«Se está luchando para que las mujeres tengamos una voz»

Dominique Hunziker: Se está luchando para que las mujeres tengamos una voz

Los espacios para toques se fueron apagando en la ciudad a medida que Arzú y sus esbirros iban metiendo las pezuñas, y mientras cerraban los templos culturales, también los iban otorgando a los mejores postores que en vez de convertirlos en centros para converger, escuchar bandas independientes y disfrutar bebidas dionisiacas, los convirtieron en antros de mala muerte que más parece que les sirven para lavar dinero.

La escena local tuvo que rifársela para que su música fuera escuchada en las plataformas digitales porque difícilmente te dan chance de sonar en una radio, para conseguir toques y muchas veces optan por irse de esta Watemala que le gusta seguir consumiendo covers, cervezibandas y música sin contenido. Ahora entiendo todo, bien decía Richard Arjona y el Ishto Jueves, a veces hay que irse para triunfar o por lo menos, ser escuchado en tu propio país. Así cantautoras como Patza, Rebeca Lane, Gaby Moreno y ahora Dominique se las están rifando para sobresalir con sus propios medios, estudiando en el extranjero, tocando en espacios íntimos y usando internet para llegarle a mara que pueda sentirse identificada con su música.

¿Esta gira, dónde la empezaste?

Comencé en El Cuartito en Xela, estuvo muy bonito. Después nos fuimos a Mama Chona en Santa Cruz del Quiché y hace poco estuve en Sofar, que es una camioneta, ahí estuvimos grabando unos videos. Esta última es una organización a nivel mundial que se dedica a hacer conciertos en cuartitos pequeños y la idea es que la gente pueda ir a escuchar a artistas que no conocen y que haya un ambiente de respeto hacia la música, que se puedan grabar videos que luego le puedan servir a los artistas para promoción y difusión.

 

¿Sentís algún tipo de limitante por ser mujer haciendo música en una escena coma la de Guatemala?

En general, como mujer en la música siempre hay esos retos. Ahorita no logro pensar específicamente aquí en Guatemala, pero en general, ahorita que estoy estudiando en Suiza sí he visto que es bastante limitado en el mundo de la música. Yo diría que de manera global, a nivel internacional, en todos lados se está luchando para que las mujeres tengamos una voz. Por ejemplo, en la escuela en dónde estoy, de los 88 alumnos que hay en total en toda la universidad, somos 8 mujeres, no somos ni el 10%.

Hemos hablado con unas amigas que hemos tenido experiencias en las que nos toca enfrentarnos al machismo, a algunas les hacen más cumplidos por su apariencia que por cómo tocan, como que eso fuera más importante que la calidad de su música, cosas que a un hombre no le pasan. Se nos muestra que primero somos mujeres y luego músicas, en cambio con los hombres, primero son músicos, no se les cuestiona si son masculinos.

¿Creés que hay diferencias de hombres y mujeres en la música?

Ahorita que voy a presentarme en el Lux, quería invitar a una mujer al escenario. Desde hace algún tiempo me he dado cuenta que la mayor parte de los instrumentistas son hombres. Hay una diferencia en la música clásica. La banda con la que voy a tocar todos son hombres y me parece que debería ser más equitativo. Hay pocas mujeres que toman un instrumento y se dan a conocer, sin embargo la mayoría de las veces se cree que la mujer en una banda siempre es la cantante, lo cual no está mal porque ser cantante es algo difícil, es un reto, pero no hay tantas instrumentistas como sí hay hombres.

¿Te llega alguna artista guatemalteca?

¡Sí! Para empezar Gaby Moreno, su hermana Tita Moreno, Sofía Insua, Sara Curruchich, Ch’umilkaj Nicho, Dévorah Rahel, Kathy Palma, Raysa, Mercedes Escobar, Patza, Maf e Tulá (costarricense, pero vive en la Antigua) y Rebeca Lane. Siento que son mujeres que han trascendido y abierto esa brecha de género. Que han podido implantarse y expresarse.

Considero que es bien importante el rol de la mujer en la música aquí en Guatemala. Siento que tenemos la responsabilidad de traer un discurso distinto a la escena, las canciones que hablan de amor y ese tipo de cosas, generalmente tienden a tener paradigmas machistas y a poner a la mujer en un plano muy desfavorecido, y el hecho que haya tantas mujeres que estén tomando las riendas y a expresarse, es muy positivo porque nos da la oportunidad de hablar de esos temas desde una perspectiva femenina y feminista.

¿Cómo creés que se están desarrollando o dando a conocer las mujeres en la música?

Está surgiendo un movimiento bien bonito, porque si analizamos la historia de la música acá, hasta ahorita está empezando realmente a despegar, a popularizarse porque con el conflicto armado había bastante censura y silencio y no había mujeres en la escena. Ahora ya hay un poderoso grupo de mujeres que está atreviéndose a vivir diferente.

La carrera de la música es compleja también en ese sentido porque no hay mucha seguridad, no hay estabilidad, y como mujer, atreverse no solo a ponerse en el punto de foco, sino verse en la situación incómoda de andarse “buscando líos”, porque hacer arte es un poco de eso. Mover lo que antes ya estaba “establecido”.

Hablame sobre tu nuevo EP, he visto que hay canciones en español, inglés y francés…

Desde pequeña crecí en una familia en la que se hablaban varios idiomas y hay una fascinación por la lengua, por el verbo. Lo que me parecía más lógico desde que empecé a escribir música fue eso, de hecho, mi primera canción la compuse en francés.

Se me hacía lógico escribir en varios idiomas, porque es como agarrar pinceles de colores distintos. Es interesante porque podés llegar a distintas personas y podés ir uniendo mundos, la gente que habla francés y la que habla inglés muchas veces no conoce la realidad de Guatemala. Muchas veces tenemos que aprovechar esas pequeñas grietas para introducirnos en otros mundos y mostrarles un poco de lo que se hace aquí en Guate.

Este EP está hecho a partir de las primeras canciones que compuse, son las que más me gustaban, las que más sentido tenían para mí y las que sentía que estaban más maduras para poder grabar. Estaba en una época en la que me sentía a ciegas, no sabía lo que estaba haciendo, no tenía una reflexión sobre lo que creaba y lo que salió fue un disco ecléctico con bastantes cosas inusuales porque no estaba dentro de las convenciones de la música que yo quería escuchar.

¿Sentís que hay alguna diferencia entre el público de Guatemala y Suiza?

He estado un rato afuera y siempre trato de mantener el contacto aquí con la gente, porque fue aquí donde nació mi música, donde creí que era posible vivir este sueño o la gente que me ayudó a motivarme y a saber que sí se puede.

Siempre trato en volver y retribuir lo que este país me ha dado. En estos conciertos estás parada en el escenario, pero sentís el calor y la complicidad del público, sentís que te conocen realmente porque soy de aquí. En Suiza, el público puede parecer bastante frío, pero eso no quiere decir que no se la estén gozando.

Me pasó en varios conciertos, sentía que la gente no se la estaba pasando bien, no hallaba la hora para bajarme del escenario y al final del concierto llegaba la gente conmigo a felicitarme. Es otro tipo de comunicación, allá ellos están recibiendo realmente la música. La música que yo hago acá es válida allá también, se escucha y eso me gusta mucho.

¿Tenés otro proyecto en marcha en este momento?

El concierto del Teatro Lux es el final, el signo de exclamación de la gira, queríamos terminar en grande. Vamos a tener una banda de cinco músicos, algo realmente magistral. Y aparte de mi proyecto personal como cantautora y andar produciendo aquí y allá, tengo dos proyectos…

Estoy trabajando con dos bailarinas en Suiza que bailan algo parecido al tai-chi pero con letras hebraicas, es una danza bastante particular. Cada coreografía representa una letra y combinándolas, escriben palabras con los movimientos y estamos uniendo mis canciones con sus coreografías para crear una poesía tridimensional (música, palabra y gestos). Otro sería que en la escuela en la que estoy pensamos hacer una gira en Europa, también con varios idiomas, es como el Eurovisión, pero tipo parodia porque también habrán contextos filosóficos, con disfraces. Es el proyecto más grande en el que he estado en toda mi vida.

También quiero hacer algo más conceptual con algunas musicalizaciones de poemas de Humberto Ak’abal, es un proyecto bastante atrevido, me gusta mucho lo que él escribió. Es importante ahora más que nunca hacer que su palabra vuele y la manera en la que yo puedo hacerlo es a través de la música. Me gustaría poder llevarme esos poemas de vez en cuando, poder vivirlos, poder cantarlos. Ahorita tengo una canción que voy a presentar en este concierto, pero quiero que sea grande. Hay varios poemas, y quiero que por lo menos sean 8 canciones.

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