«La marcha peronista» en su mejor versión

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En Contexto
El 17 de octubre de 1945 marcó el nacimiento del peronismo al calor de una nunca vista manifestación popular, obrera y plebeya, que ocupó la Plaza de Mayo de la ciudad de Buenos Aires -frente a la casa de gobierno- para reclamar por la libertad y la reposición en sus funciones del entonces coronel Perón, preso en la isla Martín García. En palabras de Arturo Jauretche, un intelectual fundante del pensamiento nacional surgido del Yrigoyenismo radical «El 17 de octubre, más que representar la victoria de una clase, es la presencia del nuevo país con su vanguardia más combatiente y que más pronto tomó contacto con la realidad propia.”

Hugo del Carril ha sido sin dudas uno de los artistas populares más importante de Argentina. Cantor de tangos, actor, director de cine de un talento no siempre reconocido, su obra es clave para comprender la cultura popular argentina de los cincuenta años que van del acceso a la democracia plena en 1916 al comienzo de la peor dictadura argentina en 1976.

Por sobre todas las cosas Hugo del Carril, como figura emblemática del arte masivo argentino, es esencial para pensar (y dar vida desde el arte) a los sentidos que se organizan a partir de aquel 17 de Octubre en la vida política de su país. Constructor de una iconografía basada en la narrativa moderna del cine, dueño de una potencia dramática y de un vibrato muy personal que se expresa tanto en su cine como en su voz, su versión de la marcha peronista es una referencia insoslayable para evocar lo que significó ese día en Argentina. A partir de la épica y la construcción de un sujeto histórico, sus películas abarcan el complejo que supone el peronismo y su obra es en si misma un reflejo de sus virtudes y contradicciones.

Su adhesión al movimiento nacional no le impidió sin embargo ser fiel a sus convicciones y principios cuando estos colisionaban con las prácticas del gobierno. En ese sentido, su defensa y las constantes visitas que hacía en la cárcel al escritor comunista Alfredo Varela, autor de la novela «El río oscuro» en la que se basa su obra maestra «Las aguas bajan turbias», es una muestra cabal de como podía públicamente marcar su posición personal frente a una decisión del propio peronismo, ya que Varela era en la década del ´50 un preso político.

En 1985, a los 40 años del mítico 17 de octubre, Hugo del Carril declaró: «Estoy convencido que el artista está obligado a pronunciarse políticamente, en especial si sigue una corriente popular, como la gente de cine, la radio, la televisión y lógicamente el teatro, porque si todos ellos no están del lado del pueblo, ¿quién lo va a estar? Cuando un artista llega a un determinado nivel de fama, contrae la obligación de jugarse por toda esa gente que lo ha llevado al éxito, es decir el pueblo al que dirige su mensaje»

Su versión de «La marcha peronista» es un clásico no solo de la política argentina, sino también de un modo emblemático de interpretar la épica desde la música, con un registro absolutamente moderno para su época.

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