Una muestra que combina anatomías, ADN y violencia en Venezuela

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Nela Ochoa estudia el ADN de la violencia

Sacos de tela cuelgan desde el techo sostenidas por ganchos y exhiben la radiografía impresa de un hombre que fue alcanzado por una bala. Las pequeñas siluetas blancas de los proyectiles, que parecen flotar en pleno pecho de estas víctimas textiles, dialogan con las letras de un código genético que, declara su autora, corresponden al genotipo de un homicida.

La artista visual Nela Ochoa (Caracas, 1953) se ha dedicado desde sus inicios a una variedad de arte conceptual que se balancea entre lo científico y lo lúdico. En su próxima exposición, titulada Post-Pretérito, indaga en las formas de representación plásticas del ADN y los modos en los que los genes de la cadena generan características físicas o identitarias en los individuos. Sus piezas plantean reflexiones que van desde causas de enfermedades hasta, en particular, los motivos de aparición de la violencia en la sociedad con su respectiva teoría para apaciguarla.

Como si de un laboratorio se tratara, su muestra, que será inaugurada este domingo en La Caja del Centro Cultural Chacao, colma los dos pisos de la sala con tres videos, cadenas plásticas de ADN, resinas transparentes que envuelven a bebés, pistolas y cuchillos de miniatura; radiografías y tomografías intervenidas, y una variedad de piezas metálicas.

Aunque Ochoa insiste en que su exposición no pretende ser solo un proyecto sobre violencia, los sacos que fueron descritos, una representación de cadenas elaboradas con tela militar, y la sucesiva presencia de armas y proyectiles la convierten en un tema recurrente.

De hecho, Ochoa incluye en su muestra la propuesta de un experimento realizado con dos peces vivos de tipo Luchador japonés. En el área donde reposan las dos peceras, la artista propone una teoría según la que «el cromosoma Y, que corresponde al hombre, es el más pequeño y desgastado de todos, entonces propongo repararlo con el gen Maoa, promotor de serotonina, que solo tiene el X, o sea que en la mujer es doble». Así, explica, «la propuesta es salvar a la especie y hacerla menos violenta». «Por eso se llama Post-Pretérito, porque, como el tiempo verbal, maneja un futuro negado», dice.

Con esto, decidió la artista integrar a la muestra la realidad del robo del que fue víctima recientemente. «En Margarita me robaron tres cajas con obras. Primero no supe qué hacer, pero luego decidí incluirla, porque se enmarca perfectamente en el Postpretérito, en el ‘lo que pudo haber sido'».

La muestra, curada por Lorena González, estará abierta hasta el 15 de noviembre.

Publicada en El Universal
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