BiblioRecreo: un espacio para reencontrarse con la lectura en Ecuador

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Es un bus que ya no cuenta con su volante y palanca, pues lleva por timón varias estanterías cargadas de libros. Y es que para qué necesita un bus un motor, cuando la palabra se convierte en el arranque para que la imaginación vuele gracias a la lectura.

Esa es una de las primeras impresiones que surgen cuando se trepa a la BiblioRecreo, un espacio que se constituye como el epicentro de las letras, donde estas confluyen con el público que toma la ruta de la palabra.

Adriano Valarezo es el coordinador de esta particular biblioteca que se encuentra en el sur de Quito, en el parqueadero norte de El Recreo. Él cuenta que las expectativas de este espacio se han sobrepasado.

“Siempre supe que esto funcionaría. Los libros son como miel para los lectores y donde hay libros aparecen. Lo que sí superó nuestro entusiasmo fue la acogida que tuvimos”, revela Adriano, quien lleva una formación amplia como librero.

En marzo de 2013 este proyecto fue tomando forma hasta que en octubre de ese año contaba con 64 socios lectores. Ahora, en menos de dos años de funcionamiento, BiblioRecreo tiene más de 1.600 socios.

“Imagínate –dice Adriano con alegría- los primeros meses prestábamos unos 40 libros al mes. Hoy en día nuestro flujo de préstamo sobrepasa los 1.000 libros”.

Esto, seguramente, responde a que este bus también se convierte en un cofre de tesoro, porque entre los 6.000 textos que componen la biblioteca existen verdaderas joyas de la literatura, tanto por la rareza de encontrar obras que no se hallan en ninguna otra librearía, así como por la variada oferta de sus títulos.

Camino y reconocimiento

Adriano es el olfato de la librería. Su experiencia le permite rastrear el catálogo que componen las estanterías. Su nombre para llevar a cabo el proyecto surgió de las encaminadoras del mismo: Karina Sánchez y Carolina Bastidas.

“La idea nace de un hombre de visión como Gilberto Mantilla (presidente de los copropietarios de El Recreo), un ávido lector que manifestaba su interés por traer una librería al sur de Quito y ubicarla en un centro comercial, algo que parecía impensable”, comenta Adriano, quien comparte que se basaron en un modelo trabajado en Chile.

En su corta, pero acelerada vida, BiblioRecreo rompió todos los paradigmas. “Primero, se demostró que en el sur sí se lee. Después, nos enseña que los jóvenes son potenciales lectores, pues este segmento es el que más nos visita”, explica el coordinador.

Dado el éxito obtenido, esta biblioteca obtuvo el Latinamerican Shopping Center Awards 2015, Premio Oro en categoría Excelencia en Mercadeo en Responsabilidad Social.

Sobre el galardón, Paulina Fuentes, directora de Publicidad y Promoción, indica que: “Un reconocimiento de la categoría del recibido es de hecho muy gratificante para la gestión de BiblioRecreo y para el Centro Comercial, pero consideramos que lo más importante del premio es que nos permite hacer que la gente siga participando, tanto como usuario o como donante”.

Por ese motivo, Paulina adelanta que “está contemplada una ampliación del BiblioRecreo… donde se prevé habilitar un área de 250 metros cuadrados para la biblioteca, con acceso a internet gratuito, junto con un espacio lúdico para los niños”.

Dinámica

Existen dos maneras para disfrutar de la lectura. La primera implica que los usuarios se rijan a los horarios y se acomoden en una de las mesas de lectura. La otra, y la más importante, hay la posibilidad de llevarse la obra a la casa, una vez que se asocia a BiblioRecreo.

Adriano explica que hay dos formas de ser socios: “Se puede entrar como donante, cuando una persona llega y nos dona textos; o se puede afiliar pagando tan solo cinco dólares anuales”.

Generalmente, el lapso de tiempo de préstamo es de 15 días, con la posibilidad de ampliarlo 15 más vía telefónica. Claro que si el libro es más voluminoso, el tiempo se expande.

El sistema resulta ideal, tal como lo expone Lizeth Zaldumbide, una madre de familia que es socia asidua junto a sus tres hijos. “Vengo desde Sangolquí por el gran servicio que brinda esta librería. Aquí encontramos muchas lecturas interesantes y nos permiten llevarnos los libros a casa”, indica Lizeth.

Ella es la madre de Benjamín, de 13 años, quien es el lector “más voraz” de BiblioRecreo, según revela Adriano. “El Benja se pasa leyendo a toda hora, en cada espacio”, acota Lizeth, quien argumenta que “me encantaría comprarle todos los libros del mundo, pero me es imposible, por lo que el sistema de préstamo me resulta lo mejor del mundo para que mi hijo siga en la lectura”.

La Hora

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