FAIT VIVIR

“Fait vivir” en “streaming”, un camino de lucha y resistencia

Óscar Ruiz Navia estrena una película que le sigue los pasos a Gypsy Kumbia Orchestra, una agrupación que, a través de la estética de su arte, apuesta por mejorar la sociedad.

Por Liliana Contreras Fajardo

Desde hace ocho años Óscar Ruiz Navia trabaja en la película Fait vivir. El estreno en salas de cine estaba programado para abril pasado, pero, por supuesto, la pandemia cambió todos los planes.

Esperó a ver cómo avanzaba el confinamiento hasta que entendió que el tema iba para largo y que era mejor lanzar el filme en streaming.

Junto con la productora Ana María Ruiz evaluaron opciones y decidieron distribuir la obra en la sala virtual de la Cinemateca de Bogotá y en la plataforma Docco.mowies.com. Al final, dice ella, todo lo relacionado con los estrenos online es muy nuevo y genera “un poco de miedo o temor, porque sigue siendo un camino de lucha y resistencia”.

“Lo que fue un problema se convierte en una gran oportunidad”, sostiene el director al recordar que el filme es la “antítesis” del distanciamiento social y las normas de bioseguridad que hoy deben respetarse para evitar la propagación del COVID-19, pues la historia “invita a besarse, abrazarse, bailar, vivir y resistir”.

Fait vivir sigue a la Gypsy Kumbia Orchestra, que fusiona la cumbia balcánica con los tambores y los vientos del Caribe.

La agrupación está liderada por Juan Sebastián Mejía y Carmen Ruiz, hermana del director, quien les mostró el proyecto en 2012 cuando fue a visitarlos a Montreal (Canadá). Sebastián y Carmen son padres de Manuk, el niño que inspiró la conformación de esta banda en la que participan músicos, bailarines y malabaristas formados en conservatorios o academias de diversas partes del mundo.

Cuando Óscar Ruiz Navia fue a un ensayo de Gypsy Kumbia Orchestra ya tenían en mente hacer una gira por Colombia, la cual se adelantó en diciembre de 2013 y entre enero y febrero de 2014.

El realizador participó en la travesía de esta banda, que se imagina como la versión contemporánea de los trotamundos que llegaron a Macondo (el pueblo ficticio de Gabriel García Márquez) con el invento más hermoso del mundo: el hielo.

De hecho, la Gypsy Kumbia pone en escena la obra Makondo, en la que un pueblo reprimido se encuentra con Los Girovagos, una comunidad llena de color que los transforma para siempre.

Ruiz Navia empezó la filmación de Fait vivir con una idea que no se refleja en la obra terminada. Luego de varios años de grabación se dio cuenta de que debía realizar otras tomas, algo que lo inquietó porque “pasaban los años y la película no se finalizaba”. Ese tiempo extra sirvió para recibir el apoyo de convocatorias y de Telepacífico, canal regional que por primera vez produce cine.

Por su parte, la historia tomó el rumbo por sí misma y se transformó en un “retrato colectivo, sobre la música y la fuerza reparadora del arte”. Lo que no cambió desde el primer momento de la edición fue el narrador, Manuk, el niño que durante los ensayos en Montreal llamó la atención del director por estar inocente en medio de ese mundo.

Al tener tantas escenas protagonizadas por el menor, Ruiz Navia tomó el riesgo de presentar al espectador cinematográfico una historia narrada de forma inusual.

Es así como Fait vivir representa la ideología y la estética de la agrupación por medio de la imaginación de Manuk, que a su vez transmite la fábula que su madre le cuenta, Makondo, que no es otra cosa que una metáfora de la realidad de un país perpetuado en la guerra.

Para Óscar Ruiz Navia, tanto la Gypsy Kumbia Orchestra como su película hablan de las ideas que se transmiten y la firme creencia de que a través del arte se puede “intentar mejorar como pueblo o sociedad”. También tienen en común el trabajo en familia y el respeto por los nuevos conceptos que abarca esta palabra.

En este proyecto cinematográfico, el director trabaja de la mano con sus dos hermanas, Carmen (de Gypsy Kumbia) y Ana María, que ejerce como productora. No es la primera vez que el realizador se apoya en su círculo más cercano, pues Epifanía fue protagonizada por su madre.

“Al retratar la esencia de la Gypsy también se presentan otras formas de ser familia, algo que aportó a nuestro propio proceso”, dice la productora.

Ruiz Navia asegura que esta vez no quiso dejar conciencia de su retrato familiar, pues el protagonismo es de la banda. Sin embargo, aclara, la mejor forma “de cambiar el mundo es cambiar nuestra realidad, en este caso nuestro hogar, nuestra familia”.

Después de muchos cambios, tanto en la producción como en la forma de consumir cine, Fait vivir llega a las salas de streaming. El director siente cierta nostalgia por no poder presentarla en la sala oscura, pero les pide a los espectadores que, durante ochenta minutos, hagan el intento de alejarse del afán típico de la contemporaneidad y se concentren en la pantalla.

“Hubiera sido mejor la sala de cine, pero eso hay que dejarlo atrás porque no va a suceder”, reitera. Por ahora, Óscar Ruiz Navia se alegra de poder llegar al público y brindarle, por tiempo limitado, un escape de la realidad y la posibilidad de soñar con viajar, amar y bailar sin importar quién está al lado.

El Espectador

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