Una performance

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En Contexto
La Operación Condor fue un plan de inteligencia y coordinación de la ejecución de acciones represivas paramilitares entre los servicios de seguridad de Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia. En octubre de 1975 se constituyó una organización clandestina internacional para la práctica del terrorismo de Estado contra opositores a los regímenes dictatoriales que contó con la cooperación de los Estados Unidos.

La acción performática NN se basa en el «Decreto Noche y Niebla» o «Decreto Nacht und Nebel» de Hitler, o también «Decreto NN», en referencia a su particular forma de operar y en la aplicación de prácticas de desaparición forzada de personas, fundamento de la siniestra Operación Cóndor que llevaron a cabo los dictadores del Cono Sur, cobrando más de 50 mil víctimas en Latinoamérica, siendo uno de sus principales protagonistas el tirano chileno Augusto Pinochet.

Mi obra en general se basa en señalar los mecanismos del poder y, en esta acción particular, quería de forma simbólica enterrar en el lugar más seco y solitario de la tierra, que de hecho es el cementerio perfecto por lo precario de la vida en el desierto, las insignias militares que hablan del honor y el valor, pero que simplemente son símbolos de muerte y dolor.

Las medallas y sus barras son otorgadas por cursos en el perfeccionamiento de matar y por operaciones de guerra. Es extraño para mí que la muerte y el sufrimiento se simbolicen a través del color en estas condecoraciones, entonces como artista me propuse representarlas para destruirlas como un acto de memoria y olvido. Era una acción de expiación a través del arte sobre la muerte. Sin embargo, sucedió algo extraño, pues al pintar las insignias encontré una armonía, delicada y bella, en la secuencia de colores que me ha brindado un nuevo camino para mi trabajo pictórico. Era una metamorfosis del sentido inicial de la acción hacia un propósito más universal y de iluminación de la existencia sobre el reino de la oscuridad y las tinieblas.

El artista trabaja con la luz (los colores vienen de ella) y su tarea es preservarla, mantener la llama ardiente de la vida sobre el territorio siniestro de la muerte. Era arrebatar el símbolo más preciado del vencedor, del tirano, representado en cada barra de condecoración, de arrogancia sobre la vida ajena; y, en la bandera de los países participantes en la operación de exterminio, destruirlo y condenarlo al olvido con su enterramiento.

La performance NN también fue una prueba de resistencia ante el poder, de desafío ante su crueldad, de revancha histórica por aquellas miles de víctimas que fueron torturadas y desaparecidas, y ante todo por esa multitud de voces del silencio pidiendo manifestarse ante la ignominia y la destrucción. En lo personal, fue además una prueba de resistencia ante las condiciones adversas del terreno geográfico, político y social; así como una prueba de desprendimiento y de lealtad al propósito de la acción, pues consistía en destruir el trabajo de cientos de horas, después de la jornada laboral y arrebatándole tiempo a la noche y al descanso.

Al conocer los testimonios de los sobrevivientes y sus familiares en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos en Santiago de Chile, tuve la absoluta certeza de hacer lo debido, a pesar de lo incorrectamente político de la acción en el país que me acogía.

Luis Fernando Arango (Colombia)

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