La historia de Costa Rica en acuarelas

Con la mirada puesta en Paraíso de Cartago, que antaño se caracterizó por motivos comunes como los paisajes de intenso verdor, costumbres religiosas, vida nocturna masculina y hogares con varios espacios domésticos, entre otros, Margarita Quesada Schmidt logró posicionar su carrera como acuarelista. Al cumplirse 100 años del nacimiento de la artista se habilitó la muestra “No a la realidad” en los Museos del Banco Central, situados en la parte baja de la Plaza de la Cultura, en San José. María José Monge, curadora, manifestó a DIARIO EXTRA que esta se compone de 30 cuadros plasmados con dicha técnica, así como en óleo y dibujo, que pretenden destacar su aporte en la historia costarricense. “Crea imágenes situadas entre lo onírico, lo poético y el desenfado expresivo; se diferencian por el uso de colores intensos, los altos contrastes lumínicos, el empleo de empastes y de veladuras, de rasgados, raspados y lavados, de tachaduras, textos y grafismos”, resumió.

TALENTO NATO

Diversos documentos narran que la protagonista nació el 22 de noviembre de 1915 en Paraíso y en su adolescencia se enamoró de los pinceles y los colores, pero no fue hasta 1949 y 1952 que se formó en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica. Sobresale que tuvo la orientación de artistas reconocidos como Francisco Amighetti, Margarita Bertheau, Alexander Bierig, Lola Fernández, León Pacheco y Carlos Salazar Herrera. Se conoce que dedicó su vida a la docencia y a sus 64 años logró desarrollar su primera exhibición. A partir de ese momento dio a conocer una labor merecedora de un lugar en el legado artístico nacional. “Se dedicó básicamente a trabajar la técnica de un modo no tradicional, más bien se caracterizó por una actitud algo irreverente porque pasa por alto las convenciones técnicas, pero también es representativa. Sus obras comprenden escenas de Paraíso, su ciudad natal, como por ejemplo del parque, pero también de las tradiciones religiosas o su espacio doméstico, que son sin una intención realista. Es una artista sumamente original y poco estudiada pero hizo un aporte valioso”, agregó.

CUATRO EJES

Al caminar por la sala se adentrará en cuatro ejes:

1- Una pared paraiseña: de lo real, donde el visitante captará cómo Quesada se aproximó a la cotidianidad. Incluye vistas del parque, lo que acontece en sus bancas, el paso de los transeúntes o las dinámicas en torno a espacios del barrio como el billar y la cantina.

2- A propósito de lo real, “en el segundo eje se encontrará con obras que evidencian el carácter transgresor de su producción como acuarelista. Con la disolución de pigmentos a partir del uso del agua, generando un efecto de transparencia y de brillantez; Quesada satura las superficies con la aplicación de colores densos y la superposición de capas y capas de pintura”, explicó.

3- Un interior paraiseño, le enseñará múltiples recintos, rincones, detalles y ángulos de la casa de esta. En su caso no se trata de exploraciones relacionadas con la luz o con la espacialidad geométrica. Se trata más bien de lo no visible, de las emociones.

4- Otros espacios de recogimiento, “mezcla imágenes de iglesias o costumbres católicas desde una mirada poco común, que enfatiza en el trabajo de las atmósferas devocionales”, finalizó.

TOME NOTA

De acuerdo con los organizadores, las piezas son conservadas por la familia pero también son parte de colecciones privadas. El horario de apertura a las instalaciones es todos los días de la semana con un horario de 9 a.m. a 5 p.m., mientras que el costo de la entrada es ¢2.000 para nacionales y ¢5.500 para extranjeros.  Recuerde que los miércoles el ingreso es gratuito para nacionales y residentes con cédula.

Publicado en Diario Extra
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