Memoria de las mujeres en la revolución Nicaragüense

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«No manosear la memoria de los caídos por la revolución»

El rol de las mujeres en la revolución sandinista no sólo fue desde el campo de guerra. Muchas mujeres como Rosa Salaverry Ocón, conocida como «Cuta Castillo», participaron desde los espacios urbanos, abogando por un cambio político en el país. Salaverry presentará este jueves 28 de mayo en la Universidad  Centroamericana (UCA) su libro de memorias «Una vida es una historia para contar».

«Yo me metí  a la revolución por que quise y hasta las últimas consecuencias.  No me arrepiento», dijo Salaverry en entrevista con el programa Esta Noche. «Cuta» es esposa de reconocido abogado Ernesto ‘Tito’ Castillo, ex miembro del grupo de los 12 en el gobierno de reconstrucción nacional. Como pareja y como cristianos,  se involucraron con la lucha sandinista desde distintos espacios

Cuando Castillo fue expulsado como profesor de la UCA, administraron la librería «Club de lectores». Durante la dictadura somocista era considerado delito vender libros que fueran considerados subversivos para el régimen y la familia fue objeto de persecución en varias ocasiones hasta que tuvieron que optar por el exilio en Costa Rica.

«Era la librería de referencia, donde estaba la verdadera lectura para los intelectuales. Llegaban a revisar que era lo que traíamos y había una orden de captura para ‘Tito’ por vender libros subversivos. Una vez llegan a catear y se llevan «la revolución dietética» porque decía revolución y se llevan «Las armas secretas» de Cortázar», narró Salaverry a manera de anécdota.

El libro narra las vivencias de «Cuta», quien como madre de familia se vio involucrada también en momentos lúgubres pues uno de sus hijos, Ernesto falleció en combate en 1978. Para ella, es necesario que se respete a los caídos y que no se tergiverse la historia.

«La revolución fue una, no se puede repetir, sería como tocar a Dios con las manos sucias, esa revolución costó lagrimas, miedo, sudor. El estar hablando de revolución es como manosear la memoria de los muertos», expresó ‘Cuta’.

Otros pasajes de su vida, su relación con su madre y familia en Granada, también son visibles en la narración. La autora plantea que escribió este libro para dejar constancia de su  historia a sus descendientes y para que otros lectores también puedan saber que sucedió antes y después de la insurrección de 1979.

El Confidencial

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