Resuelto el conflicto en los Museos y Bibliotecas, Ernesto Ottone habla sobre la creación del nuevo ministerio

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Tuvo un fin de año agitado. El titular de Cultura, Ernesto Ottone, se dividía entre Santiago y el Congreso en Valparaíso, donde hoy se revisa el proyecto de ley que convertirá al actual Consejo Nacional de la Cultura y las Artes en el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Al mismo tiempo, enfrentó el paro de 25 días que mantuvo cerradas las puertas de los museos y bibliotecas de la Dibam entre el 17 de diciembre y el pasado lunes 11, cuando se firmó un protocolo de acuerdo para crear mesas de trabajo.

El conflicto protagonizado por funcionarios de la Dibam y los ministerios de Cultura y Educación, se originó luego que el Ejecutivo enviara el proyecto de ley al Congreso, donde se cambió la indicación que estipulaba a la Dibam como Subsecretaría, otorgándole la calidad de servicio. Sobre el proyecto de ley en cuestión, además del paro, Ottone ahonda en su oficina en calle Ahumada.

Hoy, zanjado el conflicto, ¿qué conclusiones saca? ¿Justifica la paralización?

Por un lado, es legítimo que los gremios expongan sus inquietudes. El caso de la Dibam tenía su razón de ser, pero desde la primera vez que me reuní con ellos, les dije que debían recurrir al Poder Legislativo, pues el proyecto estaba en sus manos. Finalmente, eso hicieron. Por otro lado, fue preocupante ver en la prensa solo a los funcionarios de la Dibam con carteles afuera de los museos. Si nuestra tarea es inculcar hábitos de consumo cultural, fue una señal de alerta no ver al público manifestarse por el paro.

¿Qué lugar tendrá la Dibam en el nuevo ministerio?

El proyecto detalla la creación del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, una entidad pública, descentralizada, con personalidad jurídica y patrimonio propio, y donde la Dibam ampliará sus labores, pues contempla además el patrimonio material e inmaterial, las culturas y el patrimonio indígena, además de los sitios de patrimonio mundial.

¿Tendrá autonomía?

Desde luego. Será primera vez que la Dibam tenga representantes en las 15 regiones del país, fomentando la descentralización, que es uno de los ejes del proyecto. Trabajará desde lo local, presentando proyectos y revisiones de otros en curso. Es una modernización de la Dibam, no una desvalorización de ésta última.

¿Qué sentido tiene convertir al CNCA en un ministerio?

Cuando se creó el CNCA, en 2003, se creía que el paso lógico era convertirse en un consejo participativo con rango ministerial, suponiendo que era el mejor modelo para Chile. Trece años después, hay un convencimiento total de lo que se necesita es un ministerio para empoderar el tema de la cultura, y agrupar lo que hoy está difuso y desconectado entre patrimonio y cultura.

¿Cuál fue el modelo a seguir?

El mexicano, principalmente. Allá, Conaculta (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes) se transformó en una secretaría ministerial. Cuando fui a la primera gira internacional con la Presidenta, tuvimos varias reuniones con su presidente, y había convicción en que el modelo para América Latina para unir el mundo patrimonial con el de la creación artística era un ministerio.

¿Cuál será el nuevo presupuesto?

Este año el CNCA recibió $ 119.672.202, y la Dibam $ 53.779.685. A eso se le sumarán $ 12 mil millones más, destinados a cubrir, entre otras cosas, los 250 nuevos cargos. 200 de ellos se concentran en regiones.

La ministra anterior encabezó la Consulta Indígena, considerada en este proyecto. ¿Cuáles fueron sus resultados y cómo la evalúa?

Este proyecto fue creado en estos siete meses desde cero, pero ya había iniciativas, como la Consulta Indígena, que delineaban los ejes del proyecto. Uno de ellos era la inclusión de los nueve pueblos originarios, además de los afrodescentientes, y hay convencimiento absoluto de que nuestro Estado es multicultural y por eso tendrán sus representantes, líneas de fomento a la creación y voto en las sesiones del Consejo Nacional y Regionales.

El jurado de los Premios Nacionales también tendrá variaciones, ¿por qué?

Los reclamos eran muchísimos, y era indispensable que fuesen deliberados por entendidos en la materia. Por eso, en el de las Artes de la Representación, Música, Artes Plásticas y Literatura, se traspasará el voto del Ministro de Educación al de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Votarán, como en años anteriores, el último galardonado y un representante de la Academia Chilena de Bellas Artes o la Lengua, dependiendo del caso. El cambio está en que el jurado lo cierran dos artistas ligados a la disciplina, que pueden ser rectores universitarios o no, y que serán elegidos por el Consejo Nacional.

Por último, la conformación de los Consejos Nacional y Regionales, incluyen actores que no tenían presencia. ¿Cómo se mediarán todas las partes?  

Este proyecto de Ministerio es raro para el Estado chileno, pues por primera vez hablamos de una institución pública que incluirá, además de los directores de distintas entidades culturales y sociales, a dos representantes de los pueblos originarios y uno de las comunidades de inmigrantes residentes en el país. Serán personas entendidas en la materia, designadas por el ministro de turno. Un proyecto de ley, y en este caso, una indicación sustitutiva, se construye para la ciudadanía y se toma en cuenta la opinión de todo el espectro y el ámbito de la cultura y el patrimonio. Ese es un golpe a la cátedra.

 

Publicado en La Tercera
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