Debates en torno a la creación de la Secretaría de Cultura en México

Profesores e investigadores del INAH, adscritos a la delegación sindical D-II-IA-1, Sección X del SNTE, se manifestaron hoy en la entrada del Templo Mayor para reiterar su oposición a la creación de la secretaría de Cultura.

Apoyados por alumnos de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), los investigadores del INAH repartieron volantes informativos para explicar a la población el motivo de su protesta, la cual manifiesta su rechazo a la iniciativa enviada por el Ejecutivo a la Cámara de Diputados en septiembre pasado porque, explican, favorece la privatización del patrimonio cultural.

“El asunto es privatizar el patrimonio y nosotros no estamos de acuerdo. Además, las escuelas del INBA y del INAH también pasarían a desaparecer, no se formaría más profesionales en estas áreas, quieren desvincularnos de la Secretaría de Educación”, comentó a este diario Alba Barrios, profesora investigadora asociada en Subdirección de Laboratorios y Apoyo Académico del INAH.

De acuerdo con los investigadores, otras de las razones por las que rechazan esa iniciativa es porque pretende separar la unidad entre educación y cultura como la concibe el modelo actual, además de que toda la reestructuración implicará una reforma laborar, con lo cual se afectaría las actuales condiciones y derechos laborales.

Barrios comentó que la protesta de hoy forma parte de una de las diversas acciones que llevarán a cabo a nivel nacional, en diversos recintos y espacios, con el fin de dar a conocer el porqué están en contra de la iniciativa.

Publicado en El Universal

La Orquesta de Teatro de Bellas Artes protesta contra creación de la Secretaría de Cultura

Músicos de la Orquesta de Teatro de Bellas Artes protestaron contra la iniciativa para la creación de la Secretaría de Cultura, propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto.

La noche de ayer jueves, antes de comenzar la función de la ópera “Mefistófeles” en el Teatro Juárez, durante el inicio del Festival Internacional Cervantino, los músicos desplegaron mantas en rechazo a la iniciativa.

El secretario general de los grupos artísticos de Bellas Artes, Gamaliel Flores, dijo que el rechazo obedece a que la iniciativa es una de estas “reformas violentas para los trabajadores”, similar a la educativa, implementada también en este sexenio.

Acusó al gobierno federal de pretender “desvincular a la educación de la cultura”.

“Los grupos artísticos de Bellas Artes nos pronunciamos en contra de la creación de la Secretaría de Cultura”, y “Los grupos artísticos de Bellas Artes exigimos respeto al marco jurídico del INBA y no a la desvinculación entre la educación-cultura”.

La iniciativa, señaló, “presenta deficiencias porque se piensa en el carácter administrativo y no en el cultural; el derecho a la cultura para todos”.

Además, se ha excluido la posibilidad de escuchar o consultar a los creadores y artistas: “Queremos que esta protesta ayude a tener un diálogo porque no se nos ha consultado, sea para eliminar la iniciativa o adecuarla a las necesidades de los artistas del país, como los de todo el mundo”.

Como ejemplo, refirió que la iniciativa contempla un plazo de sólo 15 días para implementar los cambios necesarios a partir de que entre en vigor la nueva dependencia.

“Se nos hace inaudito que se quieran dar 15 días para revisar qué funciona y qué no”, reprob Flores Cervantes, quien anunció que los grupos artísticos de Bellas Artes, como ocurre en el INAH, Cenart, las bibliotecas y maestros, continuarán con las actividades de protesta hasta ser escuchados por el gobierno federal.

Anoche, en la Ciudad de México, la orquesta de Cámara también desplegó mantas de protesta durante una presentación.

Publicado en Proceso

Poco presupuesto deja en el aire creación de la secretaría de Cultura

En la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2016, la Cámara de Diputados sólo autorizó una ampliación de 2 mil millones de pesos al subsector cultura, lo que dificulta aprobar que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) se convierta en secretaría. ‘‘No alcanzaría ni para el cambio de papelería’’, anticipa el presidente de la comisión del ramo en San Lázaro, Santiago Taboada Cortina (PAN).

‘‘Tengo que dictaminar la iniciativa presidencial, pero no implica que sea a favor. El acompañamiento presupuestal era la justificación del gobierno para tener una secretaría. Ahí se iba a legitimar un proyecto presidencial con tantas deficiencias’’, dijo.

Para el próximo año, el Ejecutivo propuso un recorte de más de 3 mil millones al subsector, y de éstos 2 mil a Conaculta. Con la votación del viernes se recuperó casi su totalidad, pero aun así tendrá 162 millones de pesos menos respecto del presupuesto de 2015, explicó el legislador.

En entrevista con La Jornada, el panista dijo que se avaló la caída de gasto de las instituciones sectorizadas a Educación Pública que la iniciativa presidencial pretende que formen parte de la estructura de la nueva secretaría de cultura.

Por ejemplo, abundó, el Instituto Nacional de Antropología e Historia sufrió un recorte de 184 millones 939 mil 845 pesos respecto del presupuesto de 2015; el Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 4 millones 583 mil 122, y el Instituto Nacional de Derechos de Autor, un millón 664 mil 972 pesos. Informó que la comisión que encabeza presentó a la de Presupuesto una solicitud de ampliaciones por 34 mil millones de pesos.

–En su iniciativa, el presidente Enrique Peña Nieto dijo que la cultura es prioridad para su gobierno –se le hizo notar.

–Es sumamente complicado poder entrar a una discusión de una secretaría cuando se tiene una reducción importante. No sólo se disminuye el gasto de Conaculta; también se desapareció todo el programa de cultura del ramo 23. ¿Eso es prioritario? –respondió el diputado.

‘‘No nos iban a aprobar esos 34 mil millones de pesos, pero para nosotros era importante que nos dejaran lo mismo del año pasado, tanto en fondos como en Conaculta, y la estructura programática.’’

Informó que a partir del miércoles la comisión reanudará la discusión de la iniciativa y él se reunirá con su homóloga en el Senado, Blanca Alcalá (PRI). Aunque, acotó, las reducciones tan importantes ‘‘nos hacen replantear, como grupo parlamentario, y en lo particular, dar viabilidad a una secretaría’’ que no dispondrá de recursos suficientes.

No obstante, el diputado Ángel Hernández de la Piedra (Morena) expuso que sí existe un acuerdo PRI-PAN para aprobar la iniciativa y si se ha retrasado la discusión ‘‘es porque han medido el costo político de sus decisiones’’.

Refirió que su bancada se ha reunido con representantes de los trabajadores de Antropología e Historia y Radio Educación, porque su incorporación a una secretaría los dejaría ‘‘en un limbo laboral terrible, porque no están considerados en la estructura orgánica de la Secretaría de Educación Pública’’.

Explicó que la operación de la dependencia no quedaría normada y estaría destinada a la autorregulación. ‘‘Esto no garantiza, por ejemplo, que Radio Educación mantenga su autonomía y en cambio sí que tenga una línea editorial más castigada’’.

También, el diputado Rafael Santiago (Morena) sostuvo que rubros de educación y cultura enfrentarán momentos críticos debido a la disminución de su presupuesto; por ejemplo, los Servicios de Educación y Cultura Indígena tendrán 17.09 millones menos, 16.29 por ciento, respecto de este año; Fomento y Promoción a la Cultura recibirá 623.8 millones de pesos.

Mientras, el diputado Jorge Álvarez Maynez (Movimiento Ciudadano) señaló que proyectos que han definido el legado cultural de México, como el Festival Santa Lucía, la Orquesta Sinfónica de Minería o la Feria Internacional del Libro, únicamente dispondrán de 3, uno y 5 millones de pesos, respectivamente.

Durante la discusión del presupuesto, MC planteó reasignaciones para apoyar al Festival Cultural de Guadalajara, así como destinar una partida para garantizar libre acceso a Internet. Sólo el primero de estos dos rubros se aceptó.

Publicado en La Jornada Zacatecas

La Secretaría de Cultura que México necesita

Existe hoy un importante avance en el reconocimiento que se le brinda a la cultura tanto por su carácter espiritual, estético y moral con un amplio contenido simbólico, como por tratarse de un recurso económico fundamental y, como tal, productivo. A pesar de ello, no cabe duda de que actualmente existe un gran potencial para eficientar el trato que se le brinda a este ámbito en México.

Poco a poco las actividades que tienen como insumo principal la creatividad, han ido adquiriendo importancia en la escena nacional, atrayendo el interés de organismos como el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) que incentiva el desarrollo de instrumentos de medición para la cuantificación y exploración de este sector. Sin duda alguna, el sector cultural resulta de suma importancia para el desarrollo integral del país, ya que se ha identificado que las Industrias Culturales y Creativas (ICC) conforman un componente básico de la producción en el país, resultando en la generación de empleos, ejercicios de inversión, flujo de divisas, desarrollo y bienestar social.

De acuerdo con las estadísticas más recientes, las ICC generan flujos económicos equivalentes al 7.3% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Esto las posiciona como uno de los principales sectores productivos de la economía mexicana, por encima de otros como la industria textil o la automotriz, entre muchas otras. Así, la Cultura y la Creatividad se consolidan como uno de los principales pilares económicos del país y por ende como un importante motor para el desarrollo.

Resulta muy importante para el sector creativo y cultural contar con un corpus legal e institucional integral basado en reglas claras, estables y conducentes que garanticen su gestión y desarrollo sustentable.

En este contexto, resultaba una necesidad impostergable que la cultura tuviera un reconocimiento jurídico e institucional propio. A partir del informe presidencial del año 2015 se abrieron las puertas a una nueva oportunidad para el desarrollo de las ICC en México. La iniciativa para la conformación de una Secretaria de Cultura constituye una posible alternativa para elevar la capacidad de los creadores, artistas, investigadores, académicos, políticos y demás agentes del sector para alcanzar su potencial.

¿Es la Secretaria de Cultura la solución?

Sin duda, establecer una Secretaría de Cultura en sí misma no es una solución que impulse al sector cultural, sin embargo, suma al músculo institucional para gestionar, presupuestar y fomentar la transversalidad de las políticas culturales y alcanzar la alineación con el complejo social nacional. Por lo tanto uno de los principales retos de esta nueva Secretaría será la creación de una plataforma de diálogo entre los diferentes sectores del contexto nacional.

Resulta inverosímil que un país como México, con una vasta riqueza y tradición cultural no contara con un corte institucional del más alto nivel. Aunque el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) es un antecedente importante, el hecho de que estuviera inmersa en el quehacer de otra secretaría, la Secretaría de Educación Pública, propiciaba que la Cultura no contara con un tratamiento especial pues ni en su nombre ni estructura se encuentra el vocablo Cultura, mostrando su incapacidad de gestión de recursos para los creadores.

Es de esperarse que la Cultura, en su rango de Secretaría de Estado, tenga legalmente mayor capacidad de gestionar recursos. Con la nueva dependencia se podrá lograr mayor eficiencia administrativa, y así apuntalar e impulsar la cultura en nuestro país. Al tener el rango administrativo más alto, la Secretaría de Cultura contará con más elementos para un mejor aprovechamiento de la infraestructura cultural que se ha construido por años y podrá además aprovechar la experiencia acumulada por las instituciones como el INBA e INAH

Con la creación de la nueva secretaría se tiene la oportunidad de contar con un ente administrativo que brinde estructura, articule y empate las políticas culturales con las políticas públicas de los tres niveles del gobierno. Para lograr un cambio efectivo, la nueva secretaría tendrá que estar acompañada de un enfoque de política pública integral que contemple el desarrollo social, comercial, de aranceles, de hacienda conforme al pago de especie, de turismo, entre otras, para convertirse en una institución pivote y centro de múltiples roles.

Acerca de la estructura

Indudablemente el esfuerzo que representa integrar a un nuevo órgano institucional de promoción, protección y difusión de la cultura deberá contar con áreas de: patrimonio histórico; artes plásticas y audiovisuales; museos, archivos y bibliotecas estatales; artes escénicas, música y danza; actividades cinematográficas y audiovisuales de producción, distribución y exhibición; industrias culturales y creativas; promoción y difusión de la cultura mexicana; defensa y protección de la propiedad intelectual; fomento del libro y la lectura y el estímulo a la creación literaria; elaboración y gestión del plan de infraestructuras culturales del Estado; y orientación e impulso de las relaciones internacionales en materia de cultura.

Además, es imprescindible que la nueva Secretaría cuente con una subsecretaría de planeación estratégica e industrias creativas que genere evaluaciones periódicas de consumo, apoyo a creadores y financiamiento para nuevos productores culturales.

Se requerirá de una política cultural Integral en la construcción de iniciativas fiscales para la cultura que incluyan la gestión de fondos prestables para creadores emprendedores como el mecenazgo. Aunado al papel fundamental en la generación de empleo, producción, exportación, desarrollo social, inversión, entre otros varios aspectos de la contribución económica. Incluyendo su rol en la formación de funcionarios públicos especialistas en el sector. Por ejemplo, en el Banco de México o en la Secretaría de Relaciones Exteriores donde se alcance un servicio civil de carrera, con una larga tradición de generar desarrollo profesional especializado.

En consecuencia, la creación de la nueva secretaría resulta positivo en esta nueva fase. Sin embargo, no hay que olvidar que surge en un momento complicado para el sector público, en el que se observa cierta inestabilidad en las finanzas públicas. Así, la Secretaría de Cultura deberá ejecutar sus funciones bajo esquemas transparentes, con objetivos claros para estimular el desarrollo integral del país y detonar el potencial de crecimiento de las industrias culturales y creativas de México.

Publicado en Siempre

“Secretaría dará otra dimensión a la cultura”

Hace 20 años, Colombia vivía el proceso de formulación y debate de la Ley General de Cultura que llevó, entre otros cambios, a la creación en 1997 de su Ministerio de Cultura (que en México equivale a la secretaría de Cultura). En las distintas etapas de ese proceso, y como primer titular de esa dependencia, la persona clave fue Ramiro Osorio Fonseca.

Una parte vital de la carrera de Osorio en el mundo de la cultura ha transcurrido en México, donde se formó como maestro en Letras Españolas por la Universidad de Guanajuato y fue director de los festivales de la Ciudad de México y del Cervantino; además fue embajador de Colombia en México.

Osorio sigue convencido de la importancia de dar a la cultura el rango de ministerio o secretaría de Estado, de ahí que considera “muy afortunada” la propuesta para México, cuyo subsector cultural cuenta con un presupuesto de 18 mil 365 millones de pesos (más de mil 96 millones de dólares).

“Una decisión de este tipo lo que hace es reconocer la importancia del sector cultural en el país. Le da una dimensión administrativa y política al sector cultural, que es la que se merece. Si el sector de la cultura no figura de manera clara en el gabinete presidencial, donde se toman las grandes decisiones de país, siempre se estarán postergando las decisiones claves para ese sector”.

Osorio, quien fue fundador con Fanny Mickey del Festival Iberoamericano de Teatro, director del Instituto Colombiano de Cultura (Colcultura, previo al Ministerio) y que actualmente es director del Teatro Mayor, recordó la oposición al Ministerio —ni más ni menos que de los escritores Gabriel García Márquez y Álvaro Mutis—, las trabas que una y otra vez puso la derecha colombiana, así como los procesos que se han fortalecido: incremento de presupuesto para la cultura (ha crecido hasta 70 veces de 1992 a la fecha y hoy es de alrededor de 122 millones de dólares), desarrollo de leyes que fortalecen el cine, el libro, y la participación ciudadana al diseñar políticas culturales.

Osorio “tomó” el tema de la ley primero como director del Colcultura; continúo en la formulación de la iniciativa con la participación de expertos de todas las áreas culturales; después encabezó la gestión ante el Congreso para la aprobación de la Ley 397 de 1997. Ese año se convirtió en el primer ministro de Cultura.

Una de las críticas de García Márquez era que se incrementaría la burocracia. Al respecto, Osorio dice: “Hicimos un ajuste en la planta de personal y resultó ser una planta menor, porque al crear el Ministerio creamos una serie de condiciones profesionales de formación, experiencia e idoneidad que tenían que cumplirse para poder ocupar un cargo”.

Pero aclara que esa no era la mayor crítica del autor: “Era que el Ministerio de Cultura se convertiría, con el tiempo, en un Ministerio de gobierno para la cultura. Ese sí era un tema importante. Le explicaba a García Márquez que eso era posible en sociedades donde no estaban claros los derechos de expresión y creación. Le decía que en un país como Colombia era imposible crear un espacio para gobernar la cultura”.

Otra de sus críticas era que el Ministerio se podía llenar de políticos: “Y no, en 18 años los ministros y ministras han hecho un trabajo muy importante, ninguno ha sido un político en el sentido tradicional de la palabra”.

Osorio califica los resultados tras la creación del Ministerio como extraordinarios: “Lo que ha pasado en el país es verdaderamente sobresaliente. Las políticas culturales se volvieron transversales de las políticas públicas en general”.

—¿Un tema fundamental que se discute en México es aprobar la secretaría de Cultura con ley de Cultura o sin ella. ¿Usted qué cree que conviene?

—Depende. Aquí lo hicimos con ley porque fue la manera que encontramos, porque había un gran atraso en materia de normativa en ese momento y por una circunstancia trascendental: la Constitución de 1991. El Plan Nacional de Cultura 92-94 lo que hizo fue desarrollar los derechos culturales consagrados en la Constitución.

El aparato que tiene México es muy sólido, grande; los institutos de Antropología e Historia y de Bellas Artes se crearon por leyes, hay una gran solidez en las instituciones. Una secretaría puede ser el articulador más grande de esas instituciones que ya tiene México.

—En 2008, México incluyó en la Constitución el “derecho al acceso a la cultura”, de ahí que algunos sectores plantean la necesidad de una legislación que reglamente ese derecho.

—Sí, claro. Pero eso no está en contra de que se cree una secretaría de Cultura. Me parece que esa secretaría puede ser el motor para hacer ese proceso de desarrollo de los derechos establecidos por la Constitución.

Para Ramiro Osorio, la principal ventaja de una secretaría “es que el secretario de Cultura está en los órganos de máximas decisiones gubernamentales, políticas, económicas, culturales, etc.” Opina que un secretario de Educación, “por más buena voluntad que tenga, tiene tal cúmulo de problemas y pendientes, que sus prioridades, a la hora de un gabinete, no son las de la cultura”. Entonces pregunta: “¿Por qué en el caso de las comunicaciones hay un Ministro de Comunicaciones? ¿Por qué no hay un ministro de Cultura si es un sector que no sólo tiene la parte fundamental de los saberes, sino que aporta a la economía de estos países de manera sobresaliente? ¿Por qué no puede tener ese espacio de reconocimiento político y administrativo?”

—¿Fue fundamental la decisión presidencial para sacar adelante el ministerio?

Sin duda, esto no sale sin el apoyo del Ejecutivo.

—¿Qué modelos tomó Colombia para crear el Ministerio?

—Tuvimos un apoyo directo de los franceses; hicimos dos seminarios Malraux en Bogotá para todos los procesos de creación del Ministerio. Tuvimos ayuda personal de Jack Lang, apoyo de la UNESCO. Hicimos un trabajo muy juicioso de mirar la institucionalidad de varios países.

Un tema que Colombia “tomó” de México fue el del Fonca y los programas de estímulo a los creadores: “Es algo que puse en práctica cuando me nombraron director de Colcultura, siguiendo el ejemplo mexicano. Nunca hubiera podido ser un buen director de Colcultura ni un buen ministro de Cultura si no hubiera vivido tantos años en México y hubiera aprendido tanto de las instituciones mexicanas”.

—Se hablaba del Ministerio como un Ministerio para la Paz… ¿la cultura ha sido determinante en el proceso de buscar la paz en Colombia?

—Sí, por una razón fundamental. El escenario de lo cultural es el único en Colombia en que es posible el diálogo y en el que será posible resolver estos problemas tan graves que se tienen, después de tantas tragedias y décadas de dolor. Es el escenario donde serán posibles el perdón, el nuevo entendimiento y la creación de nuevos lenguajes.

—¿La ley general recogió las leyes que tienen que ver con la cultura?

—Actualizó todo. Actualizó las normativas existentes, derogó otras, reordenó toda la normatividad cultural.

—¿En qué temas?

—En todo, libro, derechos de autor, cine, patrimonio inmaterial y material, procesos de auspiciar y apoyar la creatividad, la investigación y la descentralización.

En cuanto a leyes posteriores, Osorio detalla que se hizo por ejemplo una Ley del Cine, que ha sido clave para el desarrollo de ese arte: “Colombia se ha vuelto un productor de mediano tamaño en el mundo del cine, gracias al desarrollo de su ley”.

—¿Lo fiscal, el mecenazgo, como se ha fortalecido en la ley?

—Ha sido poco a poco porque nosotros tenemos en Colombia un problema grave de evasión de impuestos. Era necesario crear estímulos que no se fueran a convertir en espacio de evasión; hay uno de 125% de descuento de la renta líquida gravable cuando se dona a las instituciones culturales, se puede lograr una ley como la de Brasil, que ha sido fundamental.

Publicado en El Universal
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