A 85 años de la partida de Mariátegui, gran visionario peruano

José Carlos Mariátegui fue un ensayista peruano y uno de los pensadores más influyentes en el ámbito de la reflexión sobre la cultura y sociedad de su país. Destacado político, marxista, socialista, revolucionario, fue además el fundador del Partido Socialista Peruano.

En Claves ¿Quién fue Mariátegui? 

Jose Carlos Mariátegui nació el 14 de junio de 1895, en Moquegua, provincia al sur del Perú, del matrimonio entre María Amalia La Chira y Francisco Javier Mariátegui. José Carlos, sentado, a la edad de 10 años, con su hermano, Julio César. Foto: marxist.org * Durante una estancia en Huacho, ciudad en la costa central del Perú, capital de la provincia de Huaura, Mariátegui sufrió un accidente que dañó severamente su rodilla izquierda. Fue tratado en la Maisón de Santé de Lima por tres meses, quedando parcialmente incapacitado de la pierna y obligado por las circunstancias a abandonar sus estudios escolares. Durante su convalecencia inició su formación autodidacta con su madre y su hermana mayor. * Los Mariátegui se distinguieron por su posición liberal y por su participación en la lucha emancipadora en el Perú. Entre ellos se destacó Francisco Javier Mariátegui y Tellería (1793-1884) considerado como prócer de la Independencia y una de las principales figuras del liberalismo anticlerical en el Perú después de la Independencia en 1821. * Mariátegui desarrolló una pasión por la lectura, sobre todo de poesías, las que tuvieron gran influencia en su desarrollo intelectual. Estudió francés con revistas traídas por su madre, que trabajaba para el 1905 como costurera en una tienda francesa. Para 1904, Mariátegui se estrenó como redactor de artículos. Foto; marxist.org * En 1909 ingresó al diario La Prensa como ayudante en los talleres de linotipia. A principios de 1914, comenzó a escribir regularmente con el seudónimo de Juan Croniqueur. Más adelante colaboraría en diferentes revistas sociales e hípicas como Mundo Limeño, Lulú, El Turf, Vesperal y Alma Latina. Además de sus crónicas periodísticas, escribió cuentos, poemas y dos obras teatrales, tituladas Las Tapadas y La Mariscala, escritas en colaboración con Julio de la Paz y Abraham Valdelomar, respectivamente. Mariátegui, segundo de la derecha, con César Falcón y otros amigos, en la campiña limeña 1915.

A mediados de 1916 se une al diario El Tiempo como cronista parlamentario. Se matriculó en un curso de latín en la Universidad Católica. * En todo el transcurso de 1918, bajo la influencia de la revolución rusa, la revista España de Luis Araquistain y de las ideas de Víctor Maúrtua e indignado con la prédica imperialista del presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson, Mariátegui se adhirió a la corriente socialista y lanzó la revista Nuestra Época, dirigida por él mismo y por César Falcón, de la que sólo salieron dos números. Su artículo, “Malas tendencias: El deber del Ejercito y el deber del Estado”, publicado en el primer número, antimilitarista hizo que fuera agredido físicamente por un grupo de oficiales. Fue uno de los fundadores del Comité de Propaganda y Organización Socialista, que tuvo muy corta vida debido a divergencias internas.

Abandonó el diario El Tiempo a principios de 1919 y fundó La Razón. Codirigido con César Falcón, dicho periódico apoyó la lucha obrera y la reforma universitaria en Perú. Tras el golpe de Augusto Leguía, el 4 de julio de 1919, su línea periodística fue de rotunda oposición al gobierno de facto, lo que hizo que la Imprenta Arzobispal se negara a continuar editando el diario. El gobierno de Leguía ofreció becas para viajar a Europa, así que Mariátegui partió hacia Italia y César Falcón hacia España.

Mariátegui residió en Europa hasta principios de 1923, en un periplo en el que recorrió Italia, Francia, Alemania, Austria, Hungría y Checoslovaquia, aprendió varios idiomas y consolidó su formación política e ideológica, adhiriéndose al marxismo y a la línea de la Tercera Internacional o Comintern. Fue testigo de las consecuencias de la Gran Guerra europea: la situación alemana, el problema de las reparaciones, la derrota del gobierno soviético húngaro y el ascenso del fascismo italiano. Sus ideas fueron publicadas por el diario El Tiempo bajo el epígrafe general de “Cartas de Italia”. En Europa, junto con los peruanos Carlos Roe, Palmiro Machiavelo y César Falcón, fundó la primera Célula Comunista peruana, que intentaba impulsar la organización independiente de los obreros peruanos. * En 1920 se casó con Anna Chiappe y tres años después regresó al Perú, incorporándose a las Universidades Populares Gonzales Prada, dirigida por Víctor Raúl Haya de la Torre, en donde inició una campaña de difusión de las nuevas tendencias políticas europeas y de adhesión a la revolución bolchevique de Rusia, a través de un ciclo de conferencias titulada Historia de la Crisis Mundial. Inició sus colaboraciones en la revista Variedades, publicando artículos sobre temas europeos bajo el epígrafe general de “Figuras y Aspectos de la Vida Mundial”. Mariátegui asumió la dirección de la revista Claridad, que Haya había fundado, y pronto pasó a ser el origen de la “Federación Obrera Local de Lima”. * En mayo de 1924 le es amputada su pierna derecha debido a una crisis de su enfermedad infantil, viéndose obligado a usar una silla de ruedas por el resto de su vida. A pesar de la situación, Mariátegui reanudó sus colaboraciones en Variedades y en la revista Mundial, bajo el epígrafe general de “Peruanicemos al Perú”. * En octubre de 1925 fundó con su hermano Julio César la Editorial Minerva y publicó su primer libro: La Escena Contemporánea. A principios de 1926 se adhirió a la organización de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) impulsada por Haya de la Torre y definida como un frente único de obreros manuales e intelectuales.

En septiembre de 1926 fundó la revista Amauta, considerada la más importante y paradigmática del siglo XX. Amauta fue expresión de las dos tendencias más importantes del Perú de los años 20: el indigenismo y la vanguardia. El gobierno de Leguía denunció la existencia de un supuesto “complot comunista” e inició la represión contra los núcleos obreros e intelectuales. Mariátegui es recluido en el Hospital Militar de San Bartolomé y se clausura Amauta y la Editorial Minerva.

En abril de 1928 se produce la ruptura entre Mariátegui y Haya de la Torre por las diferencias con respecto a la organización de la APRA. Mariátegui denunció el cambio de rumbo del APRA de frente único por la de partido único, y la práctica política basada en “el bluff y la mentira”. Acorde con la nueva situación, reapareció la revista Amauta y se definió socialista en septiembre de 1928. Semanas después, el 8 de octubre, se fundó el Partido Socialista y Mariátegui es elegido Secretario General. A finales de 1928 publicó sus Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, uno de los libros más lúcidos escritos sobre Perú. * En mayo se constituye el Comité Organizador Pro Central General Trabajadores del Perú. Ese mismo mes envía a Julio Portocarrero a Montevideo como delegado a la Congreso Constituyente de la Conferencia Sindical Latino Americana. Mariátegui y su esposa Anna en 1929. Foto: mariategui.org En septiembre de 1929 la casa de Mariátegui fue allanada nuevamente, bajo acusaciones de un supuesto “complot judío”. El quincenario Labor fue cerrado y Mariátegui decidió viajar a Buenos Aires. Impulsó el ingreso de Eudocio Ravines, exiliado peruano en Europa, para que se ocupase de la Secretaría General del Partido Socialista.

En febrero de 1930 Eudocio Ravines asume la Secretaría General y Mariátegui finaliza su viaje a Buenos Aires. A finales de marzo tuvo una recaída que obligó a internarlo en la Clínica Villarán, donde falleció el 16 de abril. El pensamiento de José Carlos Mariátegui Sus ideas expuestas entre 1926 y 1930 tienen dos claros referentes doctrinarios: el materialismo histórico y el socialismo marxista; con ellos, articuló de manera sólida y coherente una visión del Perú que sigue siendo referencia. En ese sentido, uno de sus libros más difundidos, Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana (1928), representa un auténtico paradigma de análisis político, social y cultural de su país. Un rasgo peculiar de su pensamiento marxista es que lo consideró “ni calco ni copia, sino creación heroica”. Concibió la literatura como un fenómeno estético, histórico y social. Asimismo, es valiosa su periodización de la literatura peruana en tres fases: colonial, cosmopolita y nacional. Fue un crítico de la cultura de su tiempo y se mantuvo entusiasta ante las nuevas formas artísticas surgidas entre las décadas de 1920 y 1930. Noviembre de 1929 junto a sus hijos Sandro, José Carlos, Sigfried y Javier.

“No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indoamericano”, frase célebre de este gran peruano, sensible a la realidad social de nuestro continente latinoamericano.

Telesur