, sobretodo porque se producen nuevos objetos a partir de materias primas que ya fueron extraídas anteriormente de la naturaleza.
Al reciclar, extraemos menos y eso siempre será un beneficio para el medioambiente y por ende para las personas.
Pero debemos tener claro que eso está muy lejos de solucionar la emergencia climática en la que estamos llamados a ser protagonistas en los próximos años.


Chau, adiós chatarra electrónica
Dramaturgia y Dirección:
 Josep Ramió
Elenco: Valentina Bustos, Alejandra Castro, Fernanda Villavicencio, David Olivares, Josep Ramió, Leyla Saleh, Andrea Schwartzmann, Josefina Yañez, Bastián Del Río
Diseño integral: Laura Nuñez y Chistian Campi
Ingeniero en sonido: Diego Sepúlveda
Iluminación: Ariel Valenzuela
Producción Audiovisual: Geraldine Blanch

Lugar: Centro Cultural Gabriela Mistral, GAM. Edificio A piso 1 Sala A2
Funciones: 4 al 14 Julio. Ju y Vi, 20.30 h. Sá y Do, 18.30 h] Recomendada para mayores de 6 años

 

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