La historia a través del arte

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Durante 25 días, la artista visual Linda Philips compartió la realidad de las mujeres que esperaban (y luchaban) a las afueras de la cárcel El Rodeo I, ubicada en Guatire. Corría el sexto mes de 2011 y lo que empezó como un motín entre líderes carcelarios (o pranes) por el dominio del plantel se transformó en un episodio violento que dejó un saldo oficial de, al menos, 19 reclusos fallecidos.

Philips, cámara en mano, se dedicó a recoger los testimonios de veinte de las mujeres que, en medio de aquel panorama, pernoctaron en calles, canchas y viviendas cercanas. Las declaraciones de tres de ellas se exhiben en un video que integra su exposición La batalla de El Rodeo.

La individual se exhibe en la galería El Anexo Arte Contemporáneo, de la Alta Florida, y reúne seis piezas que plantean interrogantes en torno a los modos y fines del ejercicio del poder a través de las paradojas y los vínculos históricos, geográficos y conceptuales entre este enfrentamiento y otro ocurrido en el mismo sector con 195 años de diferencia: una de las luchas por la Independencia, que lleva, precisamente, el título de la exposición.

Aquella batalla librada por el General José Francisco Bermúdez el 12 de mayo de 1821 en el sector El Rodeo contra el ejercito realista precedió a la Batalla de Carabobo, crucial para la causa de la Independencia. «En aquella ocasión de triunfo se luchaba por la libertad mientras que en la cárcel lo hicieron, después, por conservar la autoridad dentro del cautiverio. Ambas, sin embargo, tienen de base al tema del poder», declara Philips.

Tras establecer ese primer vínculo, que supera a todas luces la coincidencia geográfica, la artista emprendió una investigación de cinco años en la que desarrolló aristas que van desde el rol de la mujer en los conflictos nacionales hasta, fundamentalmente, las comparaciones entre los próceres de antaño y los líderes carcelarios de hoy, con la consecuente ironía del violento puerto al que han conducido aquellas epopeyas preinpendentistas.

«Es duro decirlo, pero el pran es el resultado de una historia nacional repleta de batallas, que también es la historia del resto de Latinoamérica. El pran surge en Venezuela desde la idealización y se presenta como una contraparte del prócer», detalla la artista.

En cada una de las piezas de la exposición se procura dar solidez a este tejido entre opuestos. En una de las paredes principales de la galería, se exhibe una reproducción en papel de la pintura de Martín Tovar y Tovar que recrea su visión sobre La Batalla de Carabobo. La obra fue intervenida por la artista, quien recortó de la imagen la silueta de la palabra «PRAN». Las letras extraídas se exhiben, en contraparte, en la pared contigua.

«Mi investigación me llevó a autores como Tovar y Tovar y su idealización de las batallas donde, por cierto, sólo incluye a hombres», comenta. Otra aproximación a la valoración histórica la alcanzó, ya no desde la plástica, en el libro Venezuela heróica (1881) de Eduardo Blanco, del que Philips extrajo al azar fragmentos que se intercalan (con una coincidencia pasmosa) entre las imágenes de las mujeres en el video testimonial. Ambos autores «bajo el mandato de Antonio Guzmán Blanco, articularon (un discurso ensalzador) a objeto de sustentar una identidad republicana incipiente».

También nueve pañuelos blancos, que para Philips representan «un símbolo de lo inmaculado, por su color; del alto a las guerras y de la caballerosidad», conforman la instalación Sublimación, en la que cada trozo de tela presenta impresos conceptos de la jerga carcelaria. A su lado, la fotografía a una placa de de la comunidad mirandina recuerda al enfrentamiento histórico.

La comparación entre una infografía de prensa que ilustra los sucesos de El Rodeo y una muestra de la estrategia que Simón Bolívar le confió a Bermúdez para la Batalla de El Rodeo cierra la muestra. Es resultado de la investigación de la autora, quien coloca como fuente teórica principal al texto Economías fundacionales. Diseño del cuerpo ciudadano de Beatriz González de Stefan y sus respectivas críticas a la idealización de un devenir que parece perdido.

«El artista debe estar avocado a la investigación y permanecer en contacto con su entorno», concluye Philips.

Publicado en El Universal

 

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