Chile: peligran proyectos culturales trazados por Michelle Bachelet

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Cultura tiene los días contados. Al igual que una buena parte de las principales reformas impulsadas por el Ejecutivo, los proyectos culturales anunciados por Bachelet tienen poco más de un año para materializarse, quedar a medio camino remarcando la clásica frase de «al menos lo intentamos» o hundirse en el vacío, antes de que las elecciones presidenciales de 2017 definan un nuevo panorama político.

Con el cronómetro en marcha, muchos de estos compromisos comienzan a dar señales de agotamiento como es el caso del Proyecto de Ley de Artes Escénicas que La Moneda aún no ingresa al Parlamento, a subir los niveles de ansiedad y malestar en el mundo de las Artes Visuales por el desconcierto generado por el Centro Nacional de Artes de Cerrillos que choca con la carencia de una política en la materia, a caer en una lenta agonía que vuelve líquida la promesa de aumentar el presupuesto en cultura y, en otros casos más graves, a mostrar incluso síntomas inequívocos de decaimiento general que lo pueden llevar a una muerte súbita como es el caso del publicitado Canal Cultural.

Aparte de estos casos, que mantienen al mundo cultural en vilo, y en algunos casos, a un paso del pie de guerra debido a las altas expectativas generadas por el Ejecutivo o a la falta de definiciones, dos proyectos tendrían el oxígeno calculado para llegar al final, tras definirse como las principales prioridades culturales del Gobierno y que, en el caso de no alcanzar los tiempos para su implementación, puesta en marcha e inauguración antes de que termine el gobierno, corren el riesgo de inscribirse como unos de los grandes fracasos en materia de gestión cultural de Bachelet: El Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y la puesta en marcha de la segunda etapa del GAM con su sala de alta tecnología para 1800 butacas. En un caso más que en otro, el tiempo corre en contra.

Ministerio de las Culturas, con el oxígeno justo

Poco antes de que Nivia Palma saliera del Consejo de la Cultura -donde se desempeñaba como la principal asesora del ministro Ernesto Ottone- para asumir como ministra en Bienes Nacionales, fue conocida su intranquilidad por la lenta tramitación que estaba teniendo el proyecto que crea el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio en la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología del Senado, que preside el senador Dc. Ignacio Walker

La preocupación no era infundada, venía precedida por un feroz portazo que dio Walker a la iniciativa del senador PS Alfonso de Urresti de crear una comisión especial de cultura en el Senado. En un oficio enviado el 16 de marzo se especificó que: los “Honorables Senadores señora Von Baer, y señores Quinta y Walker, don Ignacio” acuerdan su opinión contraria a esta iniciativa por tres razones: la primera porque el área de Comunicación, Deportes y Cultura ha formado siempre parte de la Comisión de Educación y Cultura del Senado; la segunda porque el número de senadores no haría razonable crear otra comisión, y la tercera, porque supuestamente se ha creado en el área de Comunicaciones una especialización por ejemplo en lo relativo a cultura digital.

La lectura para el mundo de la cultura fue clara: no existía preocupación prioritaria en el Senado para discutir el Ministerio de la Cultura. En contraposición al apoyo transversal que tuvo en la Cámara, cuyo aprobación se celebró con bombo y platillo en especial por el Ministro Ernesto Ottone, la impresión era que en el Senado las prioridades estaban en los temas de educación, considerados urgentes, y que de algún modo, el proyecto estaba congelado al igual que las relaciones de la DC con el gobierno.

Aun cuando fuentes del CNCA señalan que el problema de la Dc con el equipo político de La Moneda no debiera afectar la tramitación del proyecto -que nació como indicación sustitutiva al proyecto que envió Piñera el 2013- pese a las encendidas declaraciones de las últimas semanas donde Walker ha puesto en duda que se pudiera sortear con éxito la recta final del gobierno, lo cierto es que con la salida de Nivia Palma de cultura, el CNCA pierde la principal asesora en la materia y articuladora de la comunicación con el Parlamento. Ahora toda la presión recae en el propio ministro, Ernesto Ottone, el que según fuentes cercanas a su gestión, tiene plena conciencia que de ello depende el futuro de su capital político. «Él no va a quedar como el ministro que no pudo sacar el Ministerio», aseguran.

Canal cultural: la muerte súbita

Ese muerto no es nuestro, es de la Segegob, que lidera el ministro Marcelo Díaz. De este modo, diversas fuentes ligadas al CNCA, y al mundo de la cultura, se distancian de una de las promesas más llamativas de la segunda administración de Bachelet: la creación de un canal cultural de calidad, de libre disposición y sin publicidad.

En un documento con los principales lineamientos editoriales y programáticos elaborado por la Segegob y coordinado por Bruno Bettati, ex asesor de la ex ministra Claudia Barattini -documento por cierto muy poco difundido- se explica que el canal se entiende como un «Espacio autónomo, sin influencias comerciales o políticas, que aspira a la confianza de las audiencias; que brinda herramientas para comprender el mundo, experimentarlo, modificarlo, construir y fortalecer la identidad y el diálogo con otras, un canal que fomenta y profundiza la participación social, la ciudadanía, la diversidad cultural y el pluralismo, a través de un enfoque basado en los derechos y la dignidad humana». En otras palabras, una BBC.

El amplio espectro de sus lineamientos, que de concretarse involucraría sendos cambios en la valoración y estructura cultural del país, a poco más de dos años de realizado su anuncio contrasta con el reducido y en algunos casos nulo conocimiento de los avances del proyecto que tienen tanto las organizaciones ligadas al mundo de la cultura como incluso las comisiones de cultura del parlamento.

Una de las principales informaciones de contenido que han causado sorpresa y que pasó inadvertida incluso para quienes formaron parte de las mesas de trabajo que dieron origen al documento sobre los lineamientos editoriales, fue la definición que el canal Cultural anunciado por Bachelet sería esencialmente un Canal Infantil.

En una de las charlas que se llevaron a cabo en el marco del Festival Audiovisual para Niños FAN Chile, realizado en septiembre de este año, Bettati informó a un reducido público que el canal sería infantil con 11 horas de programación para este segmento y que su implementación comenzaría durante el primer semestre de 2017.

«La Ley ya está en el Senado (…) Hoy día el que responde es el Congreso, no el Ejecutivo» señaló.

El proyecto de Canal Cultural y Educativo, efectivamente, fue ingresado el 19 de mayo de 2016, pero no a las comisiones de cultura sino a la Comisión de Telecomunicaciones y Transporte como una indicación sustitutiva al proyecto de ley que modifica la ley orgánica de Televisión Nacional de Chile – que se encuentra en tramitación legislativa desde 2008 y que se conoce como la «Ley Larga de TVN. El objetivo principal de esta indicación era lograr una capitalización para TVN de 75 millones de dólares a fin de cubrir todos los gastos asociados a la implementación de la Tv digital en Chile.

Según fuentes con conocimiento cercano a la propuesta de capitalización, el Canal Cultural fue ingresado en esta indicación sustitutiva para poder cumplir con el compromiso presidencial, pero sin tener la misma mínima seriedad al punto que actualmente el canal pasa a ser una condición para que TVN pueda cumplir con la ley de cambiar a señal digital.

La falta de seriedad -advierten las fuentes- está en que en el proyecto se destinan 25 millones de dólares para el inicio del funcionamiento, pero no se garantiza su continuidad. «Nadie sabe cómo se va a financiar, si además se establece que es sin publicidad», agregan.

En lo concreto, la falta de viabilidad de este canal, habría entrampado el proyecto de capitalización de TVN, provocando un problema mayor a la tv chilena que el que se intentaba superar con el canal cultural.

Pero fuera de esto, a la indicación que crea el Canal Cultural le esperaría otro problema aún más grave: podría ser impugnada por inconstitucional, al incorporar una materia distinta a la del mensaje de la ley.

«El canal anunciado por Bachelet establece una discusión de contenido sobre materias culturales, que debería tratarse en el comisión de cultura de la Cámara y  de Educación del Senado, pero está metido en una comisión técnica que es la de Telecomunicaciones», sostiene una alta fuente de TVN. «La verdad no veo por dónde esto pueda salir y si sale, esto tiene que pasar a la otra cámara y a comisión mixta, o sea imposible que salga antes de que termine el gobierno de Bachelet.

«Fue un compromiso de programa que se pensó y se metió ahí, sin análisis. Y lo que está ocurriendo que TVN va a ser un chivo expiatorio, porque como TVN necesita las lucas los están condicionando con el canal cultural», señalan.

La miopía de la Artes Visuales

El Centro Nacional de Artes Visuales de Cerrillos, lejos de tranquilizar a este sector al poner a disposición un nuevo y amplio espacio para las artes de la visualidad, ha generado múltiples críticas, que partieron con la forma en que se armó el proyecto con total desconocimiento de los artistas, prosiguió con la polémica sobre dualidad de funciones con otros museos -MAC y MNBA- y que ahora continúa con la molestia de un grupo amplio de artistas visuales por declaraciones «incongruentes» de parte del ministro de Cultura en diferentes medios de comunicación sobre las definiciones “programáticas y editoriales” del nuevo Centro Nacional de Arte Contemporáneo.

«El sello comunicacional que ha utilizado el Sr. Ministro para justificar este proyecto se distingue por una serie de entrevistas en la prensa escrita en donde, a modo de improvisado goteo informativo, ha dado a conocer las decisiones que enmarcan la política de las artes de la visualidad a nivel nacional. No obstante esto, nos preocupa la arbitrariedad en la toma de decisiones para la construcción de las políticas públicas nacionales sobre las artes visuales», se señala en una carta enviada por diversos artistas y organizaciones el 30 de octubre al directorio del CNCA.

Según las principales críticas del sector el proyecto del Centro Nacional de Arte Contemporáneo estaría levantando falsas expectativas sobre el resguardo del patrimonio contemporáneo. A juicio de los artistas, el proyecto que se encuentra apresurado, a destiempo e inconsistente acerca de innumerables materias que requieren las artes visuales.

«Hasta el momento no existe un diseño preparatorio para construir una política nacional a largo plazo que involucre procesos, agentes regionales, mesas de trabajo donde puedan participar todos los actores que no solo escriben ponencias o crean obras, sino que también conocen por experiencia las necesidades de sus espacios y comunidad. El gran desafío de una política es que organice y reúna varios acuerdos, y eso requiere de mucho tiempo, de una planificación organizada y previsoria», señalan.

En otra área del mismo conflicto, el ministro Ottone señaló a El Mercurio que el Museo Nacional de Bellas Artes contará con un corte temporal de su colección, hasta el año 1967, una idea que posee como motivo central separar las misiones tanto del museo como de este nuevo Centro Nacional de Arte Contemporáneo.

«Estas declaraciones nos parecen un descriterio», sostienen los artistas en la carta enviada al directorio. Según estos, Ottone no puede crear justificaciones editoriales para hacer migrar las obras del patrimonio nacional –posteriores a la citada fecha–, al nuevo espacio de Cerrillos, situación que resultaría inexplicable desde la historia del arte y la museología.

«Estas declaraciones del Sr. Ministro no hacen más que demostrar que desde el CNCA han trabajado bajo un conducto irregular y desprolijo respecto a la comprensión del ciclo histórico de las obras, de la colección del museo y del país. Además, el Sr. Ministro está desautorizando a la dirección del museo y a la propia DIBAM, la que depende de otra repartición ministerial: el Ministerio de Educación», sostienen.

Esta polémica se suma al estancamiento de la Política de Artes de la Visualidad, que según el cronograma del CNCA ya debería estar listo y a las críticas a Camilo Yánez, el asesor de Ottone precisamente en esta materia, quien – según sus detractores- ha ocupado su tiempo en el diseño del museo de Cerrillos más que en la Política pendiente. Fuera de ello se le critica, además, que haya sido contratado para este fin, manteniendo una deuda de rendición por más de 70 millones al Fondart, por lo que su caso se encuentra pasado al CDE.

Ley de Artes de Escénicas, la bella durmiente

La transversalidad en el apoyo a las iniciativas culturales vendría siendo el único argumento en que radica la confianza de la Plataforma de Artes Escénicas para que durante el presente gobierno se promulgue la ansiada ley sectorial de Artes Escénicas.

El único argumento que, según fuentes del sector, los mantiene quietos antes de iniciar una series de medidas y manifestaciones para aumentar la presión sobre la iniciativa, si definitivamente el proyecto no progresa, al menos ingresando al Parlamento.

El año 2014 la Plataforma inició un trabajo asociativo que perseguía alcanzar un objetivo común, dar vida a la Ley de Artes Escénicas. Más de 50 reuniones y encuentros en distintas partes del país tejieron la discusión en torno a esta propuesta legislativa inédita, creada en su totalidad por organizaciones sociales, que representan a artistas- trabajadores del sector, festivales, encuentros, espacios y salas de exhibición.

Pese a que el documento fue celebrado por el Ministro Ottone el mismo día en que asumió en el CNCA en reemplazo de Claudia Barattini, el gobierno no le ha dado prioridad algunas permaneciendo todavía en carpeta para ingresar al Congreso,.

«Queremos poner especial énfasis en el valor que una ley como esta tiene, tanto para quienes trabajamos en las artes escénicas, como para los ciudadanos, los que tienen como derecho acceder y participar de la vida cultural de su país. Estas artes tienen una misión trascendental que cumplir y sus trabajadores, que hoy se desempeñan en una gran precariedad e inestabilidad, merecen que su trabajo sea valorado y respaldado por una política seria», sostuvieron los actores en una carta enviada a Bachelet.

La agonía del presupuesto

El Observatorio de Políticas Culturales detectó una disminución sin precedentes en la última década del presupuesto total de cultura para el 2017. Con esta  baja de un 3,2% respecto del año anterior, cultura pasó a representar el 0,4% del gasto público.

El principal afectado en los recortes es el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, CNCA, que recibirá un 4,1% menos que el año pasado. Al interior de esta institución resalta la baja de un 28% en los programas y fondos relativos al fomento de la educación artística.

La Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Dibam, por su parte tendría una baja de un 1,3% lo que se debe a la disminución del financiamiento del Consejo de Monumentos Nacionales (-4,4%), organismo encargado de la protección del patrimonio cultural material del país, y a la disminución de un 15% en la Red de Bibliotecas Públicas.

El único incremento que registró el presupuesto del 2017 fue de un 33,7 por ciento y que favorece al GAM, lo que se explica por la próxima inauguración de la gran sala de teatro, que forma parte del proyecto de construcción de la segunda etapa del GAM.

El GAM, una batalla contra el tiempo

Si bien el GAM, junto a otros teatros regionales, experimentó un aumento considerable de su presupuesto, fuentes del centro cultural aclaran que ese financiamiento solo equivale al 50 por ciento de lo solicitado para poner en funcionamiento la gran sala, que con su tecnología de punta y personal asociado, requieren de inversiones millonarias para su sola puesta en marcha. El cálculo para los primeros meses de funcionamiento fue de 1.500 millones, pero finalmente se les autorizó la mitad.

Tomando como base que para solo prender las luces del GAM se gastan 2 millones de pesos, la partida de 750 millones permitiría a la segunda parte del centro cultural cubrir sus gastos para dos o tres meses del 2017.

Según los cálculos de un equipo triministerial que vigila las obras, las obras del GAM deberían ser recepcionadas en junio del próximo año para estar en condiciones de realizar su inauguración en octubre o noviembre de 2017, fecha que coincide con las Elecciones Presidenciales.

La preocupación por estar a tiempo en las obras es evitar un bochorno como el ocurrido con la primera etapa del GAM, que fue una obra de la primera administración de Bachelet pero que terminó inaugurando Piñera.

De ahí la prioridad del gobierno. Evitar que la historia se repita.

Publicado en El Mostrador
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