El Sembrador

El Sembrador: mucha luz en un mundo de oscuridad 

Por Sofía Viramontes para Gatopardo

“La resistencia también lleva a la esperanza”, asegura al teléfono Melissa Elizondo. Está hablando de resistencia social y de la esperanza que en tiempos de pandemia, pero también en los otros, urgimos.

Elizondo es cineasta. Se graduó en el 2018 de la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas (ENAC), que antes se le llamaba CUEC; la escuela de cine de la UNAM. Su tesis fue el documental El Sembrador, una historia que parece ficción por lo noble, de un maestro rural y sus alumnos, que especialmente durante la cuarentena se ha recibido como una bocanada de aire nuevo de gran cine mexicano.

Antes de cine estudió ciencias de la comunicación a petición de su papá, que temía las dificultades que conlleva una carrera en arte.Después hizo el examen para el otrora CUEC dos veces y a la segunda se quedó. “En realidad siempre quise estudiar cine, fue mi intención desde pequeña porque mi papá me mostraba muchas películas y en una ocasión me mostró Cinema Paradiso, que aunque ahora ya no es de mis películas favoritas sí fue muy representativa: me emocionó mucho y dije yo quiero dedicarme a hacer cine”, dice la directora de El Sembrador.

Su trabajo para este documental empezó cuando estaba realizando su producción anterior, un cortometraje de ficción titulado Los hilos que nos tejen (2015) en el que cuenta la historia de un niño citadino que descubre el valioso legado de sus ancestros al tener que ir a cuidar a su abuela en un pueblo inmerso en la Sierra Mixteca de Oaxaca. Mientras grababa en un pueblo de nombre Yucunino, conoció a una familia de maestras y maestros rurales que se especializaban en el sistema educativo Humanista, que pone por delante el crecimiento personal que la memorización de conceptos.

el sembrador melisa elizondo

El sembrador de Melissa Elizondo

Poco después de regresar a la Ciudad de México, de donde Elizondo es oriunda, el entonces presidente Enrique Peña Nieto da a conocer la nueva reforma educativa, en la que, asegura la cineasta, “había una gran campaña de desprestigio hacia la educación rural”. En la explanada del zócalo de la capital se instaló un plantón de maestros, muchos de ellos de escuelas en pueblos aislados, en la mitad de las sierras mexicanas. “Para mi era indignante, me frustraba mucho pues cómo se refería la gente a las y los maestros”, cuenta Elizondo. Se sentó a platicar con ellos y ellas, a escuchar lo que pedían e hizo amigos. Después los fue a visitar a Oaxaca y a Chiapas, en búsqueda de aquel personaje que contara la historia de su primer largometraje.

“Lo primero que tuve bien claro es que se iba a llamar La Sembradora o El Sembrador”, asegura la joven cineasta. Sabía que la historia que quería contar era de la enorme responsabilidad de los maestros y de las gigantes posibilidades que hay para construir un país bueno a través de ellos. Muchos maestros le hablaron de Bartolomé, un profesor reconocido en el gremio por su técnica humanista con los niños en una escuela rural en una población chiquita en el estado de Chiapas.

“Escucharlos hablar me maravillaba. Tienen mucha sabiduría yo creo que si realmente deseas hacer una revolución, debes empezar por ahí”, cuenta Melissa Elizondo sobre los niños, que a lo largo del documental cuentan sus sueños y aspiraciones, lo que aprenden en la escuela y lo que viven en sus casas.

En el documental destaca el discurso de equidad de género que los mismos niños narran. La directora cuenta que, aunque es una comunidad con tradiciones muy arraigadas, han cambiado muchas de sus costumbres machistas, en gran parte por el trabajo que del profesor. “El maestro Bartolomé me decía, mira con la cuestión de igualdad de género es como las faldas: Antes la falda se usaba hasta el tobillo, después mujeres la empezaron a usar un poco más arriba y ahora hay quienes la usan a la rodilla. Los cambios son graduales, son poco a poco”, cuenta con humor la cineasta.

El sembrador de Melissa Elizondo

El Sembrador fue estrenado en Monte de los Olivos, Chiapas. Después en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) en el 2018, donde obtuvo los premios del público a mejor Largo Documental Mexicano, a Documental hecho por una Mujer y Guerrero de la Prensa. También fue exhibido en el Festival internacional de Tesalónica, en Grecia; en ONE Film International Film Festival de Francia donde obtuvo el premio ONE Country; y en el Festival Fotofilm de Tijuana donde también obtuvo el premio del público. Pero lo que más le emociona a Melissa Elizondo es que ahora será proyectado en múltiples salas independientes a través del proyecto de CEDECINE. 

Durante la pandemia de COVID-19 fue parte del programa de FICM en Línea, donde fue vista más de 90 mil veces. Ahora El Sembrador está en Filmin Latino, donde se puede ver de forma gratuita durante todo junio.

El breve recorrido cinematográfico de Melissa Elizondo tiene ya una ruta clara. En sus cortometrajes anteriores también cuenta secretos escondidos de la vida rural, como unos artífices de esperanza ante el desasosiego que ha traído el llamado progreso. En Túmin (2016), por ejemplo, cuenta la historia de una comunidad que hizo su propio sistema económico, un proyecto autónomo con sus propios recursos, desligado de la mano gubernamental y a contracorriente del sistema capitalista.

“Creo que justo en la oscuridad brilla más la luz, y los temas o las personas a las que me he acercado en mis trabajos son eso: parecen pequeñas luces pero cuando te acercas son inmensas y generan esta esperanza que es tan necesaria para estos momentos en los que vivimos”, apunta Melissa Elizondo, creadora de un cine que muestra los lados poco vistos pero más esperanzadores de México.

Gatopardo

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