Tango ahora

Tango argentino, aquí y ahora

La lista es, por supuesto, incompleta. Se aconseja acompañar la lectura con alguna plataforma de streaming. Ideal para la cuarentena.

Por Andrés Valenzuela

Originalmente, esta lista tenía el triple de discos. Y aún así faltaban orquestas, sonidos y vertientes del tango contemporáneo. Son los problemas (lindos, deseables) de tener un movimiento intenso y diverso dentro de un género musical. Así que se sugiere con mucho énfasis abrir las puertas (de la percepción) a ese tango que (ya no) ocultamos mejor. El del siglo XXI. El orden que propone esta nota no es cronológico pero tiene un punto de salida y uno de llegada. Sale de Tango de ruptura, de Astillero, un disco pensado originalmente como programático por sus autores, y culmina en la Menesunda de Cucuza Castiello, un cantor que propicia el “tango de juntura”, y no sólo entre el rock y el tango, sino entre diversos tangos posibles. En la selección abundan las cantantes mujeres (Dolores Solá, Julieta Laso, Eliana Sosa, Nazarena Anahí Cáceres) e incluso las compositoras (Elbi Olalla, Cintia Trigo). Incluso la propuesta más clásica del listado (la Orquesta Típica Misteriosa Buenos Aires) incluye alguna composición nueva. Finalmente, se recomienda probar estos discos también en alguna plataforma de streaming: muchas veces sugieren grupos contemporáneos similares (Spotify, por ejemplo, tiene la opción “Artistas relacionados”), que permite conocer a más grupos, solistas, bandas y orquestas.

*Tango de ruptura (Astillero): el grupo liderado por Julián Peralta muta con cada disco. Aquí planteaba una búsqueda explícita de nuevas formas y estructuras para el tango contemporáneo, tanto en lo poético como en lo musical. Inquietudes que acompañan desde sus comienzos al pianista y a las que vuelve constantemente. Tango de ruptura incluye temas notables como “Chiru” o “Capataz”.

*Reina Noche (Alfredo Tape Rubín y las guitarras de Puente Alsina): probablemente uno de los discos más influyentes de esta generación, sobre todo por su poética. El Tape renueva la imaginería tanguera, tiene compromiso social y marcas históricas claras, pero no se desliga de la tradición. Al menos la mitad del disco califica como clásico contemporáneo: “Aire sin final”, “Regín”, “La Marylin”, “Bluses de Boedo”, “Analía”, “Ella se fue” y “Viento solo” son temas imprescindibles si se pretende entender al menos algo de lo que sucede en el tango de este siglo.

*Tango agazapado (La Chicana): un momento clave para la dupla Acho Estol-Dolores Solá, en que se lanzan a grabar mayoría de temas propios o de contemporáneos. Aquí ya no sólo buscan nuevas sonoridades y posibilidades de mestizaje para el género, además presentan temas indispensables para su discografía como “Una iguana y tres monedas”, “Milonga de los perros” y “Juguete Rabioso”.

*Nuevos (Orquesta El Arranque): de la generación que arrancó a mediados de la década del ’90, los más apegados a la tradición fueron los muchachos de El Arranque, algo que se evidencia incluso en los cantores que los acompañaron al comienzo (Lidia Borda, Ariel Ardit). Claramente gobbianos (un ascendente que reivindican con orgullo), en Nuevos proponen tangos propios y de colegas jóvenes. “Nuevo y vivo” refleja el espíritu. El disco compone un tríptico con otras dos placas: Maestros y Clásicos.

*En Vivo (Fernández Fierro): la filiación puglieseana de la Fernández Fierro es nodal para oír en la sintonía correcta a buena parte del campo tanguero de hoy. En Vivo queda clara esa herencia y también marca una bisagra para la orquesta. Por un lado, incorpora una cantante mujer (en el disco, Julieta Laso, actualmente Natalia Lagos). Por otro lado, el grupo redondea el sonido que la identifica al día de hoy, consolidando 15 años de búsqueda musical previa.

*Una noche en la milonga (Orquesta Típica Misteriosa Buenos Aires): evolución de la orquesta Fervor de Buenos Aires, el pianista y director Javier Arias no esconde ni su sonido disarliano ni su vocación milonguera, un circuito en que reinó durante años. Un arreglador inteligente y una cantante notable (Eliana Sosa) son las caras visibles de la propuesta. Aunque hay mayoría de clásicos en su repertorio, aquí asoman las composiciones del pianista (“E.G.B.”, “Pinap”) y el homenaje a Luis Alberto Spinetta con “Seguir viviendo sin tu amor”.

*Fargüest (Altertango): a esta altura del partido, nadie ignora que hay tango más allá de la General Paz. Altertango, la agrupación mendocina capitaneada por Elbi Olalla es una referencia clave de esta generación. Este es el último disco con su cantante y co-fundadora Victoria di Raimondo (se mudó a Buenos Aires y eventualmente se sumó a las guitarras del Cuarteto La Púa) y aunque con su salida el grupo viró hacia tonos más luminosos, Fargüest condensa toda la vitalidad compositiva del tándem, con pasajes sublimes como “Milonga del borde”, “Jardín del desierto”, “Mañanita” y “Candombe del niño oscurito”.

*Resurgimiento (Agustín Guerrero): Guerrero emergió de la generación de fines de los ’90 con apenas 15 años. El pianista se destaca por sus arreglos y composiciones propias de enorme complejidad y sus propuestas conceptuales disco a disco. En Resurgimiento ya tomaba forma su interés actual y al mismo tiempo dejaba clara su afinidad con la obra de Horacio Salgán, a quien dedica el tríptico de tango-milonga-vals “Suite Salgán”.

*La Martino Orquesta Típica (La Martino Orquesta Típica): el primer disco de esta jovencísima orquesta combina elementos gobbianos y darienzeanos (que abandonó para su segunda placa). La Martino combina belleza musical con una selección poética que se aparta de la imaginería urbana habitual en sus colegas (“Puerto de origen”, “Boca de vino” y “A donde va” son ejemplos exquisitos). En este disco la orquesta repartía sus temas entre un cantor y una cantante, aunque rápidamente evolucionó hacia las voces femeninas. 

*Otros Aires Dos (Otros Aires): cultor de la “arqueología tanguera”, Miguel di Genova revisita clásicos en clave electrónica. También suma composiciones propias muy pegadizas (acá aparece el fundamental “Los Vino’”). Su trabajo equilibra con cuidado las fuentes originales, los elementos electrónicos y la artesanía de sus propias canciones: tener la suerte de escuchar sus versiones acústicas en vivo sirve para comprobar que su fuerza no depende de ningún sampleo.

*Furgón (La Vagabunda): Cintia Trigo compuso “Milonguita femenil” hace años y se convirtió en el himno de las tangueras feministas de hoy, además de uno de los temas más versionados. Finalmente lo grabó en este disco. Si hay algo parecido a un “sonido conurbano sur” en el tango de hoy, está aquí. La versión de “6:25” (de la propia Trigo) es bien distinta a la de la Fierro y la realidad de los barrios provinciales no está ausente en “La turba” y “Sirena Requiem”.

*Menesunda (Hernán “Cucuza” Castiello): después de años cantando y sin grabar discos propios, Castiello lanzó una andanada de placas en poco tiempo. En el más reciente sintetiza el ciclo en vivo en el que montaba un puente entre el tango y el rock. En su voz aparecen lazos poéticos y musicales entre ambos géneros, a veces de modos sorprendentes (“Irresponsables”, de Babasónicos, es una versión increíble). Cultor del “tango de juntura”, en Menesunda Cucuza sigue abriendo portales entre mundos, también con la milonga.

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