Jorge Eduardo Arellano: el geólogo de las letras nacionales

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Jorge Eduardo Arellano es uno de los intelectuales más prolíficos que tiene Nicaragua. Una enjundiosa bibliografía sustenta su extraordinario trabajo crítico e investigativo de la historia y la cultura nicaragüenses. Su nombre es una cita necesaria cuando se estudia y se investiga el arte y las letras nacionales. A él le debemos el primer Panorama de la literatura nicaragüense (1966), los dos tomos del Diccionario de autores nicaragüenses (1994), el tomo de Diccionario de autores centroamericanos (2009), la Antología general de la poesía nicaragüense (1994), una de las más completas editada en Nicaragua, que reúne quinientos textos poéticos y el Inventario teatral de Nicaragua (1989), que es el mayor estudio teatral publicado en nuestro país. En la actualidad dirige dos importantes revistas, Lengua de la Academia Nicaragüense de la Lengua, de la cual es también su director y del Boletín Nicaragüense de Bibliografía y Documentación, editado por el Banco Central de Nicaragua. FICCIÓN DE LA BIBLIA En Relecturas sagradas, la primera parte de ese inmenso retablo que es Silva de breve ficción, los intertextos son bíblicos. El primer texto Variante del Génesis está constituido por tres enunciados: “En verdad, en verdad os digo: Eva no se comió la manzana. Se tragó la serpiente”. El primer enunciado nos dice que es una parábola. “En verdad, en verdad os digo”, es una locución muy frecuente en la introducción de las parábolas del nuevo testamento. Las parábolas son breves narraciones dicha por Jesús cuando predicaba, que revela una verdad espiritual y moral, de un estilo comparativo. En el texto de Arellano no está diciendo, que no es cierto lo que dice la Biblia, de que Eva se comió el fruto prohibido, es algo peor, ella se tragó la serpiente. En Variante del Génesis se manifiesta un enfoque subversivo de lo que manifiesta la Biblia, en cuanto Eva es recreada en una nueva concepción de la vida. Todo lo contrario, para el mundo náhuatl, la serpiente tiene otra connotación mística-religiosa. Quetzalcóatl es el Ser Supremo, que además representa la dualidad del ser humano, donde la serpiente es la parte física y las plumas lo espiritual. El hecho de que Eva, en la nueva relectura de Arellano, se trague a la serpiente, no solo es una brillante metáfora que nos lleva a una bifurcación de analogías: al tragarse la serpiente se traga la astucia de la misma y llega a ser más astuta que Adán y el propio demonio. Pero al tragarse la serpiente se deslumbra el conocimiento humano, dando inicio a la historia universal. Desde el pensamiento místico náhuatl se convierte en mujer-serpiente (Sébaco significa mujer-serpiente), es decir, Arellano logra una nahualización del mito bíblico. Salomé, anciana, tiene como intertextos la historia bíblica de Salomé, hija de Herodes Filipo y Herodías, mujer que se casó de manera escandalosa con el hermano de este, ante el acoso del Bautista por el pecado de la madre de Salomé esta pide la cabeza del profeta (Mateo 14:6-12). En las artes este personaje femenino ha sido motivo de inspiración, siendo la más famosa la pintura, Salomé (1515) de Tiziano, uno de los grandes representantes de la escuela veneciana del siglo XVI. Ha sido llevada cuatro veces al cine (1923, 1953, 1998, 2002). En la literatura ha servido de intertextos en dos grandes autores: Salomé (1896) de Oscar Wilde y Poema XXIII, En el país de las Alegorías de Cantos de Vida y Esperanza (1905) de Darío. El texto de Jorge Eduardo Arellano nos presenta, por primera vez en la literatura, una interpretación paródica de la historia de Salomé; al ridiculizar la belleza y juventud de los textos anteriores, trastocando su valor ideológico original, creando un desdoble en su lectura, al degradar su figura sexual y convertirla en una mujer anciana y arrepentida. PARÓDICA DE LA VERDAD HISTÓRICA Jorge Eduardo Arellano reescribe la historia por medio del uso intertextual y paródico; dándonos otro discurso de la verdad histórica. Un logro excepcional de Jorge Eduardo Arellano es que el hecho histórico es también ficción literaria; obteniendo una simbiosis con el discurso histórico y el narrativo. Jorge Eduardo Arellano nace de la fuente histórica para reescribir sus textos narrativos. Hace que la realidad histórica que nos viene vacía, contaminada, o contradictoria, por la voz narrativa que asume Arellano, deja de ser un narrador de la historia como una suma de los acontecimientos del pasado histórico; a un narrador, que por la ficción literaria se convierte en un narrador testigo, o narrador cronista, que irrumpe en diferentes escenarios y tiempos (el histórico y el literario). Logra una empatía con los personajes por la función expresiva interior, por ende lírica, así también una profundidad ideológica y reflexiva de la vida histórica de los mismos; que no se encuentra manifiesta en el personaje histórico real. Lo original de Arellano es que por primera vez un historiador de su peso y calidad va de la historia a la literatura, donde descontruye la historia para construir un nuevo texto literario, creando una nueva forma de expresión y de interpretación de la historia, donde van implícitas el relato narrativo y la historia misma. Un ejemplo claro es la silva El día de la gran sorpresa (Testimonio de la Margarita Meléndez) cuyo referente histórico es la gesta de Rigoberto López Pérez, que ajusticia al primer Somoza. El texto histórico solo nos dice que Rigoberto López Pérez es joven y poeta. En la silva de Arellano nos presenta un héroe que desde la perspectiva del relato está construido como un sujeto histórico lleno de humanismo. En Silva de breve ficción, Jorge Eduardo Arellano utiliza la historia y la literatura como resistencia contra ese poscolonialismo, donde indiscutiblemente el lector está marcado por el sujeto colonizado. Esto lo logra cuando revalora y da prestancia histórica, social y literaria a personajes olvidados por los textos de historia. Un ejemplo claro es como nos presenta a los personajes de las etnias de la costa Caribe nicaragüense. En relación con la figura de Sandino, logra una maravillosa poetización de la figura de nuestro héroe nacional, logrando una reescritura de la historia que va más allá del Sandino que nos da en su libro Guerrillero de nuestra América (2006). Logra una completa integración entre historia como intertexto de la literatura en cuanto establece una nueva escritura/lectura del sujeto histórico, dando dimensión literaria al hecho histórico, un ejemplo es el siguiente: “Caminando nerviosamente, dándose fuetazos en la parte trasera de las pantorrillas, cuando se parece el arco iris brillantísimo, frente a su persona y él, ¿sabe lo que hizo? Alzó el brazo izquierdo y fue extendiéndolo lentamente y el arco iris se acercaba y reducía; entonces alzó el otro brazo y tomando las puntas del arco iris, ya chiquito, muy chiquito, lo partió en dos tucos. Uno lo lanzó al cielo con el brazo derecho, al lugar donde había estado y volvió a brillar como antes. Y el otro tuco, que era la parte izquierda, se la metió dentro de su camisa. Junto al corazón”. Esta metáfora hermosa donde Sandino introduce el arco iris en su corazón nos da una lectura connotativa, en cuanto el arco iris viene a significar el pacto de alianza con su pueblo sandinista. Sandino trasciende los terrenal y lo histórico al convertirse en una leyenda. Un país no puede pensar en el futuro si no discute su pasado. Esto es precisamente lo que hace Jorge Eduardo Arellano con su original libro Silva de breve ficción, donde la realidad histórica, por medio del uso intertextual y paródico se funde por un lenguaje connotativo, en un sistema de analogías narrativas y en una poetización del sujeto histórico, logrando una nueva acepción historiográfica. HISTORIA Arellano nos presenta la historia, más que una cronología de hechos como una reflexión histórica, intertextual y paródica, en una confrontación con la mera acción de la historia. Esta confrontación nos lleva a la argumentación, al reconocimiento, al empoderamiento de nuestro pasado, que determina el pensamiento crítico de hoy, de buscar nuestra esencia, nuestro ser social, nuestra forma de ser nicaragüense. ESTUDIOSO DE RUBÉN DARÍO Estudioso apasionado de la vida y obra de Rubén Darío, del cual tiene numerosos artículos, ensayos y libros, bagaje que le permitió escribir la mejor tesis para graduados hispanoamericanos en España (1986) y el convocado por la Organización de Estados Americanos en 1988, con motivo del Centenario de Azul. Es además un lúcido historiador de lugares y épocas, específicamente de las ciudades de León y Granada, así como de diferentes personajes históricos, fundamentalmente la figura de Sandino; por lo tanto Jorge Eduardo Arellano ha creado todo un corpus crítico e investigativo en torno a las dos emblemáticas figuras de la identidad nacional: Darío y Sandino.

La Prensa

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