El fuego en la niebla de José Villanueva ganó el premio de Novela Breve Cámara Peruana del Libro

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José Villanueva: “Utilizo las zonas oscuras de la historia”

José Luis Villanueva ha pasado de su condición de escritor casi anónimo a ser un autor de feria, y claro, por mérito propio. Su novela El fuego en la niebla ha resultado ganadora del VII Premio de Novela Breve Cámara Peruana del Libro 2015, hecho que seguro le dará voz y escena en la nueva narrativa peruana.
Su novela, de entrañas históricas, se adentra sobre la figura épica del líder indígena Juan Santos Atahualpa, rebelde contra la corona española en las márgenes de la Amazonia. Y no se piense que la novela sigue el curso frío de la historia, pues Villanueva afirma que la médula de su novela es sobre todo “el universo subjetivo del narrador, que es un mestizo arraigado”.
¿Este libro fue escrito ex profeso para el concurso?
No. Tenía planeado escribir una novela sobre Juan Santos Atahualpa hace dos años. Cuando revisaba libros de viejo, me topé con uno pequeño sobre Juan Santos Atahualpa, de Mario Castro Arenas. Lo leí y me atrapó el personaje.
¿Te atrajo su heroicidad?
Me atrajeron varias cosas. Primero, que era un indio ilustrado, pues sabía latín, sabía asháninka y congregó tribus diversas de la Amazonía que vivían dispersas. O sea, tuvo el liderazgo de unificarlas. Además, se autoproclamó inca. Su propósito era restaurar el imperio con él a la cabeza y quería desalojar al rey y coronarse en Lima. Proclamaba una república multiétnica. En su rebelión no solo había ashánikas, también había esclavos. Antonio Gatica, su lugarteniente, era negro. O sea, su rebelión, 40 antes de Túpac Amaru, era inclusiva, intercultural como se diría ahora. Por otro lado, le fue mejor a Juan Santos, porque no fue derrotado ni muerto por los españoles.
¿Cómo has resuelto la voz narrativa?
Yo me decía cómo la voy a hacer, qué voz le voy a dar. Quería darle la voz de un asháninka, pero eso hubiera sido muy complicado por la cosmovisión e idioma. Opté por un narrador mestizo arraigado, que presencie todo ese levantamiento. Entonces yo he respetado la secuencias históricas, los combates de los españoles y los indígenas de la selva, pero a través de los ojos y la emoción de este mestizo.
Hay novelas que tratan a Juan Santos y su lucha mesiánica.
Sí, El inca ladino: Juan Santos Atahualpa de Conrado Juaniz, que no trascendió, pero está basada en hechos históricos.  Lo que más se me ocurre es La guerra del fin del mundo, basada en un guía mesiánico, como el consejeiro. En el Perú, lo más importante es Juan Santos Atahualpa, el invencible, de Francisco Loayza, pero no es novela sino documentos.
¿En tu novela, qué prevalece?, ¿lo épico ?
-Mi novela está ambientada en un contexto histórico, pero desarrolla un drama muy íntimo. Una historia de amor y de desamor, las profundidades del despecho. Aprovecho las zonas oscuras de la historia, como los rumores de que Juan Santos degeneró en una suerte de locura y asesinó a Gatica, a quien acusó de traición. O sea, allí, donde no llega el historiador, yo pongo mi imaginación y busco que el lector se identifique con el desgarro y desesperación del narrador.
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