Galatea: ciencia ficción tica

En nuestro país la ciencia ficción ha ido experimentando un cierto “boom”, desde aproximadamente la década de los 90s. Aquí y allá hemos visto antologías de ciencia ficción desde las especiales publicadas por La Nación hasta las ya tradicionales que saca la UNED de manera bienal.

Parte de esta dinámica y la popularización del medio ha llevado a las editoriales privadas o independientes a publicar libros sobre este subgénero literario incluidas entre otras Uruk, Exedra y Clubdelibros.

En el caso de Clubdelibros la publicación de antologías de ciencia ficción y terror no es inusual, al contrario, tienen casi la misma periodicidad que la UNED si no más frecuente, con el agregado de que usualmente la temática se somete a concurso y se reciben relatos de autores nóveles, casi siempre publicando a escritores consagrados junto a recién estrenados.

Pues en esta línea se desarrolla la antología Galatea; cuentos de literatura fantástica, una colección de ocho relatos de autores costarricenses, algunos ya consagrados en el mundo literario como Fabián Porras, Pablo Delgado o Javier Beirute, otros dando sus primeros pasos en la literatura.

Sin embargo, lo fundamental al reseñar una obra es sí la misma es de calidad. Tratándose de antologías el tema es siempre complejo, pues resulta inusual que una antología pueda ser en su totalidad de calidad impecable o uniforme. Quizás ese es el encanto de las mismas.

Abrimos la historia con el relato Anne Carney de Ricardo Corrales. El mismo tiene un sabor muy clásico, es notoria la influencia de Isaac Asimov en la escritura y la trama. Toca uno de los temas filosóficos favoritos de la ciencia ficción; donde inicia la vida humana y donde la robótica si la transición entre ambas se hace cada vez menos clara. El relato está bien escrito pero ciertamente que se torna algo lento en algunas partes. Acá los fans de Asimov puede que sean más indulgentes, sin embargo Asimov tiene una interesante característica que es la creación de diálogos sumamente entretenidos que compensan en alguna medida la falta de acción de muchos de sus relatos, cosa que este cuento en particular carece.

El siguiente es El viajero  de José Sauma. Un relato humorístico de ciencia ficción tremendamente divertido y entretenido. Contrapeso al relato anterior, El viajero tiene un personaje típicamente tico, el clásico “pachuco” costarricense, pero sin duda entrañable y ameno, que asiste a un extraterrestre igualmente agradable. El uso del lenguaje “coloquial” tico como consecuencia del aparato traductor alienígena resulta una herramienta humorística muy inteligente. Sin duda un relato que cualquier lector puede disfrutar fácilmente y que se siente incluso realista, como si pudiera pasar en la vida real si somos algo flexibles en cuanto al encuentro extraterrestre.

Luego vienen tres relatos de Fabián Porras; Camino del uróboros, Princesa Blanca y Pozo de los deseos. Estos escritos tienen el estilo propio de Porras y probablemente serán disfrutables para sus fans, no obstante otros lectores que no estén tan familiarizados con su estilo o no lo favorezcan igual pueden encontrarlos algo densos. El estilo de Porras es muy poético, impecable gramáticalmente y sin duda con muchos méritos, pero a la vez tiene un cierto expresionismo abstracto que no le llega a todo lector y que puede resultar difícil de comprender, en especial para cierto tipo de público que prefiere narraciones más concretas y aventuras más tradicionales. Javier Beirute nos presenta Sesenta y seis días, este relato narra un mundo en donde una raza alienígena tatúa los pecados de las personas en sus frentes sesenta y seis días antes de matarlos. La idea es creativa, pero se torna rápidamente en relato moralista haciendo la clásica crítica a la corrupción política y careciendo de un clímax interesante del cual no hago alusión para evitar el spoiler, pero que ciertamente me dejó a mí en lo personal con una sensación de insatisfacción, de oportunidad perdida en darle un giro sorpresivo o excepcional al decoroso e inocuo final. El relato no aporta nada realmente significativo salvo una moraleja predecible. Días grises de Rafael León tiene también un estilo abstracto similar al de Porras, un relato angustiante y de suspenso que crea una narrativa compleja mentalmente.

El último es el que da el nombre a la antología; Galatea, de Pablo Delgado, a criterio de este humilde reseñador, el mejor del compendio. Una historia de ciencia ficción clásica con una narrativa de aventuras espaciales sumamente interesante y una idea muy creativa. Si bien algunos de los temas han sido tratados en otros textos (incluyendo algunos de autoría costarricense como un cuento de Manuel Delgado), y que consiste en un primer contacto con una cultura extraterrestre en la cual el ser humano es la especie más avanzada y confundida con la divinidad. La historia, aún así, se demarca por un estilo narrativo muy propio de Delgado que usualmente es muy colorido y que es un narrador bastante talentoso en especial en lo que a creación del mundo narrativo se refiere. Los personajes son bastante creíbles y la especie extraterrestre, aunque empatizable para el lector, es lo suficientemente alienígena para darle credibilidad científica (no es el típico humanoide convertido en poco más que un proxy del indígena americano, como en Avatar). Indudablemente el mejor de los relatos y con un final inesperado.

 

En síntesis Galatea, como antología, tiene para todos los gustos. Si bien algunos relatos son a criterio de este humilde reseñador algo aburridos, la mayoría son satisfacerán al amante de la ciencia ficción.

 

Publicado en CulturaCR
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