La película venezolana «Desde allá» y el realizador argentino Pablo Trapero fueron premiados como los mejores en el Festival de cine de Venecia

El director Lorenzo Vigas muestra su León de Oro a la mejor película por "Desde Allá" (From Afar) durante la 72a edición del Festival de Venecia, Italia, el sábado 12 de septiembre de 2015. (Foto AP/Andrew Medichini)

El filme “Desde allá”, del cineasta venezolano Lorenzo Vigas, fue premiado este sábado con el León de Oro del festival de Venecia por su drama sobre la soledad, ambientado en Caracas.

El joven venezolano Luis Silva se convirtió este semana, durante el festival de cine de Venecia, en el emblema del conflicto social en su país con su magistral interpretación del violento y arrogante Elder, en la película “Desde allá” de Lorenzo Vigas.

El filme narra una historia de la soledad en Caracas, con una arriesgada escena de sexo homosexual entre un hombre maduro y el líder adolescente de una banda de barrio.

«Conozco esa Caracas rural, vengo de un barrio donde la vida vale nada para las personas que están allí, pero hay muchos talentos en los barrios de Caracas, en los barrios del mundo. Pienso que los grandes personajes vienen desde cero, vienen desde abajo y por eso que se hacen grandes”, comenta Luis Silva, el actor que da vida a Elmer en «Desde allá».

La película ha sido elogiada por la prensa especializada en el festival de cine de Venecia por su original estilo de describir el conflicto social en su país y forma parte de una trilogía, donde el director trata el tema de la paternidad, o mejor dicho de su ausencia.

«Yo pienso que las obras de arte y el cine tienen que causar discusión, tienen que generar polémica. Toca temas muy sensibles, dentro del contexto actual, político económico social, no solamente venezolano sino también latinoamericano y en cierta forma mundial”, señaló Lorenzo Vigas director del filme.

Publicado en El Comercio

Lorenzo Vigas: «Las obsesiones lo escogen a uno»

Faltaban apenas 15 minutos para que Lorenzo Vigas, cuya ópera prima Desde allá recibió el pasado sábado el León de Oro a la Mejor Película de la edición número 72 del Festival Internacional de Cine de Venecia, partiera rumbo a Toronto, donde hoy se proyectará el filme que lo ha hecho entrar en la historia de la cinematografía venezolana y latinoamericana al ser el primero de esta parte del mundo en obtener el máximo trofeo de la Mostra.

Aunque admite que el galardón lo sorprendió, el cineasta, nacido en Mérida en 1967, dice que días antes del acto de premiación, él y sus compañeros de equipo pensaban que algo (bueno) podía ocurrir. «Desde que la película se presentó, se comenzó a hablar mucho de ella. Las críticas de Variety y The Hollywood Reporter, que son publicaciones muy importantes, no pudieron ser mejores. Empezamos a sospechar que algo podía pasar, pero fuimos a la ceremonia de clausura pensando que, ojalá, nos ganáramos algo, un premio. Cuando anunciaron el León de Oro fue realmente una sorpresa maravillosa».

-En la sección competitiva figuraban películas de muy buenos directores: Sokurov, Skolimowski, Egoyan, Gitai, Kaufman, Trapero… ¿Qué obra sintió que era la más fuerte rival de Desde allá?

-Se hablaba muy bien de Anomalisa (la de Kaufman y Duke Johnson), se oían excelentes comentarios de la película de Ralph Fiennes y Tilda Swinton (A bigger splash, de Luca Guadagnino)… Había dos o tres que sonaban muy fuerte. De El clan también había buenos comentarios. Lo que escuchamos tras bambalinas es que hasta el día de la presentación de Desde allá, el jurado ya se había planteado un posible palmarés, pero nuestra película tumbó todo y tuvo que replantearse lo que había adelantado.

-Usted pudo conversar luego con los miembros del jurado. ¿Qué fue lo que más valoraron de su película?

-Ayer (el sábado) estuve hablando con Nuri Bilge Ceylan (realizador turco, autor de Érase una vez en Anatolia), que es mi maestro, es el director que yo más he seguido en los últimos años. Me emocionó que estuviera en el jurado y que haya sido uno de los que más defendió la película. En términos generales, me dijeron cosas muy bellas sobre Desde allá, les gustó mucho la contundencia, la fuerza, la síntesis de la historia… Les llamó mucho la atención la puesta en escena. Pienso que tuve suerte porque fue un jurado con muchos directores, Cuarón, Hou Hsiao-hsien, Lynne Ramsay.

-Más allá de los festivales que siguen (Toronto, San Sebastián), ¿qué pasa ahora con su obra luego del premio en Venecia?

-Mañana (hoy) tengo una proyección en Toronto y sé que allá ya están agotadas las funciones, que son los días 14, 16 y 17. En cuanto a Venecia, el León de Oro le da un impulso gigantesco a la película; a nivel mundial, muchísima gente ya se está acercando a Celluloid Dreams (encargada de las ventas internacionales del filme) para distribuirla, pues Desde allá es también la primera película en la historia del cine latinoamericanao que gana el máximo premio de la Mostra.

-¿Qué le plantea a futuro el éxito que ha tenido su ópera prima?

-Seguir trabajando. Yo le digo a la gente que está empezando que todo es posible. Trabajé muy duro en este proyecto. Lo que uno se imagine, eso puede ser posible. Esto me da ganas de filmar rápidamente. Tengo un guion (el de la película La caja, coescrito con Paula Markovitch, autora y directora argentina residenciada en México) que está casi terminado y que espero poder rodar pronto. Será la tercera parte de la trilogía que tiene que ver con el tema de la paternidad.

-¿Por qué esa obsesión por la paternidad?

-No tengo idea del por qué. El tema me persigue desde que comencé. Uno no escoge sus obsesiones; las obsesiones lo escogen a uno. Las historias de mis películas tienen que ver con padres ausentes, que en mi caso fue todo lo contrario, porque mi padre (el pintor Oswaldo Vigas) siempre estuvo presente afectivamente conmigo. Yo creo que tiene que ver más con una revisión del arquetipo del padre en América Latina.

-Quienes la han visto dicen que buena parte del éxito de Desde allá proviene de los actores Alfredo Castro y Luis Silva. ¿Qué piensa usted?

-Ellos son increíbles. La noche de la ceremonia supimos que cuando te dan el León de Oro ya no te puede dar otro premio. Si no me hubiesen dado el León de Oro, o el de Plata, lo más seguro es que los actores hubieran recibido la Copa Volpi. Todos en Venecia coincidieron en que las de Alfredo (Castro) y Luis (Silva) fueron las mejores interpretaciones del festival.

-¿Es cierto que con Luis Silva trabajó sin guión, que más bien lo fue orientando hacia las emociones por las que transita su personaje?

-A ningún actor le doy a leer el guion sino 15 minutos antes de filmar. Claro que trabajamos con guión, pero yo se los daba un poco antes de comenzar a rodar, porque lo que busco es que los actores sean menos conscientes de sus personajes, no les doy tiempo de pensar mucho en ellos para que no terminen racionalizándolos. Con ello, consigo reacciones más espontáneas.

Publicado en El Universal

Pablo Trapero, tras ganar en Venecia: «Un León de Plata para un argento»

«Un León de Plata para un argento», dice Pablo Trapero a Clarín en la platea de la Sala Grande, instantes después de recibirlo. El premio al mejor director, segundo en importancia -fue el anteúltimo en entregarse- tras el León de Oro a Desde allá, la primera película venezolana en presentarse en competición, es el mayor logro para el cine argentino desde el Oscar a El secreto de sus ojos, en 2010.

El triunfo del cine latinoamericano fue, entonces total. Y se cumplió lo que Alberto Barbera, presidente del Festival, auguró en la misma apretura: la pujanza del nuevo cine pasa por Latinoamérica. Así lo entendió el Jurado.

«¡Ahora podemos beber!», lo palmea, y abraza el realizador mexicano Alfonso Cuarón (Gravedad), presidente del Jurado, ahí, en el pasillo de la Sala Grande. Trapero está profundamente emocionado. Y si la ovación en la gala de El Clan, hace una semana, había sido conmovedora, los aplausos recibidos anoche servirán, también, para expandir aún más en el extranjero el camino de la película con Guillermo Francella y Peter Lanzani, a quienes agradeció en el escenario.

Trapero esperó 65 minutos, apoltronado en su butaca 25 de la fila 6, pegada a un pasillo, a que Cuarón anunciara quién ganaba el León de Plata al mejor director. De traje, no smoking, comenzó agradeciendo en italiano («tenía unas palabras escritas, pero no las encuentro… acá están»), y dijo, sí, en italiano, estar «muy feliz, siento mucho cariño por Venecia, me he formado viendo cine italiano y mucho de ese cine pasó por este Festival. Cada vez que estuve aquí, todas fueron alegrías». Agradeció a su equipo, a sus productores, «a Matías, Hugo, Pedro Almodóvar, Agustín y Ether, y a dos personas en especial, a Mateo, mi hijo, a quien muchos han visto porque recorre los festivales conmigo, y a mi mujer, Martina Gusman». Cerró recordando que esperaban un segundo hijo, y los aplausos lo acompañaron.

Terminada la conferencia de prensa, todos se dirigieron al photo call, y de ahí, directo a la fiesta de clausura, que como la de inauguración, fue en el Hotel Excelsior, pero no en las playas, sino que consistió en una cena en el tercer piso. Allí, Trapero confraternizaría con Nuri Bilge Ceylan, el realizador turco ganador de la Palma de Oro el año pasado, que fue jurado con él hace diez años para entregar la Cámara de Oro en Cannes, y que fue quien le entregó el León de Plata, junto a la directora escocesa Lynne Ramsay.

Hacía 17 años que un filme argentino no competía aquí, cuando La nube, de Pino Solanas, ganó una Osella de Oro a la mejor música. Y aquí en Venecia, hay que ir mucho más atrás, casi 30 años, cuando en 1986 Carlos Sorín ganó el premio a la mejor opera prima, por La película del rey. Y un año antes, en 1985, Pino Solanas se llevaba el Premio Especial del Jurado por Tangos: El exilio de Gardel.

Guillermo Francella había dejado Venecia y recorrido Italia, con escala en Florencia, para estar cerca por si «pasaba algo». En Florencia, responde el llamado de Clarín desde Venecia. «Qué alegría, me siento muy feliz por lo que obtuvo Pablo, sentimos que es muy merecido -dice el actor, que encarna a Arquímdes Puccio en el filme-. Estoy feliz por el recorrido que está haciendo la película, feliz porque había muchas buenas, y obtener este premio para el director, significa que El Clan les llegó, no se premia a un director si la película no gustó mucho, así que estoy muy orgulloso».

Y en Buenos Aires, Peter Lanzani estaba exultante. «El premio me parece fantástico, un mimo enorme, y volverse con un reconocimiento es un mimo enorme al laburo de muchísimos», cuenta vía telefónica. «Lo primero que sentí cuando me enteré fue alegría, alegría absoluta, más que nada por Pablo, porque sé lo que luchó por esta pelicula. Una felicidad enorme. Hay que festejar, hay que celebrar, por lo menos un brindis a la distancia, o lo esperaremos a Pablo, que tiene un recorrido largo por más festivales. En algún momento lo haremos.»

Trapero se quedó poco en la fiesta: hoy su avión partía a Toronto a las 8. Y después irá a Barcelona, por una retrospectiva, y a San Sebastián. Le sobrará tiempo para festejar.

Latinoamérica al poder

Luego de la premiación, el Jurado y los ganadores pasaron por separado a la conferencia de prensa. A Alfonso Cuarón le tiraron con munición gruesa. «Las decisiones no fueron unánimes, pero creo que hablo por todo el Jurado, y nos divertimos», sentó posición, y cuando cuestionaron que los filmes de Israel, China y el de Sokurov se quedaron sin nada, fue tajante: «No creo que la política deba ser una consideración, uno premia filmes. Es lo que pasa en democracia, todo el mundo tene que aceptar las decisiones de los otros».

«Con los dos principales premios a Venezuela y la Argentina, ¿no tiene miedo de que lo acusen de ser filolatinoamericano?». «No, porque me han mandado una bolsa con dinero», respondió, y se ganó las carcajadas del resto del Jurado y la prensa. «Y aunque hubiera querido, no habría podido, surgirían conspiraciones. Y no iba a compartir el dinero con el Jurado», bromeó.

Luego, a Trapero lo sentaron al centro de la mesa de los ganadores, entre Lorenzo Vigas, director venezolano de Desde allá, y Valeria Golino, ganadora de la Copa Volpi por segunda vez como mejor actriz. Al argentino le preguntaron más que a Charlie Kaufman, Premio especial del Jurado por el dibujo animado adulto Anomalisa…

Publicado en Clarín
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