De la literatura virtual a la industria editorial

El mundo editorial ha sido uno de los tantos testigos de los efectos de Internet. Adaptándose a los tiempos, las editoriales han aprovechado las redes sociales no sólo como un medio para encontrar nuevas voces, sino también como una forma para llegar al público más joven y establecer relaciones más cercanas entre autores y lectores. Un factor que parecen tener en común todos los superventas que han surgido de Internet.

Decir que Internet ha revolucionado la industria literaria -o cualquier industria de medios- no deja margen a las dudas. Dentro de la serie de cambios que el mundo de la imprenta ha enfrentado, un nuevo fenómeno se apodera de las iniciativas editoriales: el de escritores amateurs que se convierten en éxitos de ventas.

La sorpresiva asunción a calidad de bestseller, viene precedido del interés de las casas editoriales por nuevas plumas a través de blogs, páginas de confesiones o plataformas desconocidas como Wattpad. Para muchas de estas editoriales, la fórmula asegura el éxito: escritores populares, masivos seguidores, contenidos de calidad, mínimo riesgo.

Penguin Random House es una de las editoriales que más éxito ha tenido llevando historias de internet al papel. Cuentan con dos de las autoras más populares del momento, Josefa Wallace, cuyas publicaciones Pepi la Fea y Pepi la Fea 2 se encuentran entre los 10 libros de ficción más vendidos del país según el ranking semanal de El Mercurio; y Martina Cañas, nombre ficticio de la autora de Relatos de una mujer borracha, quien está en el mismo ranking pero en la categoría de No Ficción.

Gonzalo Eltesch, editor en Penguin Random House, fue quien descubrió estas historias y contactó a sus autoras para ofrecerles publicar sus escritos. En el caso de Josefa, fue a través de la página de Confesiones Metro de Santiago que su historia se hizo pública por primera vez. Para Martina, fue la creación de un fanpage en Facebook en el que contaba sus aventuras producto del consumo de alcohol lo que la convirtió en un fenómeno de las redes sociales.

“Llegué a sus páginas investigando qué les interesaba leer a las personas en la red. Luego las seguí para saber si tenían la suficiente calidad (y también una proyección como autores), y me pareció que sí. Por eso les propuse que escribieran sus respectivos libros. La cantidad de seguidores no es la clave para libros exitosos, para nada, sólo es uno de los muchos elementos para analizar”, explica el editor.

Aunque Eltesch considera que las redes sociales son una forma interesante de encontrar nuevos autores, no cualquier historia con gran número de fanáticos da para ser editada. “Pienso que las redes sociales son un medio donde se genera contenido, y si ese contenido es interesante y de calidad, puede convertirse en un libro”, dice el editor, quien cree que Internet puede ser una plataforma útil para encontrar contenido,  pero es enfático en decir que no es la única.

Del Fanfiction a las estanterías

La historia de Lily Del Pilar es algo distinta, ya que fue ella quien se acercó a la editorial. La estudiante de Ingeniería Civil en Geografía de la Universidad de Santiago llegó a publicar Mi vida es un desastre gracias a la insistencia y apoyo de sus seguidores en Wattpad, una plataforma que permite subir historias y recibir feedback de parte de los lectores .

Lily, en ese entonces de 20 años, subió un relato inspirado en su personaje favorito de la saga Harry Potter (Lily Potter). La historia fue haciéndose cada vez más popular y las sugerencias de enviarla a alguna editorial se hicieron cada vez más recurrentes, pero no fue hasta tres años después que Lily realmente comenzó a considerarlo. Luego de leer una entrevista a Josefina Alemparte, de la editorial Planeta, se decidió a dar el primer paso y enviar su trabajo.

“Mi idea nunca fue que me publicaran, de hecho, era la gente la que me decía que era muy buena y que se la mandara a una editorial, pero yo no quería porque sabía que eso significaba sacar la historia de internet por temas de contrato”, cuenta la joven, quien luego de dos semanas recibió una respuesta de parte de Planeta diciendo que querían la historia.

El fenómeno del fanfiction llevado a libro no es algo nuevo. Best sellers comoCincuenta sombras de Grey y After fueron inspirados por otras obras o artistas. Acá en Chile Lily es uno de los principales referentes de la tendencia con 5 mil ejemplares vendidos.

Para la escritora el mayor beneficio que trae escribir en la web, además del hecho de que es una buena ventana para darse a conocer a las editoriales, es el anonimato que esta permite.

“Hay gente que le da vergüenza que lean las cosas que escriben, entonces les sirve para romper esa barrera porque uno escribe de manera anónima. Uno se esconde detrás de una pantalla y eso sirve mucho para romper ese miedo”, cuenta.

Aprovechar la web

Pero las editoriales no solo están poniendo su atención en los posibles futuros escritores que puedan encontrar en Internet. También están aprovechando este medio para difundir sus publicaciones y llegar, por ejemplo, a los segmentos juveniles, los principales usuarios de las redes sociales. Una manera de realizar esto ha sido a través de la alianza con jóvenes booktubers.

Pía Fuentes es una de ellos. Estudió Licenciatura en Castellano en la Universidad de Santiago y hoy trabaja en la editorial del preuniversitario Cpech. Debido a su gran pasión por los libros, comenzó a hacer reseñas a través de la página de videos Youtube, en la cual su canal De libros y otras adicciones cuenta con más de 3 mil suscriptores. Cada mes, Pía recibe textos de editoriales como Penguin Random House, Ediciones B, Editorial Zig-Zag, el Fondo de Cultura Económica, Anfibia Ediciones o Arcano IV, bajo el compromiso de hacer una reseña de ellos en su canal.

“La relación con las editoriales y los autores en booktube es súper rica, porque no existe el temor de decir que el libro no te gustó, sobre todo si tienes un fundamento para ello, así que básicamente, es una suerte de trueque entre quien recibe el libro y la editorial”, explica la joven, quien además se presentara el 1 de mayo en la Feria del Libro de Plaza de Armas para hablar del fenómeno Booktube.

Respecto al éxito que han tenido las diversas escritoras que han salido del mundo de las redes sociales, Pía lo atribuye al estilo de escritura “suelto, deslenguado y criollo” que tienen Josefa y Martina. En el caso de Lily, la joven booktuber dice aún no haber leído su libro, pero espera hacerlo pronto.

El editor Gonzalo Eltesch, por su parte, considera que es el tono contemporáneo de los relatos lo que genera simpatía en los lectores y hace que se transformen en superventas. “Los autores tienen empatía con sus lectores: los escuchan, les hablan directamente e incluso los aconsejan. No son autores lejanos, al contrario”.

Es precisamente esto lo que parece ser la mayor revolución de las redes sociales. La sensación de cercanía que estas producen entre autores y lectores. Pía afirma que Internet ha ayudado mucho al mundo editorial, en especial con el tema de la difusión y masificación al permitir que los autores pueda conversar con sus seguidores.

“Vemos a escritores como Jorge Baradit o Alberto Fuguet compartiendo en Facebook y Twitter con sus lectores y se transforman en personas, no en personajes. En seres que dejan de ser solo el nombre bajo el título del libro que estás leyendo, sino que en alguien a quién le comentas tus impresiones y están allí, leyéndote y contestándote”, concluye.

Publicado en El Mostrador

 

También podría gustarte