La mexicana Roma ganó el Oscar como mejor película extranjera

Por Redacción Nodal Cultura

La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood reconoció como mejor película hablada en lengua no inglesa a Roma, la película mexicana de Alfonso Cuarón. En la 91° edición de los premios Oscar  Cuarón también ganó los premios como mejor director y mejor fotografía. Había fuertes expectativas sobre los premios que recibiría la película, pues contaba con 10 nominaciones, entre ellas a mejor película.

Foto: Alfonso Cuarón dirige a Yalitza Aparicio en 'Roma'. (Carlos Somonte)

Se había especulado con que Roma podría ser la primera película en ganar tanto el galardón como mejor filme y como mejor película extranjera. Solo obtuvo este último reconocimiento, ya que Green Book de Peter Farrelly obtuvo el premio mayor de la noche.

Roma llegaba con fuertes antecedentes, ya que había ganado los premios Globo de Oro como Mejor película extranjera y Mejor dirección. Además fue la primera producción extranjera en ganar como Mejor película en los premios de la Crítica extranjera en Hollywood (Critics Choice Awards). Esa noche Cuarón se alzó también con el premio a Mejor dirección y Mejor película extranjera.

“Crecí viendo películas extranjeras como El ciudadano Kane o El Padrino“, ironizó Cuarón sobre la idea de que hay un cine central y un cine extranjero. Aunque habló en un perfecto inglés y no en su idioma natal y en el que está filmada la película, propuso pensar el cine como uno solo, más allá de las nacionalidades. “Decía Claude Chabrol sobre la Nouvelle Vague que no había olas, solo el océano, mis compañeros nominados han demostrado que todos estamos en el mismo océano”.

Los compañeros nominados, a los que llamó por sus nombres de pila, fueron el alemán Florian Henckel von Donnersmarck  por Werk ohne Autor (Obra sin autor / Never look away); el japonés Hirokazu Koreeda por Manbiki kazoku (Asuntos de familia / Shoplifters); la libanesa Nadine Labaki por Cafarnaúm y el polaco Pawel Pawlikowski por Zimna wojna (Cold war / Guerra fría).

Producida por Netflix, Roma se ha convertido en la película mexicana de 2018. Su preciosismo formal, el detalle del trabajo del arte y la riqueza sonora merece mucho más que un buen televisor para alcanzar el goce en el espectador. Más allá de eso, también se ha convertido en un hecho político que se relaciona con la asunción del progresista Andrés Manuel López Obrador como presidente. Roma se convirtió en suerte de bandera de la recuperación del orgullo nacional, vinculando el comienzo de la llamada “cuarta transformación” con el reconocimiento global de la película como representante de México.

Roma cuenta una historia autobiográfica: la infancia del director en una casa de una burguesía acomodada mexicana en el barrio Colonia Roma, a finales de los años ’60. Aquí Cuarón juega con algunas estrategias conocidas para hacer que una película cómoda parezca una de obra cumbre: el trabajo en un blanco y negro excesivamente bello, una supuesta calidez melancólica y el relato de hechos reconocibles de la historia mexicana, como la Matanza del jueves de Corpus. Y trabaja la narración a partir de una pequeña trampa que permite entender el cálculo excesivo del producto pensado para Netflix: quien supuestamente mira y narra, -Cleo, la doméstica de la casa-, es en realidad mirada por sus patrones. Cuarón, aunque dedica la película a su nana, sigue ocupando detrás de cámara el lugar del patrón. Y con una mirada que en el mejor de los casos es compasiva.

 

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