¿Teatro por Zoom?

“No hay que tenerle fobia a la idea de reinventar el teatro”

Por Jésica Zambrano Alvarado

Juana Guarderas, a través de Patio de Comedias y la plataforma buenplan, es la primera en montar obras en digital y en vivo. Otros colectivos se adaptan a las circunstancias para seguir.

A las 21:15 llegarán las entradas para la función a su correo electrónico. Deberá conectarse con el mismo nombre con el cual compró su entrada. Puede ingresar a la plataforma Zoom a partir de las 21:20 y solo hasta las 21:40. Si no lo hace a tiempo perderá la entrada. Usted, como espectador, posiblemente, como ya han hecho otros, decida vestirse, maquillarse y hasta arreglar la casa para iniciar la función.

Juana Guarderas estará en su pantalla, en vivo, con el montaje del monólogo Abrilia, no quiero morir virgen, con la escenografía de su obra, las luces y un sensor de sonido para quienes habiliten su micrófono en el momento justo en el que ella quiera interactuar con el público. Si tiene problemas con la conexión a internet puede volver a conectarse pero si pasan más de 10 minutos se le concederá una nueva entrada para otra función.

La entrada tiene un costo de $ 5 a través de la plataforma buenplan y las funciones tienen un aforo de 100 personas. “Obviamente no es lo mismo que estar en vivo, pero esto es tanto para el público como para nosotros que debemos continuar con nuestra labor, esta es una opción”, cuenta Guarderas en una llamada telefónica desde Quito mientras prepara la tercera función de esta obra que además posibilita un lenguaje de señas para quienes tienen algún tipo de discapacidad auditiva.

“Estaremos en la última fila de las aperturas de espacios y en ese momento tampoco será tan simple”, dice la actriz sobre las posibilidades que tiene el teatro, una de las artes que requiere todo lo que el momento en el que vive la humanidad evita: la proximidad. La estrategia que está aplicando Guarderas para montar obras de teatro a través de Zoom es posible porque tiene a Roberto Sintes, el responsable tecnológico de la producción en el mismo edificio en el que vive, de casualidad.

Este camino tecnológico se inició tras haber montado una serie de obras para personas con capacidades especiales y tener la tecnología para ello. Desde entonces además se ha planteado que el teatro debe llegar a muchas más personas de lo que actualmente llega por razones físicas o económicas. Recomenzar siempre es bueno Antes de que empezaran las medidas de confinamiento en Ecuador, Jorge Parra y su equipo de trabajo, en el grupo Zona Escena, alistaban y enlazaban acuerdos para la apertura de la Casa Zona Escena, un espacio en el que se encontraba el bien patrimonial el Cacaotal.

El Municipio de Guayaquil hizo una reconstrucción emulando el antiguo bien para entregarlo en comodato al grupo escénico. “Asumimos que cuando termine todo esto las cosas se pueden seguir haciendo, ponerla lista técnicamente (con aires, luces, butacas)”, cuenta Parra. “Soy muy optimista y aunque las cosas no van a quedar iguales y aspiramos a que podamos Recomenzar. Recomenzar siempre es bueno”, dice. Junto con Mario Suárez, otro de los integrantes de este equipo, están ensayando de manera virtual con actores de otras partes del país. Lo hacen de lunes a viernes desde las 17:30, por una o dos horas. Ensayan una obra de Parra que piensa en formas de vivir y de sobrevivencia emocional.

Suárez por su parte ha comenzado a montar su espectáculo Mucho Lote por fragmentos, los días miércoles. Les pide colaboraciones a los asistentes que asegura, son casi siempre, personas que han seguido su trabajo. Por ahora cree que es necesario plantearse opciones digitales y monetizadas para seguir trabajando. “Creo que nosotros tenemos que tener un trabajo monetizado, no puede ser que las cosas del teatro, de los artistas sean gratis”, recalca Suárez sobre los comentarios que recibió la iniciativa del Ministerio de Cultura y Patrimonio para que los artistas envíen sus propuestas escénicas y poder transmitirlas por Ecuador Tv con un costo simbólico como pago. La iniciativa fue muy criticada en redes.

“Esto me pareció un golpe muy fuerte y espero que los artistas del país se den cuenta para que nunca más hagamos algo para la gente gratis y si quieren algo tienen que pagar como los medios y todo el mundo”. Estamos en adaptación Los actores Alejandro Fajardo y Montse Serra empezaron una lectura dramática a través de reuniones virtuales. Ya las habían tenido, pues el director de Idiota, la obra que esperan montar este año, es argentino.

A través de canales online discutían los mecanismos de trabajo, pero ahora también ensayan. Según Fajardo están en un momento en el que el director les da acotaciones. “A mí me gusta esto. Son momentos en los que tengo una especie de escapatoria y disfruto. Cuando se acaba el ensayo me entra un bajón, pero estos dos días de ensayo los disfruto muchísimo. Ya estamos en ese nivel que de pronto el director nos da un par de acotaciones, sencillamente estamos en una parte de adaptación, de cómo se nos da a través de trabajarlo por Zoom”, cuenta Fajardo.

Para Guarderas hay que pensar en innovaciones tecnológicas y nuevas herramientas. “El teatro no va a desaparecer, está en nuestra consciencia e inconsciencia. El teatro es un juego y la posibilidad de hacer algo interactivo y en vivo es que al público algo le permite ser cómplice de ese juego”, dice. Fajardo no lo tiene claro, cree que habrá que plantearse alternativas ante la imposibilidad de salir. A Suárez lo convocaron de un grupo de teatro uruguayo para montar algo en digital con otros intérpretes ecuatorianos. “Vamos a seguir entrenando y preparándonos para que cuando esto sea más llevadero poder salir. Seguramente tocará hacer de la misma manera que hacen en el cine para el teatro: ocupar butacas con distancia. Ya se nos ocurrirá algo”.

El Telégrafo

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