Amenazas de la integración entre Cuba y EEUU en el campo artístico

Los presidentes de Estados Unidos Barack Obama y Cuba, Raúl Castro, se dan la mano durante un encuentro bilateral en la Cumbre de las Américas que tuvo lugar en Panama, sábado abril 11 de 2015. (AP Foto/Pablo Martinez Monsivais)

En Contexto
Después de más de cinco décadas sin relaciones diplomáticas, Cuba y Estados Unidos reabrirán embajadas en sus respectivas capitales el lunes 20 de julio de 2015

El 17 de diciembre del 2014 marcó sin dudas un hito trascendente en la historia de las relaciones de Cuba y los Estados Unidos.

Los acuerdos divulgados en esa fecha entre los presidentes de ambas naciones – negociados secretamente durante más de dos años – dieron inicio a una dinámica diferente entre ambos gobiernos, al desarrollo de conversaciones oficiales dirigidas en un primer momento al restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la voluntad de avanzar en el proceso de normalización de las relaciones entre ambos países.

Durante el Consejo Nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, celebrado el pasado 27 de abril -el primero que se realiza luego del VIII Congreso de esta organización-, el primer vicepresidente Miguel Díaz Canel enfatizó la importancia de que la cultura cubana contribuya a que el país avance de la resistencia al desarrollo.

Un tema al cual brindaron atención los participantes en el evento fue precisamente el referido al devenir socio cultural del país, a partir del nuevo escenario creado por los acuerdos del 17 de diciembre.

El Portal Cubarte quiso unirse a este esfuerzo de reflexión y debate y para ello solicitó a un grupo de destacados intelectuales cubanos sus criterios sobre el tema. Aquí les presentamos la primera respuesta.

¿Cuáles son a su juicio las principales influencias  de la cultura estadounidense en la cultura cubana? ¿Podemos hablar de influencias positivas y negativas? ¿Considera Ud. que existen algunas influencias en sentido inverso, o sea, de nuestra cultura en la sociedad estadounidense?

Fernando Martínez Heredia: Más de dos siglos de influencias de Estados Unidos constituyen una enorme acumulación cultural, muy ampliada y reforzada en el período 1898-1958, en que estuvimos sometidos a su dominio neocolonial; es necesario tener muy en cuenta esto en los análisis que hagamos acerca de la situación actual. En la actualidad la influencia más peligrosa, a mi juicio, es la de formas cotidianas que parecen ajenas a lo político o ideológico, e inofensivas. Por ejemplo, a través del consumo masivo del alud interminable de materiales con los que ellos intentan norteamericanizar a cientos de millones en todo el planeta, en cuanto a las imágenes, las percepciones, los sentimientos y los valores. A veces tratan cuestiones políticas, con enfoques variados –aunque prima el conservatismo-, pero la proporción es ínfima en relación con las cuestiones no políticas. Lo decisivo es familiarizar y acostumbrar a compartir con simpatía las situaciones, el sentido común, los valores, los trajines diarios, los modelos de conducta, la formación de los adolescentes, la bandera, las aventuras de una multitud de héroes, las ideas, los artistas famosos, los policías, la vida entera y el espíritu de Estados Unidos. Sin vivir allá ni aspirar a una tarjeta verde. Es un suicida quien crea que esto es solamente un entretenimiento inocente para pasar ratos amables.

No estamos ganando la guerra del lenguaje, y es sumamente deficiente nuestro esfuerzo por ofrecer noticias, formación de opinión pública, valoraciones y necesidades de consumo cultural favorables a la defensa y el desarrollo de la sociedad que creamos a partir del triunfo de la Revolución. Por ejemplo, se ven y se oyen materiales que forman parte del adoctrinamiento político o de la formación general para estar de acuerdo o apoyar el dominio capitalista, sin que se les someta a crítica, o se utilizan y repiten términos del lenguaje de esa dominación como parte del lenguaje nuestro.

Estados Unidos tiene en marcha un sistema colosal de control permanente de los valores, la vida espiritual y las capacidades de las personas, que es el objetivo central en la guerra cultural que está librando a escala mundial. Somos un objetivo especial de ella, porque los expulsamos de aquí y hemos resistido con éxito al imperialismo durante más de medio siglo. Ellos quieren restaurar en Cuba el capitalismo neocolonizado, para nosotros no hay opciones intermedias.

Sin dudas, ha habido y sigue habiendo influencias culturales cubanas en la sociedad estadounidense. El trabajo sagaz con ellas debe ser una de nuestras líneas de trabajo importantes en la etapa que parece comenzar.

¿Qué preocupaciones considera relevantes sobre la cultura cubana, a la luz del cambio en cuanto a las relaciones entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba? ¿Cuál sería el peligro mayor?

FMH: He expresado mis preocupaciones sobre cuestiones relevantes de nuestro país, y sobre los peligros que alberga la situación actual y sus perspectivas, y dentro de ellas del campo que llamamos cultural. Opino que debemos identificar y atender esas cuestiones, debatirlas, consensuar decisiones, procurar la superación de nuestras deficiencias y mejorar o crear realidades positivas para la sociedad socialista cubana. Estimo que todo esto es independiente del curso de negociaciones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, aunque tengo la convicción de que hacerlo bien fortalecería de muy alto grado la posición de Cuba para enfrentar la nueva fase que vendría en las actividades de Estados Unidos contra nuestro país.

¿Qué papel juega el histórico antimperialismo de los cubanos en este proceso?

FMH: Es un valor de primera magnitud, una constante de nuestra cultura, que se volvió de masas durante una parte de los años treinta del siglo pasado y se desplegó y se apoderó del espíritu popular desde 1959. Hoy es imprescindible fortalecer el patriotismo popular, en el cual están ligados totalmente la justicia social y el antimperialismo.

¿El  impacto cultural que conlleva el incremento de las relaciones entre ambos países debe dejarse a la espontaneidad? ¿Cuál debería ser el papel de las instituciones culturales cubanas en la conducción de ese proceso?

FMH: Los Estados Unidos no lo dejarán a la espontaneidad, aunque pueda parecer a algún incauto que así lo hacen. Pero nosotros estamos obligados a proceder con muy buen juicio, unidad en la defensa de Cuba y políticas atinadas. Eso sí, será imprescindible que la política cubana en ese campo esté libre de un conjunto de males que nos han hecho mucho daño. Esto se aplica también, naturalmente, a las instituciones culturales. Por mi respuesta anterior es obvio que estimo muy necesarias las transformaciones que eliminen esos males, entre otros desarrollos positivos, con independencia de las relaciones que se tengan con Estados Unidos. Pero estoy seguro de que si lo logramos aumentará, quizás a un grado decisivo, nuestra eficiencia ante la fase que se abre con las negociaciones en curso y los resultados que puedan tener.

El Consejo aprobó la creación de un Grupo de trabajo que dará seguimiento a este tema. ¿Cuáles serán los objetivos y funciones del mismo?

FMH: Me parece que la respuesta tendrá que salir de las ideas y los intercambios que sostengamos muchos compañeros. La calidad del trabajo que se realice y las cualidades que mantenga el grupo permitirán después precisar y mejorar aún más sus objetivos y funciones.

¿Desea agregar algo más sobre el tema?

FMH. He tenido que ser muy sintético en mis respuestas, y por consiguiente muy omiso, además de simplificar algunos aspectos que en la realidad no lo son. Lo he hecho por querer llamar la atención sobre cuestiones que considero vitales, y porque pienso que este cuestionario pretende contribuir a que la iniciativa del Consejo del 27 de abril no sea víctima de la inercia, ese mal terrible que intenta enfermar al cuerpo social. Los trabajos que está alentando sabrán enfrentar cumplidamente los desafíos.

Cubarte

Reflexión sobre el tema de la Dra. Graziella Pogolotti

No puedo responder al cuestionario por disentir de sus premisas conceptuales implícitas. La noción de cultura desborda ampliamente al ámbito de la creación artístico /literaria que constituye uno de sus componentes.

En el caso de la encuesta que nos ocupa, no podemos prescindir de la naturaleza polisémica del arte, sujeto a una pluralidad de lecturas a partir de la experiencia de vida de las personas, su contexto cultural y el devenir. En una entrevista de Waldo Leyva a Luis Montero, publicada en el más reciente número de la Gaceta de Cuba, el poeta español refiere una fábula ilustrativa. Shakespeare fue invitado escuchar un debate sobre su obra a cargo de un grupo de especialistas contemporáneo, bajo la condición de permanecer como una sombra silenciosa.  Mantuvo su promesa hasta que una interpretación de El rey Lear le hizo perder los estribos. Intervino indignado y desapareció. Esa polisemia es garantía de universalidad y de trascendencia en el tiempo.

Mark Twain, Poe y Walt Whitman fueron conocidos en Cuba desde el siglo XIX. Lino Novas Calvo tradujo El viejo y el mar  al castellano y obtuvo de Hemingway la autorización para publicar el texto en Bohemia. Después de la Revolución, José Rodriguez Feo fue un excelente antologador de literatura anglosajona. La narrativa norteamericana tuvo una amplia repercusión mundial (América Latina incluida) a partir de la llamada » generación perdida”.

En cuanto a la música, el fenómeno es más rico y complejo. Por el modo en que se fue expandiendo el país, la cultura norteamericana no es homogénea. La Lousiana por razones históricas y por las características de una económica de plantación, se sitúa en los bordes del Caribe. El cubanísimo Benny Moré utilizó el formato de banda. El intercambio en esta área ha sido, pues, histórico y multidireccional.

En las artes visuales, los vínculos fueron más tardíos, aunque no puede soslayarse la influencia de las revistas norteamericanas en los ilustradores cubanos durante la primera mitad del siglo XX. Los pintores y escultores, en cambio, se orientaron hacia Europa y, más tarde, hacia México. El cambio se produjo como consecuencia de la segunda guerra mundial cuando Nueva York sustituyó el dominio ejercido hasta entonces por París. Con el auspicio de Peggy Guggenheim y el beneplácito de los surrealistas emergió el gran mercado del arte. Por primera vez se internacionalizaron tendencias nacidas en los Estados Unidos, como el expresionismo abstracto  y el pop art, debidamente metabolizados por los artistas cubanos.

La zona de conflicto aparece en el área del pensamiento,  de la academia y de los productos manipulados a través de los medios. Es el terreno de las contradicciones antagónicas derivadas de la perspectiva contrahegemónica de nuestro proyecto social. El neoliberalismo no ha sido derrotado todavía. Tiene su núcleo generador en la economía y afinca su voluntad de dominación en las ciencias sociales, en la pedagogía y en otras áreas cercanas a la formación humana. Asociado a la idea de la modernidad y a la obsolescencia de otros modelos de formación humana, su ideología se convierte en verdad absoluta, teórica e internacionalmente valida. Asume el carácter de un dogma sin fisura. Mediante una vulgarización eficiente, sus conceptos esenciales devienen bien común, algo tan obvio y natural como el amanecer de cada día. Abolidas las contradicciones, nos hallamos en un no lugar, en un limbo, en el fin de la historia, de las ideologías, en el debilitamiento de los estados nacionales con renuncia a los derechos soberanos y el sometimiento a la voluntad de las empresas transnacional izadas.

Un importante sector académico ofrece basamento teórico a estos puntos de vistas. Hay formas más sutiles aún. Consisten en la subrepticia sustitución del léxico,  enmascarados sus alcances verdaderos bajo un barniz de modernidad. Sin percatarnos, incorporamos la noción de racionalidad económica,  de competencia profesional cuando se trata de un anglicismo ajeno a la definición del término fijada  por el Diccionario de la  Academia de la Lengua, equivalente a rivalidad. De esa manera, adoptamos los valores de una sociedad presidida por el individualismo y la carrera hacia el éxito en lucha de unos contra otros.

La manipulación enajenante a través de los medios estimula un consumismo imparable y depredador, inspirado quizás en un adagio popular italiano: El apetito llega comiendo.

Mi posición se adscribe a la idea de un proyecto de país inscrito en una perspectiva emancipadora y descolonizadora.

Cubarte

La relación entre acercamiento político y penetración cultural no es lineal, se trata de un camino de doble vía

Esteban Morales
UNEAC
 El tema que nos ocupa preocupa a mucha gente, solo que, creo, desde una perspectiva a veces un tanto equivocada. Como si simplemente pudiéramos hablar de la penetración norteamericana en Cuba.

He recorrido un largo camino de experiencias en este sentido (desde 1977) que me ha dicho que la relación entre acercamiento político y penetración cultural no es lineal, que se trata de un camino de doble vía, de un tomar y dar.
La historia comenzó a principios del siglo XIX, cuando los Estados Unidos formularon política para la colonia Cuba de España, que en algún momento se liberaría. Poniendo en cautiverio desde entonces, anticipadamente, a la nación que emergería, mediante la llamada Política o Doctrina de la “Fruta Madura”. Estados Unidos formulaba así las intenciones de apropiarse de Cuba, cuando apenas ellos mismos, recién se comenzaban a inaugurar como nación, liberada de Inglaterra.

El acercamiento económico y político de Estados Unidos a Cuba comenzó desde entonces, pero aun no contaban con las condiciones para cumplir su máximo objetivo, que era apoderarse de la Isla. No podían competir aun con la potencia que regía la Isla, España, ni con las que la ambicionaban, como Inglaterra. No podían moverse por el mar con la facilidad de otras potencias: no tenían marina.
Mientras ese objetivo no estuvo en condiciones de ser cumplido, los Estados Unidos aprovecharon su cercanía a la Isla y su creciente poderío económico y comercial, para hacer lo siguiente:

1- Inundar la isla con el comercio, las inversiones y vínculos de todo tipo.

2- Desarrollar un trabajo cultural, que cubría todos los ámbitos de la cultura nacional norteamericana y que terminó por generar una cultura política en la que Cuba siempre aparecía como parte del territorio continental de los Estados Unidos.

3- Ello a su vez contribuía a sembrar en el pueblo cubano que emergía, una mentalidad de que era en los Estados Unidos donde debían buscar todo o casi todo.

4- Ello contribuyó finalmente a crear una corriente de pensamiento al interior de los Estados Unidos de que se vería como algo natural su intervención para frustrar los procesos independentistas de la Isla e intervenir en la etapa final de la guerra (1895-1898) para arrebatarle la Isla a España. No sin antes haber tratado de anexar a Cuba, de comprar la Isla a España en más de 6 ocasiones o pretender para ella un régimen autonómico que les permitiera preparar las condiciones para administrarla mejor.

5- Estados Unidos penetró finalmente en la Isla, forjando su nueva modernidad, que España no podía brindarle, atándola políticamente a los mecanismos de la Enmienda Platt, el Tratado de Relaciones Cuba-Estados Unidos y los Tratados de Reciprocidad Comercial.

Al mismo tiempo, la lucha contra España había logrado hacer cuajar la ideología del independentismo, por lo que desde entonces, de manera reforzada, independentismo y anexionismo pasaron a ser las dos corrientes políticas más importantes, que se mantienen en la Isla hasta hoy.

El prócer de nuestra independencia, José Martí, había logrado forjar una ideología, una cultura política y un pensamiento cultural, que dotaba a la Isla de la capacidad de continuar luchando por su independencia -y así ocurrió, en una batalla por la independencia que la Isla no dejó de librar nunca.

A toda esta historia de más de 200 años Cuba se sobrepuso, y en 1959 triunfaba una Revolución, que en el segundo gran intento histórico, lograba cumplir las aspiraciones de los que siempre habían confiado y luchado porque Cuba fuera una nación independiente en sí misma.

Con posterioridad a 1959, a pesar del grado de penetración económica, política y cultural de Estados Unidos en la Isla, así como de los múltiples intentos de Estados Unidos por subvertir el proceso revolucionario, con el bloqueo más largo de la historia contra país alguno, las múltiples agresiones y amenazas de la potencia imperial más poderosa de la historia, esta ha logrado sobrevivir como nación, avanzar y hallarse hoy ante la realidad de un cambio de política de Estados Unidos , que ha sido impulsado por los factores siguientes:

1- Aunque afectada por un largo proceso de presiones de todo tipo, la Isla ha logrado oponer la resistencia necesaria para obligar a que una administración inteligente (la de Barack Obama) haya tenido que aceptar públicamente ante el mundo, que la política aplicada en los últimos 55 años contra Cuba ha sido un fracaso, y haya tenido que reconocer también, que han sido los Estados Unidos, los que han resultado aislados con esa política.

2- El cambio de la correlación de fuerzas en el hemisferio generó una actitud de América Latina y el Caribe hacia Cuba, que comenzó a reclamar con fuerza el cambio de política de Estados Unidos hacia la Isla, lo cual tuvo su colofón en la reciente VII Cumbre de las Américas.

3- Como resultado de la política de bloqueo, de aislar a Cuba del ámbito internacional y las amenazas de invasión, el ambiente sobre Cuba en los Estados Unidos comenzó a cambiar y la actitud positiva hacia Cuba en los Estados Unidos, es uno de los factores que explican el cambio de la política agresiva de Estados Unidos hacia Cuba.

Este último factor, que explica también el cambio de política, es de suma importancia para adentrarnos en la nueva etapa que comienza a producirse en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, que no deja de ser un nuevo round del conflicto entre ambos países.

Es que Estados Unidos, no solo no logró aislar a Cuba del ámbito internacional, sino ni siquiera logró aislarla de la sociedad norteamericana. Con particular importancia, a partir del caso del niño Elián Gonzalez, la actitud hacia Cuba en los Estados Unidos comenzó a cambiar y este cambio comenzó a manifestarse con particular fuerza en una actitud antibloqueo y antiaislamiento de Cuba. Tal cosa solo es explicable por la influencia creciente que Cuba ha comenzado a tener dentro de los Estados Unidos.

Cuando viajamos a Estados Unidos en la primera delegación académica que entonces visitaba al país, en 1977, no se hablaba nada sobre Cuba, toda la información que sobre la Isla entraba lo hacía por los canales de la derecha, la presencia objetiva sobre Cuba en los medios masivos de Estados Unidos era nula y la imagen de Cuba y sus líderes era entonces totalmente negativa.

¿Qué fue lo que cambió esta imagen, como se observa hoy de forma evidente? Existen un conjunto de factores que explican el cambio que hoy se verifica en una fuerte actitud antibloqueo en los Estados Unidos, que ha hecho aparecer fuertes opositores a la política agresiva hacia la Isla y que explican también el cambio de imagen sobre Cuba, que se ha producido en la política interna norteamericana. Estos factores son los siguientes:

– Un sistemático y creciente intercambio personal e institucional entre la sociedad norteamericana y la sociedad cubana:

– Un intercambio científico- académico, que ha contribuido sobremanera a una percepción más clara de la sociedad cubana, sus logros y dificultades.

– Sistemático intercambio de visitas entre los cubanos residentes en los Estados Unidos y los residentes en la Isla.

– Un creciente intercambio cultural, religioso, sindical, científico, entre Estados Unidos y la Isla.

– Incremento del turismo no permitido a los ciudadanos norteamericanos, que de todos modos viajan a Cuba por terceros países.

– Surgimiento y desarrollo de un intercambio informativo de los medios sobre ambos países, que no depende de las tendencias apologéticas de nuestra prensa ni del interés de alguna prensa norteamericana por atacar a Cuba. Obligándolas a ambas, en tendencia, a presentar las cosas de manera más objetiva.-

– Se va produciendo un incremento del intercambio informativo entre los ciudadanos de ambos países, que no depende de los medios oficiales en ninguno de los dos lados.

– Un creciente interés de científicos y académicos individuales por venir a Cuba a estudiar temas sobre la Isla, junto a un creciente y sistemático intercambio estudiantil. – Un creciente interés de políticos norteamericanos por visitar la Isla.

– El surgimiento de un interés de independizar a Cuba de la política del gobierno federal, lo que ha traído la presencia de políticos regionales, que en los Estados Unidos, desean hacer su propia política hacia Cuba.

Todas están tendencias se verán reforzadas, en la misma medida en que el Gobierno Norteamericano va eliminando paulatinamente las restricciones de entenderse con la Isla y de viajar a Cuba y que producirán una explosión cuando se elimine la prohibición de que los ciudadanos norteamericanos hagan turismo en Cuba y se elimine el bloqueo.

Sin dudas ello explica el cambio de percepción que se ha producido sobre Cuba en los Estados Unidos, pero también explica otras cosas. Que a mi entender son las siguientes:

1- Un ascendente interés sobre Cuba en los Estados Unidos, que no es simplemente político.

2- Un intercambio cultural progresivo que despierta intereses que no tienen nada que ver con las intenciones políticas de las administraciones norteamericanas en esta segunda etapa del conflicto.

3- La sociedad cubana tiene cosas que en el orden cultural, personal, de relaciones humanas, convivencia social y otras, mueven el interés del ciudadano medio norteamericano, que halla en Cuba la posibilidad de realizaciones personales que no encuentra en su país de origen.

Este rompimiento del aislamiento de Cuba respecto a la sociedad norteamericana va generando un “toma y daca”, que sobrepasa con mucho los límites de cualquier política que cualquier administración norteamericana desee generar para subvertir el proceso revolucionario en Cuba. Porque no todos y realmente muy pocos, vendrán a la Isla bajo la “sombrilla” del proyecto subversivo, sino más bien a satisfacer sus propios intereses.

Creo que no debemos ponernos paranoicos pensando que estos intercambios personales, institucionales y hasta políticos y económicos tendrán todos los sentidos de subvertir a la sociedad cubana. No, la sociedad cubana cuenta con suficientes potencialidades, políticas, culturales, científicas, educacionales y de todo tipo, que ya está más que probado, mueven el interés del ciudadano norteamericano común.

Los hemos visto, durante años, enamorarse del baile, la música, el cine, el teatro, la playa, las relaciones de convivencia que la Isla ofrece, la convivencia familiar, el ambiente de tranquilidad, de paz y solidaridad ciudadana que se observan en Cuba. Deseando repetir sus viajes para encontrarse con los nuevos amigos y volver a disfrutar de una sociedad pobre, pero con muchos valores humanos y culturales.

Esa que es la verdadera batalla, cultural, Cuba ya la ganó en el primer round y tiene posibilidades de continuar ganándola en el segundo.

Además, la propia influencia norteamericana, bajo la que hemos vivido tantos años, ha generado en Cuba un tipo de ciudadano, difícil de deslumbrar, muy parecido al ciudadano común norteamericano. Es el cubano, en este hemisferio, el ciudadano que más se parece al norteamericano. En sus gustos al vestir, comer, etc.

El intercambio entre ambas sociedades ya existe, no lo va a generar la nueva política, que solo lo que hará será facilitarlo, expandirlo, profundizarlo. Amén de tratar de utilizarlo para sus planes de “Cambio de Régimen “.

Tenemos sobre Estados Unidos la ventaja de ser una nación con una idiosincrasia, integrada, con costumbres casi únicas, con una mezcla que nos enriquece y nos hace proclives para asimilar las ventajas de otras culturas conservando la propia. Mientras que en los Estados Unidos hay minorías, aquí no las hay, poseemos una cultura de un grado de integración muy alto, con solo algunas peculiaridades regionales, que no contradicen el tronco de nuestra cultura, sino que lo fortalecen, haciéndonos diversos peros al mismo tiempo iguales.

La cultura norteamericana no posee la fortaleza para enfrentar un sólido y creciente intercambio cultural con Cuba. Esa mezcla de africania e hispanidad, junto al interés del cubano por ser latinoamericano y caribeño, los devora, los subsume dentro de un ambiente de disfrute cultural que no han conocido nunca; que los envuelve y que al mismo tiempo, les es muy difícil comprender de donde proviene todo ello. La cultura norteamericana no existe, es un fenómeno multicultural, que no cuajó, que no se integró definitivamente y que solo les permite al ciudadano inclinarse hacia sus orígenes, que pueden resultarle muy lejanos. Si tiran hacia la minoría de la cual proceden, pueden entendernos mejor, si son norteamericanos no sabrán donde están.

Estados Unidos, según las aspiraciones históricas, sería un gran ajiaco (meltim pot) en los que todos los que formaron la nación, venidos de muchos lugares, terminarían por fundirse en uno solo. Pero eso no tuvo lugar y terminaron no siendo nada. Él separatismo no los amenaza más, por ser una sociedad rica; de lo contrario, ya se hubieran desintegrado en varias naciones. Eso no ocurre hasta hoy, porque Estados Unidos es un gran y sustancioso pastel, alrededor del cual están todos, con el cuchillo más grande del que se hayan podido proveer, tratando de arrancarle la mayor tajada posible. Individualismo con el cual no podrán nunca ganarnos ninguna batalla.

En estos razonamientos se apoyan objetivamente nuestras capacidades potenciales para asumir la segunda etapa del conflicto con Estados Unidos.

Pero no son suficientes. Algunos sectores de nuestra sociedad deberán reaccionar para fortalecer aun más esas capacidades, que solo son potenciales y que por tanto debe ser puestas a punto.

1- Nuestra prensa debe terminar de desempeñar el papel que le corresponde. Siendo más objetiva, veraz y poniendo a disposición del pueblo toda la información necesaria.

2- Nuestros instrumentos culturales deberán continuar trabajando para fortalecer la identidad cultural de la nación cubana.

3- Nuestra educación deberá desempeñar un papel más activo en asumir científica y educacionalmente los temas que afectan a nuestra sociedad: racismo, homofobia, machismo, desigualdades, etc.

4- Nuestra educación debe prestar mayor atención a los estudios raciales, sobre África, Asia, Medio Oriente.

5- Nuestro sistema migratorio debe continuar ganando las flexibilizaciones necesarias para atender las necesidades y aspiraciones de los cubanos que permanecen fuera del país. Asimilando a todos aquellos que deseen retornar al país.

6- Hay que librar una batalla tenaz contra el racismo y la discriminación racial que aun subyacen en nuestra sociedad.

7- Nuestra sociedad debe estar alerta y atender los problemas de drogas, alcoholismo, corrupción y delincuencia.

8- Se debe continuar mejorando la presencia de mujeres, negros y mestizos, en los cargos públicos y las estructuras de poder.

9- Hay que mejorar el intercambio entre la intelectualidad y el sistema político, aprovechando mejor las capacidades de esta para mejorar el proceso critico, la prensa y los medios en general, la educación, la presencia internacional de Cuba, el intercambio cultural internacional, la asesoría a la actividad diplomática, etc. Observándose aun el rechazo a la crítica y a la capacidad que la intelectualidad tiene para ejercerla.

10- La vida de nuestros cuadros políticos sobre todo y administrativos debe ser más de conocimiento público.

El hecho de que dispongamos de un conjunto de capacidades sociales, culturales, educacionales y científicas, no quiere decir que podamos descuidarnos y no continuar fortaleciéndolas.

Un intercambio con la sociedad norteamericana como el que ya comienza a tener lugar y con el mundo en general, exige de una sociedad más abierta, transparente, critica, expuesta a la diaria constatación de las capacidades de quienes la dirigen, al escrutinio de las masas, a la diaria constatación de que los mecanismo democráticos funcionan.

Cubano1erPlano

(Apéndice: Discurso de Fidel Castro ante artistas e intelectuales sobre la relación entre Revolución y Cultura en Junio de 1961)


¿Arte barato y ganancias rápidas?

Más de 3.000 especialistas en arte de EEUU habrían visitado Cuba durante la Bienal

El acercamiento entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba ha llevado a Isla a coleccionistas de arte y expertos mundiales, singularmente norteamericanos, que han aprovechado la Bienal de La Habana «para generar proyectos», planear exposiciones y «adquirir obras», dijo el director del evento, Jorge Fernández, reporta EFE.

Más de 8.000 especialistas en arte han pasado por la capital cubana desde que se inauguró la Bienal el pasado 22 de mayo, de los que más de 3.000 son de Estados Unidos, entre ellos directivos del Guggenheim de Nueva York o del Moma.

«Hay una gran avidez por ver qué está pasando con la creación en Cuba», dijo Fernández, sorprendido de la cifra récord de visitantes a esta duodécima edición de la bienal, que culmina el próximo lunes.

Pero «el deshielo desde el arte se está produciendo ya desde antes», consideró. Lo que ocurre con la coyuntura actual es que lo «favorece».

El anuncio de un acuerdo para negociar el restablecimiento de relaciones diplomáticas, hecho por Raúl Castro yBarack Obama el 17 de diciembre pasado, junto a «algunas medidas prácticas como facilitar los viajes a Cuba» han sido «un paso de avance, que ha permitido no solo que vengan artistas, sino que haya una participación del mundo especializado del arte», afirmó Fernández.

No obstante, consideró que antes del 17 de diciembre, la Isla ya generaba una atracción fuerte por su «singularidad histórica», algo que se ha intensificado y que está llevando a muchos coleccionistas o amantes del arte a querer hacerse con obras realizadas en la Isla, en una suerte de «arqueología del presente».

Es difícil conocer cifras porque en Cuba solo existen unas pocas galerías de arte, todas controladas por el Estado, y muchas veces los artistas venden su trabajo directamente; pero personas del sector consultadas por EFE admiten que durante la actual bienal se han producido transacciones importantes.

«Es verdad que hay avidez, pero de ambas partes. De las personas por coleccionar y comparar arte cubano y del arte cubano por posicionarse, por comercializarse, por adentrarse de alguna manera en el mercado internacional ya con otros quilates», declaró Onedis Calvo, subdirectora del espacio artístico Factoría Habana.

En Factoría Habana, que acoge durante la bienal exposiciones de los artistas cubanos René Francisco, Rocío García y Carlos Montes de Oca, se han visto un tanto abrumados por la cantidad y la cualidad del visitante que ha acudido, gente que llegó «con muchas expectativas, pero sorprendida al constatar en vivo el nivel y la diversidad del arte cubano», dijo Calvo.

«Ha sido muy bueno que haya ocurrido todo esto en la bienal. Se han hecho intercambios financieros importantes y muchos artistas a partir de ese evento tendrán una nueva vida artística. Ha sido un salto muy positivo y va a ser trascendente», subrayó.

Para René Francisco, uno de los artistas cubanos contemporáneos con más proyección internacional, en la XII Bienal de La Habana, apodada por algunos como «la bienal del deshielo», se ha sentido «otra energía que antes no existía».

«Por primera vez, la escena internacional tiene la posibilidad de visitar La Habana y ver todas las tendencias artísticas, para todos los gustos y todas las iniciativas que se están desarrollando», señaló el artista, quién cree que eso ayuda a romper prejuicios de algunos sectores que relacionaban el arte en Cuba con el realismo-socialista de la antigua URSS.

Según Francisco, esta bienal hay que entenderla como «una conversación que se ha abierto entre el arte cubano y el público internacional», sobre todo con Estados Unidos; aunque tradicionalmente, y paradójicamente, «ha sido el público norteamericano quien ha dado de comer al artista cubano», una relación que se remonta a principios de los años noventa, señaló.

«Pero ahora, el cambio se ha notado. Se habla de un ‘boom’ del arte cubano (…) Creo que este es el momento en que hay un público grande en el mundo que está viendo realmente la fuerza y la calidad del arte cubano», opinó.

AméricaTeVé

Coleccionistas constatan una importante subida de precios en la actual Bienal de La Habana

La Bienal de La Habana se ha llevado a cabo 12 veces desde la década de los ochenta, pero la edición que concluye el lunes es la primera que marcada por un acercamiento entre Washington y La Habana, además de por una gran concurrencia de visitantes estadounidenses y una importante subida de precios, según han constatado coleccionistas que viajaron a la Isla, reporta la AP.

Janda Wetherington, cuya galería Pan American Art Projects, en Miami, se especializa en arte cubano, dirigió un tour de coleccionistas durante el evento y dijo que obras de artistas maduros cuyos precios oscilaban entre 1.000 y 5.000 dólares en la última bienal están en el rango de los 5.000-20.000 dólares, mientras que artistas consagrados venden obras hasta en medio millón de dólares.

Pero por lo menos una artista joven, una estudiante de una secundaria para artes de La Habana, sobreestimó el bombo publicitario de la Bienal y perdió una venta al fijar el precio de una copia de un video en 3.500 dólares.

La obra utilizaba el baño de la escuela como su galería, al proyectar imágenes en vídeo que hacían parecer que el lavabo estaba lleno de peces nadando.

«Era una pieza brillante», dijo Louise Martorano, directora ejecutiva de RedLine, un centro de arte contemporáneo de Denver que organizó el recorrido en el cual un potencial comprador vio el vídeo. El precio —fijado al consultarlo con un profesor— calculó mal lo que un visitante estadounidense pagaría por una unidad de memoria USB con la obra.

Pero para los que tienen plata para gastar, los precios son «ridículos» de tan bajos, dijo Howard Farber, que dice que ha gastado «muchos millones» en arte cubano desde su primer viaje a La Habana en 2001. «Si ves los precios del arte contemporáneo de Estados Unidos, podrías tener una gran colección cubana por lo que pagas en impuestos por la compra de obras comparables en Estados Unidos».

Garber, un neoyorkino que planea comprar seis obras que vio durante la Bienal, hizo una fortuna al comprar y vender arte modernista estadounidense y arte contemporáneo chino. Dice que Cuba ofrece «la mayor oportunidad para que un coleccionista de arte comience una colección. Se podría decir que lo digo para aumentar el valor de mi propia colección, pero no puedo comprarlo todo, y aún sigo comprando».

La Bienal en el Malecón

Muchos asistentes a la Bienal dijeron que el evento más memorable fue en el malecón de La Habana.

«Uno de los elementos más emocionantes de la Bienal fue ver al público interactuar con obras de arte al exterior junto al Malecón», dijo Sara Reisman, curadora para Shelley y Donald Rubin, quienes poseen 1.000 piezas de arte cubano, además de arte himalayo exhibido en el museo Rubin de Nueva York. «Locales y turistas por igual interactuaban con la obra a todas horas del día y la noche».

Entre lo más destacado se incluye un mural de Emilio Pérez, mecedoras enganchadas de Rubén Hernández Varenes, y una pista de hielo artificial.

La variedad de sedes alrededor de La Habana fue otra diferencia entre esta Bienal y las anteriores.

«En el pasado un grupo de artistas no sería aceptado en el programa de la Bienal si no estaba en un lugar oficialmente aprobado», dijo Wetherington. En esta ocasión, las salas iban desde grandes espacios alternativos como La Fábrica, un híbrido de galería y club nocturno, hasta hogares privados en donde los artistas viven y trabajan, aunque muchos no aparecieron en el programa.

«No podías ver eso hace 10 años. El Gobierno no lo habría permitido», coincidió Patricia Hanna, la curadora de Jorge Pérez, fundador del museo en Miami que lleva su nombre. Los nuevos lugares ofrecen «muchas más oportunidades» para que los artistas vendan afuera de un sistema formal de galerías y muestren su obra tanto a coleccionistas como a cubanos comunes.

Muchas obras de la Bienal caen cómodamente en el minimalismo contemporáneo, como una absorbente instalación de espejos con una escala de color de Rachel Valdés Camejo, una de las piezas favoritas de Martorano.

Otras piezas tienen temas políticos, como un camino de ladrillos amarillos hecho de madera que se vuelca desde el Malecón de La Habana, hasta el Atlántico, y una destrozada bandera de Estados Unidos hecha de palillos de colores.

«Mucha gente está sorprendida por la libertad que parecen gozar (los artistas)», dijo Wetherington. «Pero, hasta cierto punto, los artistas son una especie de peones en el mundo político», añadió. Consideró que el Gobierno puede parecer liberal al permitir que los artistas viajen y creen piezas con mensajes que pueden o no ser subversivos, según cómo se interpreten.

Louis Varela Nevaer, que colecciona arte cubano pero no compró nada durante esta Bienal, piensa que en realidad «hay mucho control» en lo que el artista puede hacer adentro de la Isla. «El arte más controversial se exhibe fuera de Cuba: en México, Francia y España especialmente», dijo Nevaer, quien radica en Nueva York.

Dan Pappalardo, fundador y director general de Troika, una empresa de marketing, gastó 100.000 dólares en un viaje previo a Cuba y compró más durante la Bienal. El arte «realmente resonó», dijo, sobre todo los temas relacionados con el aislamiento y seres queridos que se van. «Hay una autenticidad que viene de un lugar tan arraigado, con menos influencia de las tendencias mundiales», dijo.

Diario de Cuba

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