65 años de la Casa del Artista

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La Escuela Casa del Artista Olga Espinach Fernández -desde este año se llama así en honor a su fundadora- celebra su 65 aniversario y por ello tiene una semana de actividades culturales en su sede de Guadalupe.

El próximo 29 de junio se celebra el aniversario, pero desde el 27 de junio habrá actividades para el público, empezando por la celebración de la exhibición “Un lazo en el Tiempo”, la ya tradicional muestra de obras de ex-alumnos y ex-profesores.

Actualmente, este centro de formación cuenta con una oferta de 90 cursos por semana en su sede en Goicoechea y 21 cursos en la sede regional en el Centro Cívico para la Paz en Garabito; por lo que cuenta con 2000 estudiantes en total; con edades entre los 6 años y 80 años, inclusive, se informó.

La institución ofrece las especialidades en dibujo, cerámica, pintura, escultura, orfebrería, grabado, cursos infantiles, expresión y diseño, historia del arte, apreciación artística y fotografía.

Aquí está el detalle de las actividades:

  • Encuentro de fútbol escolar. El 27 junio, 9 a. m. a 12 mediodía, Estadio José J. “Coyella” Fonseca, Guadalupe.
  • Acto de celebración e inauguración de la exposición “Un Lazo en el Tiempo” obras de exalumnos y exprofesores. El 28, 6 p. m., ECA.
  • Certamen de Dibujo para estudiantes. El 29, 9 a. m.
  • Stand up Comedy con Thelma Darkins. El 29, 5 p. m. a 6 p. m., auditorio, ECA. Entrada libre.
  • Concierto del grupo Beyond the Sky. El 29, 3 p. m., Auditorio ECA. Entrada libre.
  • Concierto con la Banda de Conciertos de San José. El 30, 10 a. m., Galería, ECA.
  • Concierto Coro Los Abuelitos. El 1 julio, 11 a. m.
  • Baile estudiantil. El 1, 1 p. m.
  • Pintacaritas a cargo de la profesora Maureen Venegas. El 2, 8: 30 a. m. a 10:30 a. m.
  • Cuenta cuentos. El 2, 10 a. m. a 11 a. m.
  • Visitas guiadas

Historia. La historia de esta institución se remonta a la época  en que la periodista Olga Espinach Fernández, trabajaba en el Diario La Nación (1946) en donde como ella decía: “jugaba a pintar con los niños pregoneros” mientras terminaba su jornada. Poco a poco, entre el acercamiento de los pequeños a los dibujos, el colorear y hacer trazos en pedazos de papel,  es que Espinach se da cuenta de la necesidad que existe de contar con un espacio o como ella lo designó  una “casa de actividades culturales”, donde se pudieran desarrollar actividades como: promocionar el arte nacional, organizar talleres de arte, exposiciones, conferencias y demás actividades que convocarán el interés del público por el arte.

Espinach dejó su empleo en La Nación y posteriormente se dedicó por varios años a impartir talleres de dibujo en casa de su padre. Posteriormente, obtiene una beca para estudiar artes plásticas en Nueva York, Estados Unidos.

A su regreso, trajo consigo una serie de ideas y una nueva visión de proyectos entre ellos desarrollar este espacio cultural en el cual contaría con apoyo de su padre Viriato Espinach, Dinorah Bolandi y Mireya Gurdián; entre otros aliados.

Es así como el 29 de junio de 1951 se celebró la “Primera Semana del Arte” en la sede de la escuela, ubicada en la avenida central en el edificio de las Agencias Keith y Ramírez. Este acto permitió que se concretara oficialmente la creación de la “Asociación Cultural Casa del Artista”, lo que a su vez daría paso a toda una evolución de este proyecto visionario.

A partir de ese momento, la Escuela Casa del Artista se enfrentó a un constante proceso evolutivo que contempló múltiples cambios de sedes, modificaciones en su programa de estudios hasta convertir las capacitaciones en estudios formales con  grados técnicos en diversas disciplinas de las artes plásticas e incluso el concretar la meta de contar con una sede acondicionada para las necesidades de sus públicos, la que se encuentra ubicada en Goicochea, Guadalupe. Además, de ampliar su campo de acción mediante los espacios en los Centros Cívicos que impulsa la actual administración.

Para el director, la escuela representa un punto de referencia de importancia en cuanto a la escena de la plástica nacional; destacándose por ser uno de los espacios de formación cultural del cual  han surgido cerca de diez artistas que  se volvieron acreedores de galardones como el  Premio Nacional de Cultura Magón y los Premios Nacionales, en categorías como pintura, grabado, dibujo, escultura y caricatura.

Publicado en Cultura CR

 

Casa del Artista celebra 65 años

Por mucho tiempo, ha estado ligado a materiales como la madera, el cemento y la piedra, que utiliza en su trabajo como maestro de obras. Casas, edificios o lugares que suplen diferentes necesidades habitacionales o de infraestructura, han recibido el trabajo de sus manos; para cumplir con el sueño de otras personas.

Hoy, a sus 61 años, Óscar Flores, les da otra utilidad a esos mismos materiales, que le ayudan a darle forma a su sueño, el cual tuvo que postergar hace más de 40 años y cuyos cimientos se hicieron más sólidos con el paso del tiempo.

Luego de tres años y medio como estudiante de la Escuela Casa del Artista (ECA), las manos de Flores ya han esculpido 30 figuras de distintos tamaños; en las que ha utilizado la madera, el cemento y la piedra.

“Tenía muchos años de estar con el deseo de entrar a la escuela, pero por las obligaciones no había podido”, describe Óscar Flores al afirmar que gracias a ese sacrificio pudo sacar adelante a una familia, que integran: su esposa y sus dos hijos varones, ambos, graduados en Ingeniería Civil.

Al igual que quien talla una de sus esculturas, Flores surgió desde las posiciones más básicas en el campo de la construcción, poco a poco llegó a dirigir proyectos, lo cual completó gracias a su capacitación en el Instituto Nacional de Aprendizaje como Maestro de Obras.

De esa misma forma, escaló los peldaños de su educación como escultor en la ECA, donde también cursa el segundo año en Dibujo; ambas en la modalidad recreativa.

Durante su tiempo como estudiante, ha sido parte de las exposiciones de la escuela, incluidas las bienales y en espacios expositivos que la institución organiza en algunos centros comerciales o en instituciones públicas. En este momento, seis de sus piezas, se pueden apreciar en el Instituto Costarricense de Turismo, comentó.

La oficiana de prensa del Ministerio de Cultura y Juventud conversó con Flores como parte de la información con la que se contribuye a celebrar el 65 Aniversario de la Escuela Casa del Artista.

¿Cómo le ha beneficiado su experiencia como estudiante de la ECA?

-Un montón, un cambio bastante radical en la vida de uno. Primero porque era mi deseo, siempre me ha gustado. Al llegar aquí a aprender un poquito de teorías, y con la calidad de los profesores; me siento muy contento y realizado. Esta institución es muy importante porque  veo un montón de juventud que va para arriba, aprendiendo y haciendo cosas muy bonitas.

¿Por qué decide cumplir su sueño a la edad de 58 años?

-Porque en años anteriores con la responsabilidad de la familia y tener hijos estudiando, no podía invertir tiempo, ni gastar en materiales. Cuando tenía alrededor de 20 años, traté de meterme a la Casa del Artista, cuando estaba por la Casa Matute Gómez, pero tuve que postergarlo.

Normalmente, cuando empiezo una nueva construcción defiendo los horarios de estudio, yo mantengo un segundo jefe siempre, aunque yo esté en la obra; para poder salir, delego funciones, les dejo tareas y así puedo asistir a clases.

¿Cómo es uno de sus días de aprendizaje?

-Al principio la profesora estaba siempre al cuidado de mi persona y de todos los que estábamos novatos. Ahora que ya está uno más veterano, lo que se hace es que cuando uno la necesita la llama y ella de inmediato le ayuda a resolver.

El nivel es muy bueno, porque cuando hay alguien que está con una duda, la profesora de inmediato llega a ayudarle. También, nos da ciertas explicaciones de cómo se hace el trabajo que estamos realizando.

¿Qué siente cuando las personas detallan en sus obras?

-Las emociones son innumerables, siento una satisfacción tan enorme. Sentirse uno que le están apreciando las cosas que hace. Nunca me había pasado algo así por la mente.

¿Alguna de sus obras representa algún valor especial?

-Siempre hay algunas, pero en realidad obra por obra que uno haga, la siente como algo muy de uno. Todas las conservo en mi casa. Solo dos están en Puriscal, una que doné a una bóveda de la familia y otra sobre el tema del agua, que es grandecilla, entonces también está allá.

¿Cómo planea utilizar el conocimiento adquirido, ahora que está cercano a su retiro?

-“Diay”, yo me veo y me siento haciendo escultura y dibujo. Para seguir siempre realizado con lo que estoy haciendo, hasta donde se pueda, hasta cuando ya me empiecen a temblar las manos.

La Escuela Casa del Artista se fundó en 1951, como un programa que ofrece una alternativa para la formación artística en las artes plásticas y las artesanías. Desde enero de 2000, funciona bajo la dirección del Museo de Arte Costarricense.

Publicado en Prensa Libre
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