«En casa con mis monstruos»: la exposición del cineasta mexicano Guillermo del Toro

Guillermo del Toro podría ser tu guía en la exposición ‘En casa con mis monstruos’

Por Ángel García

‘En casa con mis monstruos’, la exposición que muestra las inspiraciones y referencias más oscuras del director mexicano Guillermo Del Toro, ha sido todo un éxito. Desde su llegada a Guadalajara, Del Toro se ha comprometido con la muestra a tal grado de ofrecer recorridos guiados por él mismo.

Según declaraciones del director, será a partir del mes de julio cuando él personalmente ofrezca estas visitas guiadas. A partir de ello un selecto número de visitantes podrá vivir una experiencia realmente única.

¿Quién mejor que el mismo Del Toro para compartir el porqué de cada una de las 900 piezas que conforman la colección? Misma que, como se comunicó con anterioridad, será la última vez que se presente en México y en cualquier otro lugar en el mundo.

A todo esto, surge la interrogante: ¿cómo acceder a las visitas guiadas por Guillermo Del Toro? Seremos sinceros: no será fácil, ya que necesitarás mucha suerte. El director ganador del Oscar ofrecerá estos recorridos al azar los días lunes, cuando las visitas a la exposición son gratuitas.

Una de las peticiones del director fue, justamente, ofrecer un día de entradas sin costo para los visitantes. Será entonces los lunes cuando los visitantes podrían tener la suerte de ser parte de uno de los grupos guiados por Del Toro. En ellos, seguramente el director les mostrará sus partes favoritas de la exposición, así como el valor de algunos de los objetos.

Si piensas asistir a ‘En casa con mis monstruos’ dentro del Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara (MUSA) toma en cuenta estas consideraciones para tener la posibilidad de estar de frente a uno de los personajes más influyentes de los últimos tiempos.

De igual forma, en su cuenta de Twitter, Guillermo Del Toro compartió que accederá a firmar algunos artículos relacionados con su trayectoria o la exposición para los grupos afortunados.

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Eugenio Caballero, la mente detrás de ‘En casa con mis monstruos’

Imagina que tienes el deber de crear una casa enorme, donde se encuentren los seres fantásticos que salieron de la mente de alguien. Ahora imagina que esa mente es la de Guillermo del Toro, el cineasta tapatío que ha hecho de los monstruos sus mejores amigos.

Esa labor es la que ha emprendido Eugenio Caballero durante los últimos meses, una vez que el propio Del Toro depositó su confianza para que fuera él quien le diera un espectacular encanto a la muestra En casa con mis monstruos, que se presenta de forma única en el Museo de las Artes (Musa) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), del 1 de junio al 27 de octubre de este año.

Este diseñador de producción mexicano es reconocido por haber ganado el Oscar, el Ariel y otros tantos premios más por la dirección artística que realizó en El laberinto del fauno, de Guillermo del Toro; y también recordado por haber diseñado la inauguración de los Premios Paralímpicos de Invierno en Sochi 2014 y el espectáculo Luzia, del Cirque Du Soleil.

Más recientemente, Caballero fue el encargado del diseño de producción en la película Un monstruo viene a verme (2016), del director Juan Antonio Bayona, y fue el genio detrás de la recreación de la nostálgica Ciudad de México de los años 70 en Roma (2018), de Alfonso Cuarón.

Con esa sensibilidad para recrear atmósferas que conmueven y fascinan en las pantallas y los escenarios, Caballero no ha escatimado para que el Musa sea un lugar místico donde convivan los monstruos del cineasta tapatío.

Entre cajas que guardan piezas provenientes de Estados Unidos, Ciudad de México y Guadalajara, el director de arte comentó para La gaceta de la UdeG que está emocionado de ser el curador de una de las muestras más esperadas en México; pues el reto, considera, es que la obras que se presentan tengan un diálogo en torno al anfitrión de esta casa, Guillermo del Toro.

“Partimos de la casa de Guillermo porque todas la piezas de la colección ‘viven’ ahí. Su casa tiene una estética particular, que es punto de partida en cuanto a colores y materiales que se van desdoblando en una especie de laberinto al interior del Musa. Tenemos nueve salas temáticas: Infancia e inocencia; Victoriana; Cuarto de lluvia; Magia y ocultismo; Muerte y más allá; Cómics, cine y pop; Frankenstein; y Los monstruos, por nombrar algunas”.

“El diablo está en los detalles”

Bien lo dice el refrán, y en esta ocasión no es la excepción: cada uno de los mil 800 metros cuadrados de la exposición tiene el visto bueno de Caballero y Del Toro. El público podrá admirar más de 950 piezas entre las que están esculturas de sus personajes, vestuarios, pinturas de grandes artistas mexicanos, objetos que son guiños a las películas de Del Toro, así como homenajes a grandes maestros del terror y objetos cotidianos que forman parte de la vida del director, harán de En casa con mis monstruos una experiencia inigualable.

Lo que se ve se disfrutará, pero lo que se escuchará al interior del MUSA, también, promete el curador, quien asegura que “la exposición se disfruta si eres fan de Guillermo, pues encontrarán miles de guiños a todo este universo complejo”. Sin embargo, y pese a que los monstruos son los protagonistas, la intención no es que la gente salga pavorida.

Mostrarán sus musas: el terror y el arte

En la inspiración no hay culpa, pues ésta se puede encontrar desde el arte más elevado hasta lo popular. En casa con mis monstruos buscará que los asistentes conozcan cómo Del Toro transita de manera cómoda en diferentes entornos y atmósferas, donde recaba ideas y se inspira en todo momento.

“La columna vertebral de esta exposición es la visión como creador de Guillermo. Tenemos tres ejes que se entrecruzan: Guillermo como ávido coleccionista, pues tiene piezas hermosas de autores que le han inspirado y que esa columna es una metáfora de la inspiración. Luego tenemos a Guillermo como creador, y para eso traemos piezas que pertenecen a él, que son el arte conceptual de sus películas, esculturas de sus personajes, pero también vestuarios; trajimos objetos muy bonitos que aparecen en El laberinto del fauno, en La forma del agua, que de alguna manera te meten a la pantalla y sientes que estás del otro lado”, comparte entusiasmado Eugenio Caballero.

Y como la construcción del imaginario de Del Toro no podía concebirse sin el trabajo de otros grandes del arte plástico, el tercer eje de En casa con mis monstruos está  conformado de obras provenientes de museos a cargo del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).

“Hemos tratado de hacer esta especie de comparativos, juegos y diálogos. Un dibujo del director James Cameron, de Alien, está cerca de un paisaje hecho por José Clemente Orozco, y funcionan muy bien juntos. O está Chet Zar, un artista norteamericano que le gusta mucho a Guillermo, al lado de la pintura de La bruja, de Francisco Goitia. O unos dibujos del ajolote, de José María Velasco, junto con la criatura de La forma del agua”.

Quienes formen parte del recorrido de dos horas, en el Musa, también podrán ser testigos del proceso creativo de los monstruos de Del Toro, ya que verán cómo es que parte de un dibujo se convierte en escultura y luego en personaje. “También se exponen seis video temáticos en los que se ve cómo juegan los insectos, cómo son los espacios en la obra de Guillermo, etcétera”.

“Hay piezas que no imaginaba que estuvieran en su mundo, tiene una gran colección de dibujos originales de películas de animación más relacionadas con niños, que son los cimientos de sus personajes. Lo que más me sorprendió es la coherencia de su mundo, entre más te metes, si ves su cine, sus entrevistas, lees lo que ha escrito, te das cuenta de que esa coherencia es muy sólida”, dice.

Para Eugenio Caballero la dirección de arte implica hacer que todos los elementos de la exposición sean pertinentes y en conjunto logren tener un diálogo entre sí; pero, en este caso, también es lograr abrir las puertas de la casa de Guillermo del Toro, pues es él quien cohabita con muchas de las piezas.

“Todo esto es parte de la vida de Guillermo, él dibuja en medio de una habitación con 200 objetos, cada uno tiene su propia historia y lógica”. Iván Serrano Jauregui

NtrGuadalajara


Reseña: ‘En casa con mis monstruos’, la expo de Guillermo del Toro

Los primeros pasos al interior de En casa con mis monstruos, la exposición de Guillermo del Toro en Guadalajara, se dan casi en la oscuridad. Después de visitar la recepción en la que puedes comprar algunos souvenirs o beber un café mientras esperas tu turno de entrada, el camino hacia las salas que albergan la exhibición es la primera señal para comprender uno de sus grandes ejes: la mirada. Decenas de ojos parpadean desde los muros, observando cómo los visitantes se internan en la mente inabarcable del cineasta mexicano.

Guillermo del Toro eligió al Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara (MUSA) como la última parada de esta exhibición itinerante. Desde 2016, la colección personal del director salió de Bleak House, su casa en Los Ángeles, para mostrarle a miles de asistentes en Estados Unidos y Canadá las carreteras de creatividad y conocimiento que han construido su trayectoria artística.

“Es la última vez que se expone la obra en algún lugar del mundo y era para mí importantísimo que se viera aquí, esto por razones que se pueden ver pero hay muchas más razones invisibles que están visibilizadas en la obra y la manera en que la organizamos”, dijo el director en conferencia de prensa. El destino posterior de las obras está por definirse, ya que parte de la colección personal de del Toro será repartida en museos alrededor del mundo para su exhibición permanente.

La curaduría de En casa con mis monstruos fue un trabajo dialéctico entre el cineasta y Eugenio Caballero, diseñador de producción que ganó el Oscar por El laberinto del fauno. Caballero fue el responsable de elegir las piezas de Bleak House y de construir las relaciones entre ellas, vínculos que a primera vista parecerían débiles pero que cobran fuerza conforme el visitante se deja abrazar por las temáticas de la exhibición.

“Un creador como Guillermo, con esa visión particular y ese entendimiento de los temas que ha abordado, aglutina todas estas piezas”, explicó Eugenio Caballero a los medios.

Los monstruos están en casa

En casa con mis monstruos cuenta con ocho salas. La primera, Infancia e inocencia, recibe a los visitantes con una pieza clave que en su momento, dentro de su propia historia, llevó a una niña a un viaje fantástico que la ayudó a pasar a la madurez. El monolito de El laberinto del fauno espera en la oscuridad, como advertencia de que hemos llegado a un punto sin regreso, un camino para descubrir rasgos de la niñez de Guillermo del Toro y cómo los ecos de sus primeras vivencias, tanto alegres como aterradoras, se reflejan en su arte. Destacan aquí piezas de arte conceptual de cine animado, como dibujos de las películas La bella durmiente y Pinocho.

La segunda sala es el Cuarto de lluvia, la reproducción de un rincón de Bleak House donde Del Toro busca inspiración en el constante ruido del agua contra los cristales y en su preciosa biblioteca privada. Ahí lo acompaña uno de sus grandes héroes, una escultura tamaño natural del escritor estadounidense Edgar Allan Poe, creada por el artista Thomas Kuebler.

Unos pasos más adelante, el visitante dará un salto en el tiempo hacia una de las épocas favoritas del cineasta mexicano, la Victoriana. El siglo XIX marcó a Guillermo del Toro gracias, entre otras razones, al romanticismo gótico. Este espacio exhibe utilería y vestuarios de La cumbre escarlata (2015), una cinta de tintes góticos que cuenta un trágico romance entre una joven heredera estadounidense y un caballero británico venido a menos. En una habitación oscura pero acogedora, los vestidos de Edith Cushing (Mia Wasikowska) y Lucille Sharpe (Jessica Chastain) esperan como fantasmas a capturar la mirada del espectador.

Esta sección de la muestra es un homenaje al talento de Kate Hawley, diseñadora de vestuario de esta cinta y de Pacific Rim (2013). Las colecciones de Guillermo del Toro combinan arte internacional y mexicano y la curaduría de Eugenio Caballero acierta al acercar piezas decimonónicas británicas con, por ejemplo, el talento descarnado del zacatecano Julio Ruelas, cuyas piezas destacan en esta sala.

A la belleza tenebrosa de aquella época le sigue una sala contrastante. Magia y Ocultismo muestra la faceta más sobrenatural de los intereses de Guillermo del Toro. Aquí, el visitante puede mirar de cerca las herramientas de Hellboy, descubrir los bustos perfectos de los mejores magos de la historia y sentirse observado por una estatua tamaño natural del escritor estadounidense Howard Phillips Lovecraft, uno de los ídolos literarios de Del Toro.

Una de las piezas más bellas de la exhibición espera a los asistentes como epílogo de esta sala. La quimera es una habitación oscura en la que los ecos del pasado vuelven y muestran al espectador que no todo es lo que parece y que, como ha quedado patente en la obra del cineasta mexicano, a veces los fantasmas son las criaturas más inocentes.

Colección del Santo de Christian Cymet

Como si el cielo se abriera después de una tormenta, el quinto espacio de En casa con mis monstruos brinda ligereza a la visita gracias a su combinación de Cine, Cómics y Pop. Aquí, Guillermo del Toro muestra su lado más lúdico, más vivaz y colorido, con una colección de máscaras de luchadores y un rincón dedicado a otro de sus héroes, El Santo, propiedad del coleccionista especializado en lucha libre Christian Cymet. Destaca también el puesto de periódicos donde el cineasta tapatío y su abuela solían comprar historietas cuando él era niño.

Las últimas tres salas se vinculan entre sí con especial facilidad: Frankenstein, Los Otros / Nosotros / Los Monstruos y Muerte y Más Allá reconstruyen el interés fundamental del cineasta en los seres marginados, los señalados por ser diferentes y que a veces son más humanos que cualquier persona. La criatura de Frankenstein es uno de los monstruos favoritos de Guillermo del Toro. El cineasta encontró en este maltrecho personaje a un reflejo entrañable de la condición humana. Todos somos creaciones imperfectas, construidos a partir de influencias e inspiraciones de distintos orígenes.

Aquí destacan las esculturas de Kuebler y Mike Hill, quienes con minucioso detalle reconstruyen figuras bizarras, estremecedoras, más grandes que la propia realidad. El rostro gigantesco de la criatura de Frankenstein mira meditabundo a los asistentes desde su sitio casi pegado al techo. Por otro lado, los personajes de la película Freaks (1932) juegan en sus carpas de circo, ajenos al horror que sus deformidades causan en quienes los rodean. Sin importar de dónde vengas, estos monstruos, estos otros, te aceptarán en su familia, quizá por eso es que atraparon para siempre la imaginación y cariño de un director que constantemente sale de lo convencional.

Finalmente, Muerte y Más Allá confronta al espectador con dos respuestas posibles a la mortalidad humana: la posibilidad de dejar atrás el cuerpo físico y la negación obstinada a perecer, representada por una serie de figuras vampíricas que también están entre las mitologías favoritas del director. Destacan piezas imponentes como el Hombre Pálido de El laberinto del fauno y, aunque no está en el mismo piso, el Ángel de la Muerte de Hellboy y el ejército dorado (2008).

La continuidad del talento

Durante la conferencia de prensa para inaugurar En casa con mis monstruos, Guillermo del Toro se refirió a un nuevo propósito en su vida: la continuidad. No la propia, sino la de los medios que le apasionan, como el cine de animación y otras formas de producción audiovisual. Este mensaje queda claro en algunas piezas de la exhibición, como la cámara original con la que Del Toro estudiante y su amigo Rigo Mora filmaban sus primeros cortometrajes. Otra muestra de esta intención está en una vitrina peculiar, ocupada por personajes de cortos de animación cuadro por cuadro que han llamado la atención de los mexicanos gracias a cineastas como Luis Téllez, Karla Castañeda y Sofía Carrillo.

Sin embargo, quizá el mejor testamento de lo mucho que puede inspirar esta exhibición a la juventud creativa sean los propios mediadores o guías de En casa con mis monstruos. “Soy fan de Guillermo del Toro desde antes de la exposición y me gusta mucho el cine”, cuenta David, estudiante de fotografía que se encuentra como mediador en la sala Los Otros / Nosotros / Los Monstruos y quien habla con tal intensidad sobre la relación de Del Toro con estas piezas que contagia de emoción a los asistentes.

Los mediadores fueron convocados por el MUSA y son todos estudiantes de la Universidad de Guadalajara. La labor que están haciendo con la exhibición es potenciar el disfrute de los visitantes y ayudarles a comprender mejor las conexiones entre piezas, temas y filmografía del director tapatío. “Para mí significa una gran responsabilidad. Uno de mis sueños es dirigir una película, no importa si solo la proyecto a 10 personas, yo quiero hacer eso. Guillermo ha sido especial para mí por esa trayectoria que tiene”, agrega David.

En la conferencia de prensa en el MUSA, Guillermo del Toro aseguraba que si tan solo cuatro jóvenes salían de la exhibición conmovidos y con ganas de crear, estaría satisfecho. Cabe asegurar que ese mandato ya se cumplió, como demuestra Yatziri, estudiante de actuación que ha ampliado sus intereses y su panorama en esta exhibición: “Uno de mis sueños más grandes es poder trabajar con un director como él que es tan sencillo, tan abierto y hace cosas increíbles con un lápiz y papel”.

Con sus criaturas fantásticas, rincones oscuros y destellos de pasión estética, es imposible hacer justicia a una exhibición como esa solo con palabras. Hay que vivirla, recorrer sus pasillos misteriosos, asomarse a las repisas repletas de curiosidades, poner un pie en la mente de Guillermo del Toro y dejarse arrastrar por el huracán de magia, arte y creatividad que es En casa con mis monstruos.

¿Cuánto cuesta la exposición de Guillermo del Toro?

Entrada General: $180

Estudiantes y profesores: $150

Personas con discapacidad: $150

¿Dónde es?

Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara, ubicado en Av Juárez 975, colonia Americana, Centro, 44100 Guadalajara, Jalisco.

¿Qué horarios?

Entrada general: 10:00 a 18:00 horas

Horarios especiales para personas con discapacidad: 11:00 y 16:00 horas

Los boletos tendrán hora específicas en las que deberá ingresar el visitante y tiene una duración de entre dos y tres horas.

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