Brasil: denuncian censura a una obra teatral por parte de un funcionario bolsonarista

Roberto Alvim, el funcionario que impone la censura en la República distópica de Brasil

Por Redacción Nodal Cultura

La compañía teatral brasilera La Motosierra Perfumada hizo pública este martes 27 de agosto una nota en la que denuncia la comisión de un acto de censura sobre la obra Res Pública 2023, que debía estrenarse en el mes de octubre en Complejo Cultural de Funarte (Fundación Nacional de las Artes) en la ciudad de San Pablo.

Según explican los miembros del grupo, la cancelación del estreno se debe a la orden emanada por Roberto Alvim, el nuevo director del Centro de Artes Escénicas (Ceacen). Alvim fue considerado uno de los principales referentes del teatro brasilero en las últimas décadas, apoyó al presidente conservador Jair Bolsonaro luego de, según confesó, convertirse al cristianismo y enfrentarse a Satán.

«Primero, me convertí al cristianismo. Esa fue la base a partir de la cual me volví conservador. E, inevitablemente, comencé a apoyar políticamente a la derecha, encarnada en Jair Bolsonaro», declaró en una entrevista a la revista Veja.

En el mes de junio, cuando asumió su cargo en el Ceacen, Alvim convocó a los dramaturgos, directores y actores a crear una «máquina de guerra cultural».

En esta nota pública el grupo La Motosierra Perfumada relata la historia de como su obra fue censurada. El proceso de creación del texto comenzó en 2016 cuando se desarrollaba el proceso de golpe de estado institucional que depuso a la ex presidenta Dilma Rousseff. En ese año se lanzaron «a la creación de un nuevo trabajo en el que formulamos la hipótesis distópica de un Brasil tropical fascista en 2023. En ese momento, el proceso de juicio político del presidente Dilma estaba desarrollándose en Brasilia. A partir de la hipótesis de un futuro terrible para nosotros los artistas, y para la vida misma en nuestro barrio históricamente configurado como un bastión de gays, travestis, prostitutas, artistas, inmigrantes y adictos, llegamos al texto Res Pública 2023«.

El texto fue presentado en el concurso de la Muestra de Dramaturgia de Pequeño Formato del Centro Cultural de São Paulo, donde fue considerado en el 4° lugar en ambas ocasiones. Por ocupar ese lugar en la selección del centro cultural que depende de la municipalidad, fue incluido en la programación del espacio del Funarte -dependiente del gobierno nacional- en San Pablo. De esta manera el grupo ya tenía todo preparado para estrenar en el mes de octubre de este año.

Sin embargo, como relata La Motosierra Perfumada, la obra fue censurada por orden del propio Alvim. «El director del Centro de Artes Escénicas del Funarte (Ceacen), Roberto Alvim, censuró en un trámite sumario el estreno de nuestra obra Res Pública 2023 en el Complejo Cultural de FUNARTE, en São Paulo. Lo hizo solamente basado en – ¡asombro! – la sinopsis del texto. No leyó la obra. Nunca ha visto el programa del espectáculo, que aún no existe. Aun así, su personal declaró, en el correo electrónico que envió a la Coordinación local de Funarte el 18 de agosto, que la pieza Res Pública 2023 no reúne «calidad artística» para ocupar una de las salas del Complejo».

Esta decisión es el primer ejercicio de prohibición directa que se hace público respecto de las creaciones artísticas en Brasil desde que el presidente Jair Bolsonaro amenazó con aplicar «filtros» a las producciones que cuenten con algún tipo de apoyo estatal (eufemismo para hablar de la censura).

Para los firmantes de la carta este hecho es solo comparable a la tarea de los censores que, durante la dictadura, eran funcionarios públicos con sueldo y funciones específicas en el corte, edición o prohibición del trabajo de dramaturgos y directores. En este caso es un funcionario jerárquico que tiene un rol administrativo, y no de curador, quien imparte una orden directa para prohibir un estreno ya programado en un espacio público. «Fuimos los primeros en ser ‘filtrados’. Otros tal vez están siendo en este mismo momento ‘filtrados’ en un gabinete en Brasilia, siguiendo la visión profiláctica de Roberto Alvim sobre lo que es arte y lo que no es arte». En la nota denuncian además que una funcionaria del Funarte fue despedida por explicar que la programación responde a un marco legal y una tradición que respeta los concursos y la diversidad de los espectáculos presentados.

La prohibición, aclaran, ha sido definida solo a partir de una pequeña síntesis de la obra, ya que Alvim no leyó la obra ni vio los programas de mano, porque aun no habían sido impresos.

Finalmente los autores de la nota convocan a los distintos actores de la cultura, el campo académico e intelectual a resistir a estos embates contra el arte. «Por todo esto que esta carta también se convierte en un llamado a todos y cada uno de los artistas, pensadores y defensores intransigentes de la democracia, la cultura y la libertad de expresión para que podamos estar juntos nuevamente en la historia», concluye el texto.

Y afirman, «En cuanto a la obra, se estrenará. Todavía no sabemos cuándo, dónde o cómo. ¡Pero se estrenará!»

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Publicado por A Motosserra Perfumada en Miércoles, 7 de agosto de 2019


Texto completo de la nota de La Motosierra Perfumada (en castellano)

Esta es una Carta por la libre expresión del pensamiento y el quehacer teatral en Brasil. Un alerta a todos los artistas de este país, porque se abre un precedente muy serio, que en otro tiempo Brasil conocía muy bien, el precedente de la CENSURA,  al que ahora se le llama «filtro».

Durante la dictadura (1964-1985), el estado brasileño financió el trabajo de los censores responsables de analizar, otorgar o rechazar, parcial o totalmente, la representación o circulación de espectáculos, obras de teatro, textos periodísticos, canciones y obras de arte en general . Para el teatro, el censor era un profesional que leía los textos para dar sus opiniones o tachar pasajes que, según su análisis, estaban en contra de la moral, propagaban los ideales revolucionarios o denunciaban la dictadura. A menudo, el censor se sentaba en la platea junto al director y el dramaturgo, para ver ensayos, tomar notas, imponer cortes o proponer ediciones.

No fue así lo que ocurrió con nosotros en agosto de 2019. El director del Centro de Artes Escénicas del Funarte (Ceacen), Roberto Alvim, censuró en un trámite sumario el estreno de nuestra obra Res Pública 2023 en el Complejo Cultural de FUNARTE, en São Paulo. Lo hizo solamente basado en – ¡asombro! – la sinopsis del texto. No leyó la obra. Nunca ha visto el programa del espectáculo, que aún no existe. Aun así, su personal declaró, en el correo electrónico que envió a la Coordinación local de Funarte el 18 de agosto, que la pieza Res Pública 2023 no reúne «calidad artística» para ocupar una de las salas del Complejo.

Desde 2016, , de acuerdo con sus reglamentos internos, el FUNARTE ha recibido grupos teatrales de diferentes regiones del país sin que esa «calidad artística» sea excluyente y nunca, durante estos años, el Centro de Artes Escénicas se negó a firmar el contrato de asignación del uso del espacio a cualquier grupo, respetando siempre la lista de espera y el rompecabezas que arman los funcionarios buscando, en la medida de lo posible, contemplar a todos. Esto es lo que trató de argumentar frente a  Roberto Alvim, la coordinadora del Complejo María Ester Moreira, lo que provocó su despido según lo informado en un artículo publicado en el periódico O Globo el 24 de agosto.

A pesar de que el artículo no incluía el nombre del grupo ni  del espectáculo involucrado en la controversia, al leer nuestra sinopsis que estaba prácticamente copiada en el periódico, no teníamos dudas de que se trataba de Res Pública 2023 y allí descubrimos que éramos víctimas de un escandaloso proceso de censura. Algo que vino «de arriba», de una decisión autocrática sin fundamento, pero política. Sin embargo tuvimos que esperar hasta el lunes 26 de agosto para hablar con la coordinadora interna de FUNARTE, Sharine Melo, y su administrador, Ricardo Dias, quien, visiblemente avergonzado, nos dijo que la temporada del espectáculo había sido cancelada por orden del Centro de Artes Escénicas.

La Motosierra Perfumada es un grupo de teatro con seis años de investigación escénica en la ciudad de São Paulo. En 2016, después de la última temporada de nuestro primer programa, «Aquello que me arrancaron fue lo único que me quedó» (2015), nos lanzamos a la creación de un nuevo trabajo en el que formulamos la hipótesis distópica de un Brasil tropical fascista en 2023. En ese momento, el proceso de juicio político del presidente Dilma estaba desarrollándose en Brasilia. A partir de la hipótesis de un futuro terrible para nosotros los artistas, y para la vida misma en nuestro barrio históricamente configurado como un bastión de gays, travestis, prostitutas, artistas, inmigrantes y adictos, llegamos al texto Res Pública 2023. En 2017 y 2018 sería elegido el 4to mejor texto ingresado en la Muestra de Dramaturgia de Pequeño Formato del Centro Cultural de São Paulo, obteniendo por dos años consecutivos la primera suplencia en un ciclo que tiene, cada año, más de 250 postulaciones. En 2019 conscientes de la urgencia de un texto que, para la risa de algunos y el asombro de otros la historia parecía imitar, comenzamos a poner la obra «en marcha».

Claramente, no existe ningún criterio de «calidad artística» para vetar nuestra temporada. Es, por supuesto, un «filtro» que el Centro de Artes Escénicas ha impuesto drásticamente al Funarte Regional en São Paulo. Fuimos los primeros en ser ‘filtrados’. Otros tal vez están siendo en este mismo momento «filtrados» en un gabinete en Brasilia, siguiendo la visión profiláctica de Roberto Alvim sobre lo que es arte y lo que no es arte. Su defensa vigorosa, su «Máquina de guerra» por un objeto de arte autónomo, libre de la savia del mal de las ideologías políticas, aunque siempre nos ha parecido “greenberguiano” y demasiado modernista, es respetable. Lo que no es respetable es sacar de esto la conclusión de que solo la izquierda «contamina» con sus pautas de identidad la autonomía del objeto del arte, particularmente en los textos y representaciones teatrales, y que la derecha, solo la derecha, tendría el don de preservar un cierto «espíritu» de libertad que caracteriza, para Alvim, el «gran arte». Lo que no es respetable es emprender una política higienista en el arte, a favor de un «Renacimiento» que no albergue la diversidad de artistas y obras más o menos comprometidos y más o menos «abiertos» que caracterizan la cultura brasileña actual. Leni Riefenstahl, la querida cineasta de Hitler y Goebbels, prestó con sus «ficciones alpinas» el mismo aire sublime e inmaterial en contraposición a ese «arte degenerado» condenado por el nazismo, cuando lo que exhibía al público fue en realidad cuerpos arios musculosos , blancos e infalibles, y tiernos niños saludando el paso del Führer en la multitud. Alvim, un director pródigo y autor de obras relevantes para el teatro brasileño del siglo XXI, ahora se convirtió en un «goebbelsinho» de Bolsonaro.

Con este gesto de censura que no le corresponde a su papel en el Gobierno, que es administrativo y no curatorial pues depende de él nombrar curadores y no curar espectáculos, Roberto Alvim advirtió que no ahorrará esfuerzos contra piezas que exponen cualquier contenido que le parezca crítico sobre el gobierno, haciendo que la patrulla ideológica prevalezca sobre cualquier criterio artístico. En esencia, el nuevo Director del Ceacen dentro del Funarte solo cumple la lamentable agenda del bolsonarismo: inventa polémicas morales e ideológicas, especialmente con los artistas, para ocultar de la conciencia pública la ineficacia de su Gobierno, la debilidad administrativa y mental de su presidente, además de la fiesta de los intereses privados sobre la riqueza material y simbólica de Brasil.

Y es precisamente por todo esto que esta carta también se convierte en un llamado a todos y cada uno de los artistas, pensadores y defensores intransigentes de la democracia, la cultura y la libertad de expresión para que podamos estar juntos nuevamente en la historia.

En cuanto a la obra, se estrenará. Todavía no sabemos cuándo, dónde o cómo. ¡Pero se estrenará!

¡Viva el Teatro!

La Motosierra Perfumada – Res Publica, 27 de agosto de 2019


Texto completo de la nota de La Motosierra Perfumada (en portugués)

ROBERTO ALVIM CENSURA PEÇA TEATRAL EM SÃO PAULO COM BASE EM SUA SINOPSE

Esta é uma CARTA pela livre expressão do pensamento e do fazer teatral no Brasil. Um ALERTA a todos e todas artistas deste país, pois está aberto um precedente gravíssimo, que um dia o Brasil já conheceu muito bem, o precedente da CENSURA, e que agora tem sido chamado de “FILTRO”.

Durante a Ditatura (1964-1985), o Estado brasileiro financiava o trabalho de censores responsáveis por analisar, deferir ou indeferir, parcial ou integralmente, a execução ou circulação de shows, peças de teatro, textos jornalísticos, canções e obras de arte em geral. No teatro daqueles anos, o censor era aquele profissional que lia os textos para emitir seus pareceres ou riscar trechos que, segundo sua análise, atentavam contra a moralidade, propagandeavam ideais revolucionários ou denunciavam a Ditadura. Não raro, o censor sentava à plateia, ao lado do diretor e do dramaturgo, para assistir aos ensaios, tomar notas, impor cortes, edições, etc.

Não foi o que aconteceu conosco, em agosto de 2019. O diretor do Centro de Artes Cênicas da FUNARTE (Ceacen), Roberto Alvim, censurou sumariamente a realização da temporada de estreia da nossa peça RES PUBLICA 2023, em outubro, no Complexo Cultural da FUNARTE, em São Paulo, tomando por base – pasmem! – apenas a sinopse do texto. Ele não leu a peça. Ele nunca viu o espetáculo, que ainda nem existe. Mesmo assim, sua assessoria afirmou, no e-mail que enviou à Coordenação local da FUNARTE, no dia 18 de agosto, que a peça RES PUBLICA 2023 não reúne “qualidade artística” para ocupar uma das salas do Complexo.

Ora, desde 2016, a FUNARTE tem recebido, conforme seu regimento interno, grupos teatrais de diversas regiões do país sem que a tal “qualidade artística” seja algo definitivo e nunca, ao longo destes anos, o Ceacen se negou a assinar o contrato de cessão de uso do espaço a qualquer grupo, tendo sempre respeitado a lista de espera e o quebra-cabeça dos funcionários locais que procuram, na medida do possível, contemplar a todos. Isso foi o que tentou argumentar para Roberto Alvim a coordenadora do Complexo, Maria Ester Moreira, o que provocou a exoneração da funcionária, conforme relatou matéria publicada no jornal O Globo, no último sábado, 24 de agosto.

Apesar da matéria velar o nome do grupo e do espetáculo envolvido na polêmica, ao ler nossa sinopse praticamente copiada no jornal, não tivemos dúvida de que se tratava de RES PUBLICA 2023, e de que estávamos, àquela altura, sofrendo um escandaloso processo de censura; algo que vinha “de cima”, de uma decisão autocrática e sem qualquer fundamento, a não ser político. Precisávamos, no entanto, aguardar até a segunda-feira, dia 26 de agosto, para conversar com a Coordenadora interina da FUNARTE, Sharine Melo e o administrador, Ricardo Dias, que, visivelmente constrangidos, nos comunicaram que a temporada do espetáculo estava, de fato, por ordem do Centro de Artes Cênicas, cancelada.

A MOTOSSERRA PERFUMADA é um grupo de teatro com seis anos de pesquisa cênica na Cidade de São Paulo. Em 2016, após a última temporada do nosso primeiro espetáculo, “Aquilo que me arrancaram foi a única coisa que me restou” (2015), mergulhamos na criação de um novo trabalho, quando formulamos a hipótese distópica de um Brasil Tropical Fascista em 2023. Corria à época, em Brasília, o processo de impeachment da presidenta Dilma. Da hipótese de um futuro terrível para nós, artistas, e da própria vida naquele bairro, historicamente configurado como reduto de gays, travestis, prostitutas, artistas, imigrantes e adictos, chegamos, no final daquele ano de 2016, ao texto RES PUBLICA 2023. RES PUBLICA 2023 seria, em 2017 e 2018, eleito o 4º melhor texto inscrito na Mostra de Dramaturgia em Pequenos Formatos do Centro Cultural São Paulo (CCSP), obtendo por dois anos consecutivos a primeira suplência num edital que conta, a cada ano, com mais de 250 inscrições. Em 2019, cientes da urgência de um texto que, para o riso de uns e o assombro de outros, a história parecia imitar, começamos a levantar a peça “na raça”, como se diz.

É evidente que não há nenhum tipo de critério de “qualidade artística” envolvido no veto a nossa temporada. Trata-se, claro, de um “filtro” que o Centro de Artes Cênicas impôs, drasticamente, a Regional da FUNARTE em São Paulo. Fomos os primeiros a serem “filtrados”. Outros, talvez, estejam sendo, nesse exato momento, “filtrados” num gabinete em Brasília, segundo a profilática visão de Roberto Alvim sobre o que é arte e o que não é arte. Sua defesa vigorosa, sua “Máquina de Guerra” por um objeto de arte autônomo, livre da seiva má das ideologias políticas, embora sempre tenha nos soado greenberguiano demais, modernista demais, é respeitável. O que não é respeitável é tirar disso a conclusão de que apenas a Esquerda “conspurca”, com suas pautas identitárias, a autonomia do objeto de arte – particularmente, de textos e espetáculos teatrais, e que a Direita, somente a Direita, teria o dom de preservar certo “espírito” de liberdade que caracteriza, para Alvim, a “grande arte”. O que não é respeitável é empreender uma política higienista na arte, em prol de um “Renascimento” que não abriga a diversidade de artistas e obras, mais ou menos engajadas, mais ou menos “abertas”, que caracteriza a cultura brasileira hoje. Leni Riefenstahl, a cineasta queridinha de Hitler e Goebbels, emprestava às suas “ficções alpinas” o mesmo ar sublime e imaterial oposto a tal “arte degenerada” condenada pelo Nazismo, quando o que exibia ao grande público, na verdade, eram corpos arianos musculosos, brancos e indefectíveis, além de ternas crianças saudando a passagem do Führer na multidão. E de pensar no quanto Alvim é um diretor pródigo, autor de obras relevantes para o teatro brasileiro do século XXI… torna-se agora um “goebbelsinho” do Bolsonaro.

Com esse gesto de censura – que, a rigor, nem lhe caberia, afinal, sua função no Governo é administrativa e não curatorial, cabendo-lhe no máximo nomear curadores, não curar espetáculos – Roberto Alvim mandou avisar que não medirá esforços contra peças que exponham qualquer conteúdo que lhe pareça crítico com relação ao Governo, fazendo prevalecer a patrulha ideológica sobre qualquer critério artístico. No fundo, o novo Diretor do Ceacen da FUNARTE apenas cumpre a surrada agenda do bolsonarismo: criar polêmicas morais e ideológicas, principalmente com artistas, para adiar o conhecimento público da inoperância do seu Governo, da debilidade administrativa e mental do seu Presidente e da farra dos interesses privados sobre as riquezas materiais e simbólicas do Brasil.

E é precisamente por tudo isso que essa carta também se torna um chamamento a todos e todas artistas, pensadores e defensores intransigentes da Democracia, da Cultura e da liberdade de expressão para que possamos estar, mais uma vez na História, juntos.

Quanto à peça, estreará. Não sabemos ainda quando, onde nem como. Mas, estreará!

Viva o Teatro!

A Motosserra Perfumada – Res Publica, 27 de agosto de 2019

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