«Cuerpos para odiar», una obra activista

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Una obra que promete polémica se estrenará el próximo 23 de julio en la sala Agustín Siré de la Universidad de Chile.

Se trata de “Cuerpos para odiar”, un montaje que mezcla performance, poesía y activismos, bajo la dirección de Ernesto Orellana (“Los justos”). La pieza además hace cómplice al público reemplazando butacas por mesas y sillas, transformando la sala en una gran taberna popular.

La obra inspirada en la poesía travesti de Claudia Rodríguez y reúne a activistas de la disidencia sexual local, como el prostituto Josecarlo Henríquez y la perfomer Irina “La Loca” Gallardo. Mediante una arriesgada propuesta escénica, el montaje expone con humor negro y crítica la violencia que viven las mujeres trans en la sociedad chilena.

“Cuerpos para odiar” es el título de la creación escénica coordinada por Orellana en el marco del Ciclo de Egresados de la Casa de Bello.

Caverna travesti

La obra cuenta la historia de la “Marilyn” (Rodríguez), mítica travesti del Santiago pobre, que ha decidido abrir su emblemática taberna de shows “La Caverna de las flores travestis». La excitante noche es interrumpida por una madre pastelera de La Ligua (Gallardo), que trae consigo a su pequeño hijo prostituto (Henríquez), para entregarlo en sacrificio abortista y volver a ser una mujer libre.

La “Marilyn” ve en la llegada del niño y su impureza una señal que la llama a comenzar su mayor deseo: su santificación. De allí en adelante proclamará la extinción total de la raza humana y el comienzo de un nuevo orden mundial: la “Dictadura Trava”.

De esta forma, esta comedia negra se instala como una parodia a las normas de la sexualidad imperantes en Chile, donde las travestis, las prostitutas y las mujeres que abortan siguen siendo maltratadas y criminalizadas por una sociedad que promueve el odio hacia ellas. La abyección y la sexualización de “Cuerpos para odiar” se hace parte de una historia del teatro donde las sexualidades travestis y perversas se toman el escenario.

La erótica y la política cruzan una dramaturgia creada colectivamente a partir de la poesía de la activista travesti Claudia Rodríguez, quien a su vez es la protagonista de la obra junto a Wincy Oyarce, Lucha Venegas, Cristeva Cabello, Daniela Cápona y el propio Orellana.

En palabras de Rodríguez, la obra nos recuerda “cómo el sistema a excluido de la educación a las travestis y eso ha significado que en cualquier ámbito las travestis no tengamos qué decir”.

“Para el sistema somos una amenaza, somos inmorales y perversas. Esta comunidad tiene un montón de vivencias que no han sido historizadas”, reflexiona la autora de los libros de poesía y crónica travesti “Cuerpos para odiar”, “Dramas pobres” y “Enferma del alma”. “Queremos rescatar la vida de las travestis que murieron de Sida o que fueron asesinadas y que son parte de una historia que nadie quiere conocer”.

Debut teatral

“En el elenco somos activistas de la disidencia sexual y también compartimos afectos, una amistad transfeminista, lo que significó estar involucrado desde el principio debido a esa cercanía tanto con su director como con el resto del elenco”, comenta Henríquez sobre su participación en la obra. “Los temas que tratamos en la obra son los que tratamos también en nuestro activismo sexual”.

Henríquez había tenido experiencia en cortometrajes y otras producciones audiovisuales, “pero siempre reinterpretándome como prostituto activista de la disidencia sexual”.

“Sin embargo, nunca había estado involucrado en una obra de teatro”, reflexiona. “Creo que ser prostituto es también ser un intérprete, mi escenario como trabajador sexual vendría siendo ese cuarto privado donde llevo a cabo mis servicios sexuales”.

Adaptación teatral

El montaje surge a partir de la adaptación que hace Orellana de las poesías de Claudia Rodríguez, con quien dice compartir militancia en el feminismo y en el activismo.

“Su poesía está cruzada por la biografía y la rabia contra una sociedad excesivamente heterosexual que promueve el odio sobre las travestis. Su poder radica en que es ella, cuerpo travesti y trans, quien politiza su propia biografía para enfrentar y re educar a esta sociedad. Claudia se asume monstruo. Y esa monstruo, es una gran performance. Ella nos habla de un patrimonio sexual que no se quiere conocer ni escuchar”, dice.

Continuando con su apuesta por un teatro político, en esta oportunidad Orellana trabaja junto al colectivo Furia Barroka, conformado por feministas, artistas de performance, poetas y activistas de la disidencia sexual local, en donde en sus palabras los rituales sadomasoquistas y la prostitución intervienen como parte de una memoria social de las marginadas de la historia de Chile.

“El colectivo transescénico Furia Barroca nace desde la disidencia sexual local. Muchos de nosotros también participamos de CUDS (Colectivo Universitario de Disidencia Sexual)”, cuenta Orellana. “La Furia Barroka se compone por un grupo de activistas transfeministas que provienen de distintas disciplinas y frentes de acción”.

Según el director, la obra, se inspira y comparte la historia de una generación de travestis donde las cirugías ilegales, la silicona y las matanzas contra travestis son las características de un grupo de olvidadas.

Transescénico

Orellana califica “Cuerpos para odiar” como un proyecto transescénico. “La transescena es escapar a los dominios en la creación por parte de la institución y la formación académica que insisten en categorizar, ordenar y disciplinar a las artes corpóreas”, explica.

“Al mismo tiempo es entender que las artes escénicas son ante todo política del cuerpo y es desde allí que se transgreden. Es contaminarnos entre distintas escenas que utilizamos la teatralidad y la ficción como estrategias políticas de la destrucción del consenso de la normalización en los cuerpos, apostando a la creación y visibilización de otros imaginarios posibles de vivir y habitar nuestras corporalidades”, reflexiona.

Para este director, el derecho a la ficción no es exclusivo de las artes representacionales, “sino de cómo habitamos y devenimos en nuestras corporalidades y mediante el disenso y nuestros activismos, complejizamos y fisuramos el tejido de lo real”.

La obra además conmemora y homenajea al activista «Wally» también conocido como “Hija de Perra”, a un año de su muerte, y cuando además se cumplen cuatro décadas del asesinato de otro inspirador artista homosexual, el cineasta italiano Pier Paolo Pasolini.

“Esta obra de teatro me parece necesaria en una sociedad como la nuestra, porque las travestis de la calle, esas que no son las glamurosas que aparecen en Youtube o en algún show de discos gays, siguen siendo invisibilizadas y degradadas sin que nadie  se haga cargo realmente de esa precarización obligada”, concluye Henríquez.

“La temática trans, la prostitución y el aborto, temas centrales en la obra, son justamente los temas que en el Chile del siglo 21 siguen siendo conflictivas, poco mencionadas y banalizadas. Para mí, ‘Cuerpos para odiar’ es un deseo político, esa insistencia por mostrar biografías que si bien se sabe que existen, no son importantes para la política nacional y la sociedad sigue mirando con resquemor”.

Foto portada: Gráfica: Román

Ficha técnica:

Obra: Cuerpos para odiar

Creación colectiva inspirada en los textos de poesía travesti de Claudia Rodriguez

Directora: Ernesto Orellana

Diseño Integral: Loreto Martínez, Alejandro Rogazy, Jorge Zambrano.

Diseño Vestuario: Camilo Saavedra e Igancio Olivares

Elenco: Claudia Rodríguez, Irina “La Loca” Gallardo, Jose Carlos Henríquez, Wincy Oyarce, Lucha Venegas, Cristeva Cabello, Daniela Cápona, Miranda, Ernesto Orellana.

Audiovisual: Camila José Donoso y Wincy Oyarce.

Funciones: 23 de Julio al 15 de Agosto. Jueves, Viernes y Sábados

Horario: 20:30 horas

Lugar: Sala Agustín Siré, Escuela de Teatro Universidad de Chile, Morandé 750 (Metro Plaza de Armas), Santiago Centro

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