Arturo Cipriano Izquierdo, músico mexicano: «Nunca fue tan brutalizado el país, nunca hubo tanto cinismo»

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Por Marcos Daniel Aguilar

Arturo Cipriano Izquierdo, el fundador de la Nopalera, quien colaboró con los hermanos Toussaint, Alejandro Corona, Tiki Bermejo, Maru Enríquez, presentará ahora el disco A la breve distancia de un soplido, con la agrupación Ciprianodonte, este 27 de abril en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”, en el marco de los Centenario de este recinto emblemático de la capital del país.

Cipriano, quien en algún tiempo colaboró con el músico brasileño Joao de Aquino y con Ángel Parra, es un estudioso y practicante de los ritmos y letras musicales que se desarrollaron a lo largo y ancho del continente americano. Ha puesto especial atención a los ritmos de ascendencia africana. Desocupado charló con Cipriano acerca de este proyecto que denomina folklojazz, sobre la diversidad cultural y sobre el poder de la cultura en zonas marginadas por la violencia.

¿En qué género musical podemos colocar sus últimos proyectos?

Son degenerados totalmente. Son obras instrumentales. Los jazzistas dicen que no es jazz, el Latin Jazz, no entramos en ello. No encaja en nada, la gente va a decidir en jaula o supermercado meternos. Es un trabajo que va al gusto y en el que se tocan muchas expresiones del lenguaje y ritmos de todo el continente que no se han explorado en México. Por ejemplo, el concova de Guinea, y el chinelo del estado de Morelos. No soy condescendiente, porque no me interesan los mercados y por 50 años he seguido esa línea.

¿Cuándo ocurre esa ruptura con el consumo comercial de la música?, ¿y por qué optar por otro modelo fuera del marketing?

Creo que esto ocurrió desde el primer trabajos discográfico con La Nopalera, que fue en 1976, y con Ángel Parra, el hijo de Violeta, nos inclinamos por una armonía diferente. En ese tiempo estaban Javier Izquierdo y Marcial Alejandro dando una armonía diferente, rica, que no era escolástica y nos permitió foros pequeños e ir avanzando. Aunque no es un producto masivo, esto nos permitió estar alejados del pop. Las letras están también desencajadas de ese sistema, las letras hablan sobre lo que está pasando en el país. Nuestro interés está en la Nación indígena y en sus sueños de la misma banda.  En este disco tiene más de 30 colaboradores y ellos propician mucho. Hay decenas de músicos con esta intención y nos dicen “vamos” y seguimos en ese canal.

¿Por qué desconocemos géneros, ritmos, músicas de otros tiempos y otras regiones a pesar de la cercanía de información que nos proporciona la web?

De la madre África llegaron millones de negros que inundaron las costas de todo el Caribe afronadaluz hasta Uruguay y Argentina, pasando por Brasil, Lima, Chile, las costas mexicanas, y han dejado una huella fuerte.  Y curioso es que la gente vibra más y mueve las caderas más cachondamente con la Santanera que con las cuerdas de Occidente y de la música europea. Cuando se frota el cuero algo nos hace vibrar, pero hay una tendencia a unirse más al sonido de la madre África, por ello mi afán de introducir el candombesaya en Bolivia que es afroindia,landó en Perú, el chinelo de Morelos colindante con Puebla, y que también existe en Nicaragua.

¿La improvisación en su música, en sus conciertos, viene de los movimientos de vanguardia?

Yo podría decir eso, pero viene de las regiones, de los lugares de origen. Tuve la oportunidad de estar en muchos países de Centro y Sudamérica, 10 años en camión. Y pude recopilar música de esos países, recopilé palabras, poesías, novelas, costumbres, sabores y eso es parte de esta música para derribar las fronteras. De todo eso he conformado esta música. Viví en Dominicana y aparecen por ahí esos elementos. Es volver a remembrar. Es un legado. Con este material, A la breve distancia de un soplido, se puede comprobar todo esto.

¿Cómo ves las cosas en el estado de Morelos y en el país?, ¿cómo entienden desde la música estos procesos complejos y violentos?

Se puede decir y publicitar de que han bajado los índices de violencia, pero a las 9pm todo mundo se resguarda acá en Morelos, eso refleja que lentamente ha entrado el miedo por andar en las calles. Muy pocos lugares funcionan con música, eso está bien desarticulado. Hace 5 ó 6 años cada fin de semana salíamos a Michoacán, tocábamos más en Patzcuaro, íbamos a Jalisco, Tamaulipas y San Luis, pero ahora todo está colapsado y coincide con lo que pasa en la República, nunca fue tan brutalizado el país, nunca hubo tanto cinismo, nunca hubo tanta mentira y agandalle y no se puede ser romántico con todo lo que está pasando. Se ha reducido la actividad ciudadana.

¿Crees que en el poder transformador de la cultura para sociedades como las nuestras?

Claro. Va a ser un centímetro, una respiración de todos los artistas, el teatro, la danza, la pintura y los músicos, pero es la colaboración de cada uno, eso es lo único que nos queda, se va a tener que transformar la educación, se va a tener que volver a enseñar arte en las escuelas; si se acaba el agandalle deberíamos tener más educación y salud para todos. Sabes Por medio de la música debemos juntarnos, es una aspiración para hacer las cosas mejor y revertir esta situación.

¿Cómo se va a juntar Ciprianodonte para el concierto que darán en el Teatro de la Ciudad?

Vamos 10 músicos, el Sexteto de Cuernavaca, Azucena Méndez en la voz, Keiko Nikura en el piano, Omar Vázquez en el bajo, Eduardo Velarde en la guitarra, David Caspeta en la batería.

Publicado en Revista Desocupado

 

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