Cumbia y arte callejero para los vendedores ambulantes en Tucumán (Argentina)

Hubo cumbia y color en el país de los ambulantes

 

Hasta ese momento, todos los que se habían acercado eran miembros de la gran familia de vendedores ambulantes que habita la vieja Terminal de ómnibus. Hijos, tíos, sobrinos, abuelos. Estaban todos. También estaba el patriarca: Luis Campos, el presidente del Sindicato de Vendedores Ambulantes de la República Argentina (Sivara), no se movió un minuto de su trono plástico pegado a los parlantes del DJ tucumano Cristian Ledesma, conocido en el ambiente como El Barba Dub. Entonces llega un grupo de visitantes, adolescentes que buscan en la calle un motivo para vivir un día más. Todos se apuran en levantar las calcomanías que estaban ahí, gratis, para el que quiera tomarlas. Pero ellos quieren llevárselas todas. “Vamos, dejen algunas para la gente”, les dice el músico, y como no los ha juzgado, ellos entienden el mensaje. “Bueno, dejamos algunas”, contestan. Y cumplen.

Así de amables fueron las tensiones el miércoles por la tarde en la parte de atrás de la vieja terminal. En ese margen de la ciudad donde rigen reglas propias y por donde vecinos y autoridades pasan mirando para otro lado, hubo música y hubo arte callejero durante 11 horas, desde las 9 hasta las 20. Hubo color en las paredes y hubo cumbia en los oídos. Hubo cerveza y hubo alegría para los vecinos de este barrio copado por el comercio popular. Fue una tarde de fiesta en el pasaje Sargento Gómez, ese que suele ser noticia por las cloacas reventadas y la basura acumulada en la esquina de Charcas.

“¿Por qué aquí?”, es la pregunta que le hicimos al DJ cumbiero que hizo bailar a los puesteros. “Porque nos parecía lo más representativo de la ciudad de Tucumán, es un lugar que no duerme, donde se respira cumbia 24 horas al días”, define Ledesma, con su laptop y sus aparatos de música apoyados en un carro que en algún tiempo perteneció a un vendedor de masas. Él también fue un ambulante el miércoles, un músico ambulante.

Mientras El Barba Dub ponía cumbia en el pasaje, en su primera presentación abierta tras una gira de dos años por Latinoamérica, el graffitero Leandro Fernández, alias “Coche”, pintaba un mural en una pared blanca que da de frente con las espaldas de la vieja Terminal. Arte para aniquilar prejuicios. “El plan es sacar el cuco de que la zona es peligrosa, integrarla a la ciudad, es parte de Tucumán. Queremos seguir pintando y haciendo movidas como estas para terminar con los tabúes del lugar”, explicó El Barba.

Los curiosos y cumbiancheros desfilaron durante todo el día. La mujer del patriarca Campos, que estuvo fascinado con la intervención en este país de los ambulantes, fue una de las tantas personas que le acercó al DJ un pendrive para pedirle música. También hicieron su pausa habitual algunos tacheros, que aprovecharon para tirarse unos pasos y volver al auto con una calcomanía pegada en el pecho.

Publicado en La Gaceta
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