Encuentro Hemisférico

Encuentro Hemisférico 2019: el sonido y la furia

Por Rodrigo Arenas Carter

El Encuentro Hemisférico es una conferencia/reunión/festival en torno a la performance y a los estudios de performance que se realiza cada dos años en diferentes lugares del continente americano. Organizado por el Instituto homónimo, dependiente de la Universidad de Nueva York, se ha consolidado como uno de los eventos sobre performance más relevantes a nivel mundial.

Su undécima versión, a la que tuve el honor de ser nuevamente invitado, fue realizada en Ciudad de México (CDMX), con apoyo de diversas organizaciones locales, entre ellas la UNAM y Ex-Teresa Arte Actual. La cantidad de piezas, conversatorios, grupos de trabajo, conferencias, lanzamientos de libros, exposiciones y trasnocheos fue monumental, como se estila en los encuentros de Hemi, por lo que iba preparado a asumir que no sería capaz de verlo todo. Por ende, y a diferencia de muchos de los artículos que se escriben después de estos encuentros, no voy a analizar las piezas presentadas ni a los artistas que me llamaron la atención. Eso lo dejo en privado, aún más dado que yo expuse una pieza nueva (además de estar en un grupo de trabajo y presentar mi libro) y me es problemático hablar de algo en lo que yo tuve parte. Además, no me interesa el chisme ni otras discusiones que en nada aportan al debate. Sin embargo, voy a indagar en otros aspectos del encuentro.

En esta ocasión, los temas que convocaron fueron el humor y el ruido como herramientas de deconstrucción del poder, lo que me pareció muy interesante. Primero, porque la performance latinoamericana es bastante politizada, seria e incluso dramática, lo que ha desplazado el uso de lo humorístico a un segundo plano e incluso muchos artistas ven el uso del humor en la performance como algo de segunda categoría, o que solo está relegado a la performance de cabaret. En lo personal, creo que tomarnos demasiado en serio a nosotros mismos puede llegar a ser muy aburrido e incluso desgastaste. Arte y humor son dos elementos que pueden derivar en provocaciones conmovedoras e intensas, como fue en una de las piezas que tuve la oportunidad de presenciar. En general el Encuentro demostró que, pese a que proveníamos de diferentes contextos culturales, éramos capaces de reírnos al unísono.

Por otro lado, y tal como lo planteo en mi proyecto radial El Sonido y la performance, lo sonoro ha sido escasamente explorado en las artes performáticas, lo que presenta diversas oportunidades estéticas para los artistas de nuestra región. Cabe aclarar que la noción de ruido se extiende más allá de lo meramente auditivo, concibiéndose como una perturbación que muchas veces puede tomar como forma la risa o la burla cabaretera. Por ello, debemos recordar que el ruido es una construcción cultural. Lo que para algunos es mero bullicio, para otros es música. Pese a ello, a nivel continental compartimos nociones comunes sobre el ruido: el tráfico, la multitud de voces superpuestas sobre la calle, el desorden peatonal. Todos estos aspectos los encontramos a flor de piel en el centro histórico de CDMX. Por ende, el Encuentro nos invitó a abordar críticamente la potencialidad estética del ruido y sus implicancias sociales y artísticas.

Otro aspecto que quería mencionar es el anuncio dado durante la ceremonia inaugural: el retiro de Diana Taylor como directora del Instituto Hemisférico. La artífice de estos encuentros ha sido una fuerza imparable en el mundo de los estudios de performance, además de ser autora de importantes textos como El archivo y El repertorio. Más que nada, este hecho involucra nuevos desafíos para el Instituto y además se presenta como una oportunidad para recordarnos la relevancia del trabajo de Taylor, invitándonos a recorrer sus textos una y otra vez, y a guardar en nuestra memoria toda la energía que los encuentros han generado. Al final, y después de un caluroso sábado, terminamos todxs bailando en el centro de la ciudad, al ritmo de una semana intensa e irrepetible.

Gazeta

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