Por contener «mensajes diabólicos» censuran mural en Panamá

Polémica ideológica en Curundú termina en censura artística

Por Lourdes García Armuelles

Un grupo de moradores del sector Santa Cruz, en el corregimiento de Curundú, manifestó su descontento en relación a dos murales que se pintaban en uno de los edificios del área.

La controversia gira en torno al trabajo artístico que realizaba Canvas Urbano, como parte del proyecto conmemorativo por los 500 años de fundación de la ciudad de Panamá.

Las representaciones artísticas basadas en los cuentos infantiles ‘Caballo y Cometa’, del escritor Moisés Pascual; y ‘El Niño que tocó la Luna’, de Carlos Wynter Melo, despertaron descontento entre los moradores.

Aunque Abdiel Petterson, líder comunitario y vocero de la Iglesia El Viviente que me Ve, indicó que la comunidad no se opone a este tipo de iniciativas, y aseguró que inicialmente los artistas habían expresado la propuesta de crear dibujos relacionados a la historia de Panamá y el resultado final fue un niño que transmitía tristeza y dolor, además de la figura de un caballo amarillo que, según Petterson, era una inspiración del Apocalipsis del capítulo 6, versículo 8, ‘donde se señala que este animal es una representación de la muerte’.

‘No queremos este tipo de mensajes diabólicos y subliminales en nuestro barrio. Lo que verdaderamente necesitamos son cosas que inspiren paz’, expresó.

El líder comunitario indicó que durante la realización del proyecto ocurrieron actos delictivos de forma simultánea que resultaron en la muerte de un chico y un herido, luego de un encuentro entre bandas rivales.

Confusión artística

Por su parte, Evalynn De Ycaza, gestora del proyecto, explicó que ‘el caballo amarillo fue el enganche para crear desinformación; mientras que los niños, con su inocencia, veían a un unicornio’, acotó.

De Ycaza señaló que la situación fue producto de una influencia negativa hacia los residentes, para hacerles creer que todo era producto de un culto satánico. ‘Después de esto costó mucho trabajo quitarles ese pensamiento a los ciudadanos’, indicó.

Recalcó que para dar por terminadas las diferencias, accedieron a cambiar los bocetos del cuento del escritor Melo. ‘Aunque realizamos un nuevo modelo, no había una aceptación y la comunidad seguía especulando’, añadió.

Según De Ycaza, el proyecto Canvas Urbano tenía como principal objetivo motivar la participación ciudadana y lograr un contacto más cercano con las personas. ‘Estos son los ejes que buscan crear los murales de los 500 años’, destacó.

‘El año pasado creamos un taller de cuentacuentos, promovido en espacios como la biblioteca de Curundú y el Colegio Fe y Alegría. En este encuentro participaron unos 330 niños que aprobaron las historias que hoy en día se instauraron’, acotó.

Por otra parte, Petterson insistió en que los bosquejos, aún con una nueva presentación, seguían mostrando dibujos ‘malignos’. ‘El sector quiere un arte que inspire, no que genere problemas. Haremos el llamado a que se borre cualquier mensaje opuesto a lo que se quiere’, insistió.

Apoyo comunitario

Un residente de la zona, cuyo nombre solicitó mantener en reserva, explicó que desde un inicio no hubo acuerdo, porque ya conocían de la iniciativa que se realiza en toda la avenida Frangipani. ‘Los artistas se tomaban el tiempo para explicarnos y ciertamente estuvimos de acuerdo. Los dibujos le daban vida a este condominio que acoge a más de 600 familias’, apuntó.

Además, criticó la posición de Petterson al autoproclamarse como líder de la comunitario. ‘De los 23 años que llevo viviendo en este corregimiento nunca hemos creado un grupo comunitario donde exista un líder. No sé de qué manera obtuvo esa concesión de hablar por parte de todos’.

Aseguró que fue absurda la forma en que este grupo luchó por quitar los dibujos. ‘Todo esto surge porque la iglesia está a escasa distancia de donde se estaba generando esta idea. No creo justo que, por un desacuerdo de ellos, la comunidad deba enfrentar los resultados’, resalta.

También mencionó que los actos delictivos sucedieron mucho antes de que los artistas llegaran y que nada de lo expresado se relaciona con tales acontecimientos, y agregó que aunque se veía un avance del 80%, la comunidad debía esperar el resultado final. ‘Los artistas cubrieron el dibujo y se retiraron. Fue injusto, porque de alguna manera ellos invirtieron en tiempo y pintura’, concluye.

Interpretación literaria

Pascual, reconocido escritor panameño, consideró ‘superficiales y radicales’ los argumentos de quienes se opusieron a los murales.

‘Las personas que realmente se tomen el tiempo de leer el cuento sabrán que el caballo tiene un significado artístico y pacífico y solo fue creado para representar la libertad y las cosas buenas. No había que especular tales indicios malévolos’, ahondó.

‘Lastimosamente no dejaron terminar el proyecto. Ellos solo querían dar por culminado el arte que se realizaba, sin ver antes la obra terminada, solo se enfocaron en hacer una campaña negativa’, enfatizó.

El cuento ‘Caballo y Cometa’ se publicó por primera vez en 1994 bajo un proyecto literario de Antología de cuentos panameños para niños y niñas, que contó con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura; el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia; el Ministerio de Educación y el Despacho de la Primera Dama.

‘El propósito era fomentar junto a otros escritores el hábito de la literatura infantil y juvenil dentro del país’, destacó.

Para Pascual, Canvas Urbano debe continuar a pesar de los tropiezos, porque son profesionales que con la pintura logran transformar espacios en grandes obras de arte.

El también poeta señaló que aunque lo sucedido fue ‘un atentado contra la libertad del arte’, el apoyo de los residentes fue fundamental. ‘Me parece agradable y bonito que la comunidad también estuviera en contra de las ideas que este grupo religioso quiso hacer entender’.

Melo dijo sentir que estaba siendo ‘víctima de una broma’, que quienes se quejaban eran ‘personas de otra época y que no podían existir en la actualidad’.

‘Después analicé y supe que el problema era mucho más complejo de lo que parecía. No culpo a quienes se opusieron al mural. Esto debe ser motivo de reflexión para todo el país. Estamos caminando hacia una sociedad de intolerancia, en la cual no aceptamos lo nuevo porque solo vemos una parte de nosotros mismos’, indica.

Destacó que la historia ‘El niño que tocó la Luna’ fue publicada por primera vez en 2007, tras convivir con una familia emberá como parte de un proyecto de responsabilidad social de la compañía de energía AES Panamá.

‘La idea era fijar algunos aspectos de esta cultura, lo que quise reflejar en obras como ‘El abuelo de mi abuelo’. Ambas son una hermosa narración sobre las raíces indígenas. La aceptación fue tanta que se logró una traducción al inglés. Luego de esto se han creado dos ediciones más’, apuntó.

Para Melo, ‘la literatura es leída siempre desde una comprensión del mundo. Las palabras son solo signos. La literatura es un espejo y, sin duda, Petterson vio sus propios demonios en este cuento’.

La Estrella


Una Breve Pausa a la Cultura

Por Andres Laguna

He aquí una lección de cómo la cultura libera. Epicteto de Frigia fue uno de los filósofos y moralistas griegos más populares de su tiempo. Pero antes de gozar del reconocimiento por ser un consumado pensador, Epicteto llegó a Roma como esclavo. Algunos recuentos inclusive narran las torturas que sufrió durante esos años de servidumbre. Si alguien pudo conocer el valor importantísimo de la libertad del hombre—y lo que cuesta obtenerla—es Epicteto.

En este sentido, el filósofo dijo en una de sus oratorias, “solo el hombre culto es libre”. Siguiendo esta lógica, la cultura es el medio que libera a los humanos de la tiranía. Ciertamente en un país democrático y globalizado como Panamá, no experimentamos las tiranías a las que Epicteto se refería. Mas si existen otras formas de opresión que mantienen a ciertos sectores de la ciudadanía rezagados, entre ellas la desigualdad social.

La cultura tiene el potencial de cerrar esas brechas, no solo abriendo espacios para el conocimiento de las artes, sino para presentar nuevos y diferentes ángulos y formas de ver al mundo. Esta semana, sin embargo, el público capitalino fue testigo de un ataque a este proceso cuando se le puso—o impuso—una breve pausa a la cultura.

Hace tan solo unos días se dio a conocer la inconformidad de pequeños grupos de interés sobre un mural plasmado en las paredes de dos edificios del popular barrio de Curundú. Esta—y otras obras maestras pintadas en el barrio—son representaciones gráficas de cuentos elegidos por niños de la comunidad.

“Caballo y Cometa” fue pintado por la artista Eva De Icaza, quien es parte del movimiento Canvas Urbano. Este proyecto de artistas busca “sensibilizar a comunidades e impactar a la sociedad a través de la realización de pinturas a gran escala”. Según su sitio web, estas pinturas tendrán un contexto de identidad, social, cultural, arte, entre otras.

El mural exponía la imagen de un imponente y colorido caballo. Tanto los conductores que transitan la Frangipani, como moradores del área tenían la oportunidad de apreciar una obra de arte que por una multitud de factores quizás no hubieran podido recibir de otra manera.

Así, se busca democratizar la cultura. Simultáneamente se llevan estas formas de expresión artística a áreas donde no han sido explotadas y se conecta a la ciudad con el barrio. En este sentido, De Icaza declaró ante los medios, “lo que buscamos es abrir un poquito la mente de las personas y que sepan que en realidad puedan acceder a Curundú”. Democratizando la cultura, se libera a las mentes.

 

Mural Removido

Lamentablemente, los pocos que indicaron que la presentación del caballo auguraba la muerte (refiriéndose a pasajes bíblicos del libro “Apocalipsis”), lograron su cometido y forzaron la remoción del mural.

Es importante reconocer que el poder de un grupo de interés le ha quitado la oportunidad a una comunidad de ser más libre. En Angle PTY la democracia y la libertad de opinión y de expresión son los más importantes valores que nos constituyen. Las ideologías individuales o sectarias no deben desacelerar el desarrollo cultural de nuestro país. De lo contrario, encerramos a los jóvenes al yugo ideológico de filosofías medievales, y les prohibimos explorar el mundo más allá de las paredes del barrio que los rodean.

ANGLEpty

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