Miguel Varea expone en Quito

917

Miguel Varea y una nueva antología

La casa es modesta y está ubicada en el Valle de los Chillos. La sala es acogedora, y en ella esperan Dayuma Guayasamín y sus hijos Jerónimo y Martín. El pintor Miguel Varea es un hombre enjuto, con una larga melena cana, en cuya mano derecha se puede ver su hábito de fumar, y aparece luego vestido de saco y jeans.

Junto al área social de la casa de una planta de los Varea-Guayasamín, está el taller del pintor. Sobre su mesa de trabajo hay algunos objetos. Hay plumillas de varios tipos, y tubos que contienen óleo. Hay también un frasco que contiene tinta china, algunos medicamentos e inhaladores. Miguel Varea no tose, pero tampoco deja de fumar. Así que toma un cigarrillo, lo enciende, y se deja fotografiar. Se sienta en un sillón mientras, de fondo, queda un nuevo cuadro en el trabaja, en donde se ve las figuras de Simón Bolívar y Manuela Sáenz. Es un óleo de colores pastel. Mientras su padre se sienta, los dos jóvenes preparan su cámara para grabar el diálogo con el artista. Jerónimo y Martín no son enjutos ni delgados: son más bien robustos, y contrastan con el aspecto del padre.

Varea acaba de inaugurar, en cuatro de los salones del Centro Cultural Metropolitano de Quito, la exposición «Al modo del más ke nunca», una muestra antológica que tiene varios trabajos, desde los primeros que realizó en los años 60, hasta otros más recientes. Se trata de 40 años de un trabajo constante. Entre las obras, están algunos autorretratos, que hoy se llaman, a tono con los tiempos, «selfies»,

El pintor responde parcamente, cuando se le pregunta cómo se escogieron los cuadros. «Lo hicieron Dayuma y Martín», se limita a decir, recordando el trabajo de su esposa, hija del pintor Osvaldo Guayasamín, y de su hijo. Tampoco responde con mucha elocuencia cuando se le pregunta sobre cuál de todos los cuadros le gusta más. Recuerda que se interesó por la plumilla en clases de caligrafía, cuando era adolescente. Y que, aunque ha trabajado con otros materiales, los suyo es fundamentalmente la plumilla en blanco y negro, a las que en ocasiones ha añadido color, como en algunos cuadros de gran formato que se pueden ver en la exposición.

Varea reconoce que uno de los pintores que influenció su trabajo fue su suegro. Pero no menciona a nadie más. Su estilo, sin duda, es muy singular y ha sido definido como una muestra de arte abstracto.

 

Plan V

También podría gustarte