El general Augusto César Sandino sostuvo una lucha desigual contra el invasor imperial en Nicaragua. Hace 90 años se libró uno de los tantos combates que el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional libró para expulsarlo de su territorio.

El 27 de febrero de 1928,  parte del 11 Regimiento de la Infantería de Marina estadounidense, se movilizó hacia la ciudad de Condega, en el departamento de Estelí. Antes de que llegaran a la ciudad, en El Bramadero, los esperaban aquellos para que los norteamericanos no eran más que bandoleros que luchaban con machetes. La batalla fue planificada por el general Augusto César Sandino y dirigida por el general de Brigada más joven de los revolucionarios, Miguel Ángel Ortez y Guillén, de tan solo 21 años.

Los infantes de marina fueron cercados por el frente y la retaguardia. Cuenta Sandino que “cuando la avanzadilla de los piratas tocó el extremo de nuestra infantería, comenzaron los fuegos, y simultáneamente nuestras dos caballerías principiaron a flanquear al enemigo”.

La batalla se extendió por un poco más de cinco horas. Ese del 27 de febrero de 1928 los estadounidenses fueron rodeados y ametrallados desde varias direcciones. El venezolano Carlos Aponte, dirigida al diario El Libertador de Venezuela, decía: “…fui testigo de una batalla que tuvo lugar en un punto conocido como ‘El Bramadero’, donde los Marines perdieron setecientos hombres y una gran cantidad de armas y proyectiles… Es necesario ver la organización de este ejército para saber que la razón por el triunfo de estos soldados que su interés es el ideal de libertad”.

Un año después, refiriéndose a la batalla, Sandino dirá: “…Creemos que esta es la primera vez que los yanquis han sufrido una masacre de este tipo en América Central”.

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