Alfredo Alcalde: «En la pintura debemos dejar de lado la anécdota»

Por Pedro Escribano

Alfredo Alcalde ha recogido todo su tránsito de artista en una muestra antológica que ha titulado “Caminos, máscaras y destino”, que se exhibe en el ICPNA de Miraflores. Y en toda ella, su figura principal es el ser humano, como principio y fin.

“Mi principal reto, desde los inicios, fue retratar al hombre, sus logros, sus vicisitudes, fracasos y sueños. Tuve una lección muy importante, primero había que potencializar al obrero, al hombre común, para que después el artista y el filósofo puedan tener material, instrumentos, para crear”, explica Alfredo Alcalde.

En tus primeras pinturas aparece más la ciudad, ahora destacan los personajes.

Es que en un primer momento, mi acercamiento es para la plasmación de una realidad concreta, la que vivía como llegado de provincia. Justamente, los Barrios Altos y Rímac son los primeros distritos en los cuales habito.

Mirando tus personajes mimos pintados en rojo y negro, ¿recrea los tiempos oscuros y sangrientos de los 80?

Yo creo que un artista de finales de siglo XX y principio del siglo XXI va a encontrar una serie de contradicciones en cuanto a la plasmación de sus ideas. Yo creo que eso ocurre conmigo. En los años 80, cuando llego a Lima, la miro como un romántico, pero me encuentro con una serie de hechos, inquietudes, ideales y movimiento político que como artista no fui ajeno. Entendí que como artista, como intelectual tenía que acercarme a esa realidad.

Tu pintura es urbana, ¿la ciudad ha devorado al artista?

Siempre he dicho que me considero un pintor citadino. Pero yo creo que la integración del Perú tiene que ver con una consecuencia de no solo pensarlo, sino también de materializarlo. Así he pintado migrantes, gente del campo, obreros. Las ciudades me han permitido un acercamiento para conocer más las contradicciones que hay en el alma humana. Y probablemente también es el lugar donde tuve que estar para desarrollarme un poco más como profesional.

¿Optaste el realismo para reflexionar sobre el país?

Uno de los principales roles del realismo es introducirnos en el plano de la reflexión, mejor aún si lo haces con creatividad, desde el arte.

¿Qué significa el tema de la muerte en tu pintura?

Cuando en el realismo se incluye el tema de la muerte, queremos hacer ver que el hombre no solamente termina cuando deja de existir físicamente, sino también cuando no participa, es indiferente en los hechos que ocurren en su alrededor, en su sociedad, en su país y el mundo.

El mimo es silencio, pero lo usas como un silencio que comunica.

El mimo en realidad es un pretexto para representar al hombre. Es una metáfora del hombre que no le dejan hablar, digamos de política, pero sin embargo habla.

Se te asocia con Humareda, ¿consideras que ya tienes colores propios?

Es difícil decir eso. Yo camino la vida con un pensamiento de Chopin que dice “yo no busco la originalidad”. Más de influencias, yo hablo de continuidad cultural. En ese sentido, Humareda hizo todo un resumen de la escuela europea y que aquí en el Perú ha sido recogido por muchos artistas que yo considero también válido.

¿Tus personajes esconden críticas?

Sí, hay crítica y está expresada a veces de una manera irónica, sarcástica y a veces caricaturesca. La pintura tiene sentido para mí cuando compromete al espectador desde el punto de vista de la reflexión. En pintura debemos dejar de lado la anécdota.

¿Pintar es de algún modo pintarse a sí mismo?

-Tú sabes que las artes –las letras, pintura, etc.–, son una de las formas más claras de ser honesto, porque allí quien te juzga es el espectador, el lector, etc., y el tiempo, porque es el único juez incorruptible. Cuando uno va a realizar una obra, lo tiene que hacer con conciencia, con responsabilidad del rol que cumplen las artes, en este caso la pintura con lo poderoso que es la imagen y que hay que saber utilizar. Es allí donde yo creo que encontramos ese valor de que el arte sirve como un instrumento para desarrollarnos como seres humanos. ❧

DATOS

Muestra. En galería del ICPNA. Av. Angamos Oeste 120, Miraflores. Curador: Jorge Villacorta Chávez.
Visita. Hasta el domingo, de 11 a.m. a 8 p.m. Libre. Hernán Hernández

Publicado en La República
También podría gustarte