Un mural sobre la historia minera en el archivo nacional

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En el interior del Sistema de Archivo de Comibol se descubrió el mural titulado Desde la oscuridad de mi cautiverio a la luz de la libertad dedicado a la historia minera del país. La obra fue realizada por los artistas William Luna Tarqui y Jesús Callizaya.
La historia minera reflejada en el mural incluye referencias al culto al Tío de la mina, al trabajo, lucha y esfuerzo de los mineros, la revolución y la represión. La esperanza en el país está representada a través del dibujo de un crisol que vierte su contenido sobre un molde con forma del territorio nacional.
Asimismo, con la figura de un cóndor ubicado en la esquina superior derecha del mural se expresa la perfección que debe lograr el pueblo boliviano. La esperanza en la industrialización de Bolivia  también está incluida a través de una imagen de rodillos y lingotes dorados. Con la inclusión de unos colegiales se quiso expresar que los niños son el futuro del país.
El director nacional del Sistema de Archivos de Comibol, Édgar Ramírez Santisteban, destacó el emblema de Comibol pintado en medio del mural, que parece un rostro deformado. «No son rasgos de una cara deformada, son dibujos tiwanakotas”, aclaró.
Además, destacó la investigación de los artistas sobre la obra de Miguel Alandia Pantoja, en cuya obra basaron el mural. Ramírez también destacó la innovación de los pintores que plasmaron los dibujos tiwanakotas transformándose en mineros actuales.
El pintado del mural, sobre la puerta de acceso al edificio principal del Sistema de Archivo de Comibol demandó una dedicación de al menos 40 días. La labor comenzó con la realización de bocetos, luego se precedió al armado de andamios, para, posteriormente, iniciar la labor de dibujo.
Luna afirmó que se trata del primer mural enteramente suyo. «La idea, el boceto mismo, todo ha sido mío, la composición y el mismo estilo”, indicó.
Tanto los pintores del mural, William Luna Tarqui y Jesús Callizaya, como el escultor Edwin Calle, que hizo los bustos de Gunnar Mendoza y Juan Lechín Oquendo, recibieron medallas hechas para la ocasión.
Publicado en Página Siete

El Alto recuerda el legado de Gunnar Mendoza con un busto

En la zona Ferropetrol de la ciudad de El Alto, ayer se rindió un homenaje a la memoria del bibliógrafo y archivista boliviano Gunnar Mendoza (1914 – 1994). Así, a media mañana, se descubrió un busto de quien es considerado «Padre de la Archivística Boliviana”, trabajado por el artista plástico Edwin Calle.
El descubrimiento del busto estuvo a cargo de los hijos del reconocido  archivista, Ignacio y Javier. El acto se realizó en la plazoleta que también lleva el nombre del destacado archivista. La plazoleta Gunnar Mendoza queda enfrente del edificio del Sistema de Archivo de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), ubicado sobre la Calleja de los Archiveros.
«Esta vía, esta rúa, esta pequeña calle es la primera en el mundo que lleva el nombre de los archiveros, de los guardianes de la memoria administrativa e histórica de una nación”, dijo el director del Archivo y Biblioteca de la Asamblea Legislativa y Vicepresidencia del Estado Plurinacional, Luis Oporto Ordóñez. «Es la primera vez que se nombra, que se nomina a un espacio público con el nombre de un archivista boliviano”.
Los nombres de la Calleja de los Archiveros así como de la plazoleta Gunnar Mendoza fueron consensuados con el Gobierno Autónomo Municipal de la ciudad de El Alto, en la gestión de Fanor Nava, además de los vecinos del barrio Ferropetrol, que aglutina al sector minero, Milluni, ferroviario y petrolero, según Oporto.
El presidente de la Junta de Vecinos de  Ferropetrol, Rodolfo Patón, dio la bienvenida a los asistentes, entre quienes había representantes venezolanos, autoridades nacionales, descendientes de Gunnar Mendoza, trabajadores de Comibol, miembros de la Fuerza Aérea Boliviana, periodistas, vecinos y estudiantes de la zona.
«Como vecinos de la zona nos sentimos orgullosos de que esta gran institución, como es el Sistema de Archivos Comibol, esté asentada en nuestra jurisdicción”,  sostuvo el representante de la zona.
Patón aclaró que para la realización de las obras se coordinó con los representantes del Sistema de Archivo de Comibol. Por ejemplo, para la construcción  de la plazoleta se trabajó estrechamente con el director nacional del Sistema de Archivos de Comibol, Édgar Ramírez Santisteban.
«Hace un año y medio  inauguramos esta plazuela con los compañeros de Comibol, dando lugar y remembranza al señor Gunnar Mendoza”, recordó Patón.
Luego del descubrimiento del busto de Gunnar Mendoza, se ingresó a las instalaciones del Sistema de Archivo de Comibol, que el 14 de mayo cumple 12 años de existencia. En el interior se descubrió un mural de los artistas William Luna Tarqui y Jesús Callizaya.
Posteriormente se inauguró la sala Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, en cuyo interior se descubrió un segundo busto, dedicado al líder histórico Juan Lechín Oquendo, también del artista plástico Edwin Calle.
Los asistentes también disfrutaron de una exposición en la que se exhibieron los documentos que resguarda el Sistema de Archivo, así como los materiales que se utilizan para la restauración de documentos históricos, como el llamado papel líquido. Además se expuso el material multimedia producido por el Sistema de Archivo Comibol.
«Tenemos artículos sobre ciencia y tecnología; también recopilamos la información de prensa que se genera todos los días”, indicó el responsable del Centro de Documentación, Hernán Ramos. La octava entrega del Dossier Minero, por ejemplo, incluye alrededor de 3.000 artículos relacionados con el sector minero.
Protector de los documentos patrimoniales

Gunnar Mendoza ejerció la dirección del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia por 50 años (1944-1994). No se conoce a otra persona que haya ocupado un cargo similar por ese tiempo en el mundo, dijo el director del Archivo y Biblioteca de la Asamblea Legislativa, Luis Oporto.

Mendoza nació en Uncía, Potosí,  (1914) y falleció en la ciudad de Sucre (1994). Su incursión en la archivística se debe a la influencia de su padre, Jaime Mendoza.
En 1961 obtuvo un primer logro, pues impulsó la promulgación del Decreto Supremo 5758, que estipulaba la responsabilidad de identificar los documentos con una antigüedad mayor a los 35 años.
Después, en 1976,  impulsó la promulgación de otros dos decretos: el primero aclaraba los conceptos de Documento Público y Clases Documentales. El segundo prohibía la destrucción de documentos, con sanciones establecidas en el Código Penal.
Publicado en Página Siete
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