Realizan homenaje por los 43 en el Museo de la Memoria y Tolerancia

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«En este Auschwitz mexicano, Toledo hace poesía»: Sicilia

43 de los casi 200 asientos del auditorio del Museo Memoria y Tolerancia en el Centro Histórico de esta ciudad estaban ocupados ayer con un papalote diseñado por Francisco Toledo, con el nombre y la foto de cada uno de los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, desaparecidos el 26 de septiembre del año pasado.

Sus papalotes y los carteles seleccionados entre un grupo de más de 700 propuestas que llegaron de México y de muchos otros países son la representación visual y artística del dolor, el vacío y las preguntas sin respuesta ante la desaparición de los estudiantes.

En esos carteles quedaron de manera gráfica las cenizas, la tierra seca, las interrogantes, las siluetas, los huesos, el mapa de México, las palabras en diversos idiomas, la pregunta ¿dónde están? el número 43, la sangre, los jóvenes. La diversidad de orígenes e idiomas de esta primera bienal de carteles habla del eco que los hechos de Ayotzinapa ha alcanzado en México, Polonia, Irán, y decenas de países más. Tras la inauguración de la muestra con estos trabajos, el Museo fue sede del foro “Ayotzinapa 2014: ¿qué sigue?” donde participaron el poeta y activista Javier Sicilia, el caricaturista Rafael Barajas “El Fisgón”, el escritor Trino Maldonado, el defensor de los derechos humanos José Guevara y Linda Atach, directora de Exposiciones Temporales del museo.

Entre el público estaban el pintor oaxaqueño, la fundadora y directora del museo, Sharon Zaga; dos de los jóvenes que ganaron con sus carteles: Irving Homero Carreño, que fue primer lugar, y Daniela González, tercer lugar. También llegaron algunos de los padres y familiares de los estudiantes desaparecidos: Juliana Villegas, Berta Nava, Hilda Leideño, Francisco Rodríguez y Francisco Lauro Villegas.

Fue Sicilia el primero en tomar la palabra. El poeta trazó un recorrido por la historia reciente del país y por el lugar de la poesía en medio de la violencia, la violencia del país, la violencia que ha marcado a la humanidad.

Recordó que tras la masacre del 28 de marzo de 2011, donde perdieron la vida siete personas, entre ellas su hijo Juan Francisco, decidió no escribir poesía porque, “como dijo (Teodoro) Adorno ‘no se puede escribir poesía después de Auschwitz’”. Pero, continúo el mismo Sicilia, un poeta, Paul Celan, se encargó de mostrarle al mundo que después de Auschwitz, a pesar de Auschwitz, había poesía. Y creó “Fuga de la muerte”, “un poema desmesurado, inquietante, tremendo”. Y si Sicilia evocó ayer ese poema que Celan escribió en alemán, la lengua de su madre y a la vez la lengua de los asesinos, es porque lo recordó al llegar al Museo Memoria y Tolerancia y ver los papalotes que a pesar del horror que representa Ayotzinapa, creó Francisco Toledo.

“Toledo en este Auschwitz mexicano, del cual el rostro más terrible son los muchachos de Ayotzinapa, dice sí se puede hacer poesía, con plástica. Y tenemos esta exposición, estos papalotes, y los muchachos que le entran a esta forma del arte que es el cartel, tratando de hacer esto que, de alguna forma, inventó Paul Celan, de llenar el hueco de la ausencia con la palabra, con la imagen, con la metáfora. En estos papalotes hay eso, hay metáfora, hay la presencia de los ausentes”.

Sicilia reclamó que hay una deuda brutal con estos muchachos desaparecidos, pero recalcó que a Ayotzinapa no se le puede ver como algo aislado porque “es el rostro de algo terrible”. Reiteró su llamado a refundar la nación, al boicot electoral y a la creación de un constituyente. “Gracias maestro Toledo —dijo—, gracias por ser un poco esa voz en México a través de la imagen, de lo que Paul Celan fue para la Alemania después de Auschwitz”.

Otras alternativas

En el encuentro, Barajas en cambio propuso que antes que anular el voto o no votar, la ciudadanía debe tomar decisiones responsables: “No votar es apostar al descontento individual, le hace el juego al régimen, es caer en una lógica que sirve al sistema”.

El escritor Trino Maldonado, quien desde hace tres meses vive en Ayotzinapa, construyó un relato de la mano de uno de los estudiantes de allí que busca ser escritor y quien piensa que “la memoria es fundamental en los procesos de reconstrucción en sociedades que transitan por periodos violentos; el espacio típico de la memoria ha sido el espacio de la lucha política, pero también lo ha sido el espacio de la creación. El México de hoy le demanda al arte volverse el mayor espacio para la lucha política y la construcción de una memoria individual y colectiva contrapuesta a esa supuesta verdad histórica del Estado”.

La visita de Toledo a la ciudad iba a ser la ocasión para presentar en la Alameda una acción de vuelo con los papalotes, pero, como hace unas semanas, su presencia congregó multitudes y no fue posible que se echaran a volar los papalotes como en la tradición del Día de Muertos en la zona del istmo.

Aún así, el pintor, rodeado de jóvenes con papalotes en sus manos, hizo que los rostros de los 43 desaparecidos fueran vistos y recordados como un poema que se repite para no olvidar.

El Universal