25 años de Discos Corasón

1.516

Sobre la mesa de la sala reposa un viejo casete blanco, aún envuelto en plástico, con las pirekuas y abajeños michoacanos del Conjunto Atardecer. Uno de los primeros lanzamientos de Discos Corasón.

De eso, hace 25 años. «Una historia de privilegio», dicen Mary Farquharson y Eduardo Llerenas en el cuartel de la disquera y distribuidora en la Colonia Miravalle. Una pasión compartida, pero con historias diferentes.

Desde 1971, mientras cursaba la maestría en Bioquímica, Llerenas andaba grabando por todos lados de la geografía del son, junto a Enrique Ramírez de Arellano y Baruj Lieberman. Los movía el gusto por esa música.

Y así dieron, afuera de una cantina en Ciudad Valles con Marcos Hernández. Como era muy chico, no le permitían entrar. Y les cantó ahí. Ése fue el comienzo con Los Camperos de Valles, el emblemático trío huasteco.

Con esos registros, Llerenas editaba sus propios discos, más de corte académico, que vendía de puerta en puerta.

Farquharson llegó a México en 1987 con un maleta llena de viniles con música de cualquier rincón del mundo, menos de Inglaterra. Venía como periodista cultural free lance. Conoció a Llerenas por la Antología del son de México. Ella preparaba un libro sobre música del mundo que incluiría un capítulo mexicano. Luego de entrevistarlo, fueron a su casa a oír sus grabaciones. Escuchar a Eliades Ochoa y Juan Reynoso le cambió la vida.

«¡Esos materiales tienes que difundirlos más», le dijo Farquharson.

Sabía de lo que hablaba. Tenía experiencia en hacer una disquera de la nada y fuera del mainstream.

Empezarían sin capital y sin un plan de negocios, tal como en Londres había sucedido con World Circuit, que Farquharson fundó con Nick Gold y Anne Hunt. Cada quien aportó una libra.

Discos Corasón no sería distinto: empezaron con 15 mil pesos. Era 1992.

Nacía para difundir el trabajo del archivo de Ramírez de Arellano, Lieberman y Llerenas, de 1971 a 1982, ahora resguardado en la Fonoteca Nacional. Y esas grabaciones dieron cuerpo a los primeros discos. El nombre salió de una reseña de Hermann Bellinghausen sobre la Antología del son de México: «Sones que son corazones».

«La idea era compartir la música con un público más amplio y tener la estructura para seguir con las grabaciones y el nuevo trabajo que se proponían hacer», cuenta Farquharson.

Uno de los primeros viajes fue a Guerrero, a la casa de Juan Reynoso, y ya no pararían.

«Desde el principio había una filosofía para hacerlo así; meterlos a un estudio era una imposición nuestra. Lo más adecuado era llevar los micrófonos a la casa de uno de ellos, una escuela o una iglesia, por la acústica. Les daba confianza. Hay muchos músicos todavía que no tocan sino al público, no ante unos micrófonos», dice Llerenas.

Hicieron la primera grabación de una compañía mexicana en África. Fueron a Kela, el pueblo de Kasse Mady Diabate, en Malí. Sin electricidad. A 42 grados centígrados. En una casa de adobe. Utilizaron baterías de coche. Y aquel disco fue nominado al Grammy.

Lo patrocinó el éxito del Buena Vista Social Club. Farquharson logró que World Circuit -que grabó en La Habana durante 7 días- aceptara que Corasón distribuyera el disco en México.

«Buena Vista ha sido un cuento de hadas para todos los que nos ha tocado», añade Farquharson.

Aquello fue un boom. «Y nosotros no somos una disquera de boom. Eso se acaba y el trabajo sigue», dice Farquharson, orgullosa de un catálogo de 103 títulos, entre grabaciones propias y de las disqueras que representan.

Festejarán 25 años el 29 de octubre (18:00 horas) en la Carpa Astros. Una fiesta que reunirá a Eliades Ochoa, Caña Dulce Caña Brava y Las hermanas García, además de Romengo con Monika Lakatos y Los Camperos de Valles con Paty Chávez. «Un privilegio. Cada viaje vamos a lo desconocido…».

Publicado en El Norte

Artistas destacan rescate de música tradicional de Discos Corason

En el marco del 25 aniversario de Discos Corasón, diversos músicos, entre ellos Eliades Ochoa, destacaron la importancia de esa disquera fundada en 1992 por Eduardo Llerenas y Mary Farquharson, que rescata la música tradicional tanto de México como de otros países.

En llamada telefónica desde la isla de Cuba, Eliades externó a los medios de comunicación que está muy contento de participar en un aniversario más de la disquera, que le hizo varias producciones, entre ellas su primer disco “A una coqueta”, que “fue y seguirá siendo histórico”. “Me siento un organizador más de Discos Corasón y siento que voy a poner un granito de arena en la celebración de este aniversario que la verdad vale la pena estar allí…y darles las gracias”, mencionó el santiaguero.

Por su parte, el músico y académico Antonio García de León señaló que “Eduardo es heredero de una larga tradición de recopilación de música tradicional en México, tuvo grandes exponentes en la década de los sesentas y los setentas”, y destacó que llevan a valorarla exactamente en los lugares donde esa música se reproduce. “Respetando mucho digamos la personalidad de los músicos y acercándose mucho también a las comunidades que producen estas músicas…además del respeto técnico hacia la música, al del sentido de hacer buenas grabaciones”, aseguró en conferencia de prensa.

Por su parte, uno de los curadores más importantes del país, Ery Camara, proveniente de Senegal, que durante casi 20 años ha sido intérprete, acompañante y conferencista de Discos Corasón en las giras para artistas africanos, comentó que esta es una oportunidad para reforzar la iniciativa que la disquera ha abierto. “Acercar las culturas permitiendo que se entiendan y rompiendo las fronteras que el pasado nos ha impuesto y que en muchas ocasiones desfigura lo que es el real entendimiento entre las comunidades”, externó. Agregó que “nuestra música es una purga para la sociedad, siempre ayuda a limpiar los problemas que tenemos y los músicos cada vez que vienen aquí asociando incluso su palabra con lo que ocurre en el acontecer aquí”, como en el caso de quienes han mostrado su solidaridad por los desastres naturales.

Por último, el músico y compositor Alejandro Preisser, quien forma parte de la agrupación Triciclo Circus Band, externó que aunque aún no ha grabado con Discos Corasón, tienen grabada a la disquera en el corazón. Alejandro, quien participará en el próximo Festival Cervantino como invitado del grupo gitano de Hungría Romengo, que a su vez será parte de la Gran Gran Fiesta de aniversario de la disquera el próximo 29 de octubre, indicó que desde que estudiaba música y comenzó a indagar en ella se dio cuenta de que en sus manos tenía algunas de las producciones de Discos Corasón.

Por ello, agradeció el acercamiento hacia la música que la disquera ha hecho posible. “Hemos aprendido muchas cosas y tan elementales como es la música, que tiene una tradición tan especial como son los ritmos y los rituales del mundo, también se ha perdido mucho ese contexto. El folclor en todo el mundo es muy importante”, finalizó.

Además de la música mexicana y caribeña, Discos Corasón ha producido discos y conciertos de música africana, así como música gitana de diferentes países europeos. Pese a la caída en las ventas del disco compacto, la disquera intenta mantenerse viva con proyectos nuevos y con la promoción de su catálogo digital

Publicado en 20Minutos

 

También podría gustarte