Ni olvido ni perdón 1972, la masacre de Trelew de Raymundo Gleyzer

En Contexto
El 15 de agosto de 1972 una gran cantidad de miembros de las principales organizaciones armadas de Argentina, por entonces presos, intentaron fugar de la cárcel de Rawson, en el lejano sur del país. De los más de 100 militantes solo 6 lograron fugar, abordar un avión y cruzar hacia Chile. Un grupo de 19 personas llegaron al aeropuerto luego de la partida del vuelo y se entregaron a las autoridades, sanos y salvos. Fueron encerrados no en una cárcel, sino en celdas individuales en una base naval sumamente custodiada y sin control judicial alguno. En la madrugada del 22 de agosto los detenidos fueron obligados a salir de sus celdas y pararse en un estrecho pasillo. En una actitud sin precedentes, los militares dispararon sus ametralladoras a mansalva y mataron a dieciséis de los diecinueve detenidos. Los otros tres quedaron malheridos pero sobrevivieron. La armada argentina justificó la matanza en un inverosímil intento de fuga. A ese hecho se lo conoce como la masacre de Trelew y es considerado una bisagra en la violencia política argentina y muchos lo consideran el primer punto de un régimen de ejercicio que será sistemático durante la dictadura que comenzó el 24 de marzo de 1976

Este documental del cineasta Raymundo Gleyzer, miembro del grupo Cine de la Base, fue un talentoso realizador, cuya obra más importante es «México, la revolución congelada». En 1972 realiza este mediometraje que contiene el testimonio directo de la entrega de quienes serían fusilados y documentación precisa sobre el modo en que la marina ignoró la evidencia de la matanza. La película puede emparentarse estéticamente con el cine del talentoso documentalista cubano Santiago Álvarez.

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