Mujeres de la revolución mexicana

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 La periodista y autora Elena Poniatowska agradeció al abogado y escritor Ángel Gilberto Adame que haya rescatado la vida de las 12 mujeres incluidas en De armas tomar. Feministas y luchadoras sociales de la Revolución Mexicana (Aguilar), libro presentado este domingo en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

En un mensaje videograbado, Poniatowska expresó que las mujeres son las grandes olvidadas en México: “A las soldaderas las llamaban galletas de capitán, colchón de tripas de soldados. No se hablaba de ellas de modo elogioso. Sin embargo, sin soldaderas no hay Revolución mexicana porque todos los soldados hubieran desertado.

“Las mujeres cargaban el Mauser cuando moría su Juan, disparaban, se subían al caballo, incluso tenía a los hijos en la trinchera, hacían casa y comida al soldado que seguía”. Poniatowska hizo hincapié en la necesidad de que las mujeres crean en sí mismas, que crean que son como estas mujeres que vinieron antes.

“Soy feminista desde hace muchísimos años. Todas las mujeres deberían de ir a la escuela, se deben de repartir las tareas en el hogar, hay padres que cuidan a sus hijos en una forma maravillosa”. Aunque no se puede decir que las 12 tenían como decisión o característica luchar en la revolución, “sí lucharon muchísimo por ser ellas mismas”, apuntó la escritora.

Ellas son: Palma Guillén, Clementina Batalla, María Arias Bernal, Hermila Galindo, Tina Modotti, Adelaida Argüelles, Matilde Montoya, Juana B. Gutiérrez, María del Pilar Moreno Días, Mimí Derba, Eulalia Guzmán y Concepción Mendizábal.

Mariana Pedroza, autora del prólogo del libro, señaló la necesidad de retomar el lugar que las mujeres han tenido en la historia, porque parece que ésta ha sido protagonizada por hombres. La periodista Karla Iberia Sánchez también le agradeció a Adame que haya desenterrado sus historias.

El autor de De armas tomar lamentó que en los festejos por los 100 años de la Constitución se hayan olvidado de Hermila Galindo, veterana de la Revolución, adherida a la causa constitucionista y secretaria particular de Venustiano Carranza, con quien viajó a Veracruz a finales de 1914 y participó en la elaboración de la Ley del Divorcio, que permitía por primera vez la disolución del vínculo matrimonial.

Publicado en La Jornada
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