Exhiben en Panamá obra de los mayores exponentes artísticos de México

Frida Kahlo, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente son algunos de los grandes artistas mexicanos, cuyas obras se exhiben por primera vez desde hoy en Panamá, gracias al programa cultural de Fomento Económico Mexicano S.A (Femsa).

Unas 71 creaciones pictóricas y fotográficas integran la exposición México: Identidad fantástica, obras maestras del siglo XX, que acoge hasta el 18 de septiembre el Museo del Canal Interoceánico de Panamá, ubicado en el casco antiguo de esta ciudad.
En sus palabras inaugurales, el director de asuntos corporativos de Femsa, Genaro Borrego, aseguró que como parte fundamental de la filosofía y la misión corporativa, el grupo empresarial encontró en el arte una ventana al conocimiento y un recordatorio de la importancia de la expresión que nos diferencia y nos une como seres humanos.
«Por esa razón nos complace presentar una selección del patrimonio artístico, a través de la colección Femsa, que hasta la fecha reúne más de mil 200 trabajos, los cuales ilustran el arte moderno y contemporáneo de México y América Latina», apuntó.
El embajador mexicano en Panamá, José Ignacio Piña, resaltó la importancia de la muestra, la cual refleja una de las facetas más sorprendentes y fascinantes de la nación azteca: su arte pictórico y fotográfico, a través de lo mejor de su movimiento artístico en el siglo XX.
Precisó que entre las novedades de la exposición sobresalen la inclusión de algunas fotografías de los propios artistas, hechas por maestros de la talla de Manuel Álvarez Bravo, Tina Modotti, Paulina Lavista, Graciela Iturbide y Rogelio Cuéllar.
«El México de hoy es dinámico y vanguardista, es un país que reconoce su historia, sus tradiciones y su identidad como punto de partida para entablar un diálogo con la cultura global», afirmó el diplomático.
La muestra, que posteriormente viajará a Costa Rica y Guatemala, ilustra en siete ejes temáticos las principales escuelas y los movimientos más representativos del arte mexicano durante el pasado siglo, así como las inquietudes plásticas y sociales de los artistas.
Entre las piezas sobresalen El ángel azul (1914), de Diego Rivera, y El maizal (1955), de Gerardo Murillo, la pintura más antigua y la primera donada a la colección Femsa, respectivamente; y El alanceado (1947) de José Clemente Orozco, uno de los tres grandes muralistas mexicanos.
A ellas se suman Mi vestido cuelga ahí (1933), el único collage documentado de Frida Kahlo sobre la situación y las condiciones en que vivía la gente en Nueva York en la década del 30 del pasado siglo.
La exposición incluye, además, dos obras del reconocido artista panameño Alfredo Sinclair, que muestran las similitudes en la producción artística entre ambas naciones, además de ser un merecido homenaje a uno de los más grandes creadores de la nación istmeña en el último siglo.
Desde su surgimiento en 1977, la colección Femsa realizó más de 100 exposiciones itinerantes en varios países del mundo, al tiempo que sus obras ilustran la evolución, pluralidad y riqueza del arte latinoamericano del siglo XX.

Publicado en Prensa Latina

‘México: Identidad Fantástica’ inaugura en el Museo del Canal

El lunes por la tarde circulaban varias personas por la sala de exposiciones temporales del Museo del Canal Interoceánico. Entre ellas, Rosa María Rodríguez, gerente del programa cultural FEMSA, la curadora e historiadora del arte Emma Cecilia García Krinsky, así como el embajador de México en Panamá, José Ignacio Piña.

El que más ocupado se veía, sin embargo, era el director de museografía del museo, Gabriel Ciniglio, mientras dirigía a quienes trabajaban en los toques finales de la exhibición a inaugurarse esta noche, ‘México: Identidad Fantástica’, que reúne 71 obras y fotografías de los mayores exponentes del arte mexicano del siglo XX.

Esta muestra itinerante, curada por Krinsky, forma parte de la reconocida colección FEMSA, que en 2017 cumple 40 años y actualmente cuenta con más de 1,200 piezas de arte moderno y contemporáneo latinoamericano.

Expuesta en Panamá hasta el 18 de septiembre, luego viajará a Costa Rica y Guatemala, con excepción del cuadro de Frida Kahlo ‘Mi vestido cuelga ahí’, que solo se podrá apreciar en el istmo.

UNA IDENTIDAD SIEMPRE FANTÁSTICA

En México siempre se dio un arte fantástico, independientemente de la llegada del surrealismo europeo. Así lo asegura García Krinsky. Cuando llegó a México en 1938 André Breton —el padre del surrealismo—, expresó que se encontraba en un país surrealista por naturaleza.

Esta fue una de las razones por las que se eligió la pieza ‘Títeres’, de Antonio Ruiz, como la obra representativa de esta muestra, en catálogos e invitaciones.

‘Es una obra totalmente mágica. Es un circo de marionetas que tiene una lectura de varios planos y eso la hace fantástica, porque son varias escenas en una sola obra’, admite la curadora.

NÚCLEOS TEMÁTICOS

Con el fin de ofrecer una experiencia que permitiera conocer el arte mexicano de la primera mitad del siglo XX, se creó una narrativa que empieza en 1914 con una obra cubista de Diego Rivera, bajo el eje temático ‘De la experiencia europea a la escuela mexicana de pintura’, y pasa por cinco ejes más. El último , ‘Nuevas tendencias en las artes plásticas’ representa la época de la ruptura.

Por encontrarse en Panamá, al final del recorrido encontramos una obra adicional. Se trata de la serigrafía ‘Reflexión’, del maestro panameño Alfredo Sinclair.

‘Él es contemporáneo de algunos artistas de la época de la ruptura, una tendencia que nace a finales de los años 50′, sostiene García Krinsky. ‘Si ves la obra de Sinclair y la última parte de la exposición hay un paralelismo’.

‘México: Identidad Fantástica’ además cuenta con retratos de los autores de las obras, para que el público los conozca en otro plano.

A su vez, se trata de grandes fotógrafos mexicanos, muchos de quienes convivieron con los pintores y, por lo tanto, supieron cómo capturar su esencia.

ARTE POSREVOLUCIONARIO 

Antes de la revolución mexicana había mucha influencia europea en el país, pero a raíz de ella se origina un cambio y empieza a imperar un arte figurativo, que busca enviar mensajes directos a la población. ‘Crearles una identidad, después de toda esa influencia europea’, manifiesta la curadora.

Los que forman parte del primer eje temático de la exposición son David Alfaro siqueiros, José Clemente Orozco y el mismo Diego Rivera, traído de Europa por el entonces secretario de educación, José Vasconcelos, quien impulsó el proyecto muralista para llevar el arte al pueblo y con él los ideales de la revolución.

El fervor nacionalista, asimismo, llegó a las pinturas de caballete, consolidando el movimiento llamado ‘escuela mexicana de pintura’.

Paralelamente, ya se venía desarrollando la tradición del paisaje en el país. Uno de sus exponentes más reconocidos es Gerardo Murillo, mejor conocido como ‘Dr. Atl’, quien desde antes de la revolución quería un cambio en la pintura mexicana. ‘Incluso inventó sus propios colores, llamados ‘atl-colors’. De este pintor se expone la obra ‘El maizal’ o ‘Milpa seca’, con la que se inició la colección FEMSA en 1977.

Las vanguardias también son contemporáneas de la Escuela Mexicana de Pintura. Uno de sus exponentes principales es Rufino Tamayo, quien llegó a pintar murales pero luego buscó alejarse de los ideales propagandísticos. Los artistas que conforman este eje temático seguían las tendencias de los vanguardistas europeos mientras, al mismo tiempo se enfocaban en la creación de arte mexicano.

EL SURREALISMO

Los siguientes ejes de la exposición muestran el ‘Arte fantástico y surrealismo’ mexicano, seguido de ‘La llegada del surrealismo europeo’. En el primer grupo encontramos obras de artistas como Frida Kahlo, Antonio Ruiz ‘El Corzo’, Agustín Lazo o Juan O’Gorman. Este último, el arquitecto que construyó la casa de Frida y Diego Rivera. ‘Él hacía un arte surrealista en que era irónico, se burlaba un poco de lo que pintaba’, señala García Krinsky. ‘Su obra es muy compleja, tiene muchos elementos’.

A pocos pasos de ‘Los mitos’ de O’Gorman encontramos ‘Mi vestido cuelga ahí’, de Kahlo. A su lado, un retrato del cuadro en proceso, a través del que se pueden apreciar los cambios que le hizo. Fue una obra que inició mientras vivía en Nueva York, acompañando a Diego Rivera que pintaba un mural en el Centro Rockefeller.

Aunque rodeada de los muralistas, Kahlo creó su propio universo. ‘A través de su arte quería expresar todo lo que sentía, es muy figurativa y tiene muchos elementos del arte popular mexicano, pero la temática es totalmente fantástica’, detalla la historiadora del arte.

Por su parte, a raíz de la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial aparecieron en México las pintoras Leonora Carrington, Remedios Varo, Alice Rahon y la fotógrafa Kati Horna, todas amigas y cada una con su propio estilo, tras haber convivido y trabajado con los surrealistas en Europa.

Pedro Friedeberg, quien llega de Italia muy niño, establece amistad con ellas y desarrolla una obra propia, ligada a atmósferas fantásticas.

LA ‘RUPTURA’

El recorrido culmina con la obra de los artistas jóvenes en los años 50 y 60, que ya no querían pintar a la manera de la Escuela Mexicana de Pintura ni del muralismo, sino que tenían otra manera de concebir la pintura.

‘Estos artistas eran parte de un grupo, pero no por el estilo, pues cada quien pintaba como quería’, explica García Krinsky. ‘Estaban unidos por el deseo de hacer el cambio’.

Para lograr un espacio para sus trabajos, la nueva generación recurrió a las galerías privadas. Esto logró la difusión de su arte y, eventualmente, su aceptación.

Publicado en La Estrella

Presentan lo mejor del arte mexicano en Panamá

La colectiva “México: Identidad Fantástica, Obras Maestras del Siglo XX. Colección Femsa”, ha visitado el Ayala Museum en Makati, Filipinas (2014), y después el Museum of Latin American Art en Long Beach, en California, Estados Unidos (2015).

Ahora, esta muestra se inaugura hoy, 27 de julio, a las 7:00 p.m., en el Museo del Canal Interoceánico (corregimiento de San Felipe), y estará abierta al público hasta el 18 de septiembre.De Panamá, esta exposición, que pertenece a la colección Femsa, se trasladará al Museo Calderón Guardia de Costa Rica, y más tarde a la Galería Rozas-Botrán de Guatemala.“En la Colección Femsa contamos con un equipo de profesionales que se encarga del traslado y recepción de las obras para garantizar su óptimo cuidado”, explica Rosa María Rodríguez Garza, gerente del Programa Cultural Femsa.Además, reciben el apoyo de la Secretaría de Relaciones Exteriores y las embajadas de México en cada país anfitrión, y “trabajamos en conjunto con empresas transportistas especializadas, así como con el equipo de registro de obra, curaduría y museografía de cada museo que visitamos”.“La exhibición está integrada por 71 obras de arte moderno mexicano y 2 obras del maestro panameño Alfredo Sinclair; de estas últimas, una es de la ColecciónFemsa y otra de la Fundación Alfredo Sinclair”, detalla Emma Cecilia García Krinsky, curadora de la exposición.El público apreciará 38 pinturas, 1 acuarela, 32 fotografías, más la citada serigrafía de Alfredo Sinclair.Los artistas participantes son Diego Rivera, Frida Kahlo, Carlos Mérida, Remedios Varo, Manuel Álvarez Bravo, María Izquierdo, Gabriel Fernández Ledesma, Tina Modotti, David Alfaro Siqueiros, María Izquierdo, José Clemente Orozco, Leonora Carrington, Gerardo Murillo “Dr. Atl”, entre otros.El primer motivo para denominar a la colectiva como una identidad fantástica, resalta García Krinsky, “son las obras de carácter fantástico y surrealista que se exhiben en la muestra. Se habla de este surrealismo y arte fantástico que ha existido en México aun antes de la llegada de los surrealistas a este país”.No obstante, también se puede encontrar, “principalmente en las obras realizadas hasta antes del movimiento de ‘ Ruptura’, que en gran parte de ellas hay una dosis de fantasía que se hace patente en el ambiente, en algunas formas y aun en el colorido de las obras. También se aborda cómo los artistas a lo largo del siglo XX en México buscaban la creación de un arte mexicano”.

El Museo del Canal Interoceánico abre de martes a domingo, de 9:00 a.m. a 5:00 p.m. y cierra los días lunes. La entrada para adultos nacionales y residentes es de 3 dólares, mientras que los adultos no residentes el boleto vale 10 dólares y 2 dólares para jubilados, estudiantes y niños mayores de 5 años.

UN RECORRIDO POR EL ARTE

La colección de arte Femsa fue fundada en 1977 y su sede se encuentra en Monterrey ( Nuevo León, México).

“Actualmente, es considerada una de las colecciones corporativas más importantes del mundo, reuniendo más de mil 200 obras de arte latinoamericano de diferentes disciplinas como pintura, escultura, dibujo, gráfica, fotografía, video e instalación”, indica Rosa María Rodríguez Garza, gerente delPrograma Cultural Femsa.A lo largo de más de 125 años de historia, rememora Rodríguez Garza, “ha impulsado diversas iniciativas enfocadas al desarrollo económico, social y ambiental de las comunidades donde tiene presencia”.Una de ellas es la Colección Femsa. “Su acervo presenta un recorrido por el quehacer artístico de América Latina a partir del siglo XX y hasta la fecha haciendo especial hincapié en la producción mexicana”.Mediante su Programa de Exposiciones Itinerantes, “ Femsa comparte su colección en México y en el extranjero, impulsando la educación en sus diferentes facetas, a través de la difusión de la cultura y el arte”, dice.Cada exposición de esta colección, anota Rodríguez Garza, es acompañada por actividades como talleres y conferencias con curadores y artistas plásticos.Además, a través de su Programa de Préstamos Individuales de Obra, “ha colaborado con más de 150 proyectos curatoriales, editoriales y de investigación alrededor del mundo”.

A partir de 2000, esta colección inició su Programa de Exposiciones Itinerantes, “a través del cual se han realizado más de 100 exhibiciones en distintas ciudades de Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, España, Estados Unidos, Filipinas, México, Puerto Rico” y ahora en Panamá con “ México: Identidad fantástica, obras maestras del siglo XX. Colección Femsa”.

“Es un orgullo haber unido esfuerzos para hacer posible que la muestra visite Panamá, un país caracterizado por su dinamismo y en el que convergen múltiples culturas”, señala.“Todas las obras son reconocidas por su importancia”, dice por su lado Emma Cecilia García Krinsky, curadora de la exposición.Aunque le es difícil seleccionar una por encima de otra, menciona aquellas que “fueron creadas por personajes que marcaron la historia del arte mexicano y a través de las cuales se podrá comprender más de cerca el concepto de la exposición”.Destaca a los tres grandes de la pintura mexicana –Rivera, Orozco y Siqueiros– “que abren la exposición y dan título al primer capítulo. Todos los artistas que participan en esta exposición son piezas fundamentales en el arte mexicano porque encabezaron los movimientos pictóricos y por su trascendencia a lo largo del siglo XX y aun en el XXI”.

DIEZ OBRAS INDISPENSABLES DE ESTA MUESTRA DE ACUERDO A EMMA CECILIA GARCÍA KRINSKY

1. -Diego Rivera. “El grande de España”, 1914.

«Si bien no es la obra que caracteriza la participación de Rivera en el movimiento muralista mexicano, es una obra que habla del trabajo que realizó en Europa y de su participación en los movimientos de vanguardia. El periodo cubista de Rivera es muy importante por la gran calidad de las obras que realizó y por el estilo propio que desarrolló. Prueba de ello es esta obra en la que el artista se expresa a través del cubismo con gran maestría; la figura humana se descompone con armonía para observarse desde distintos ángulos, colores y formas enfatizan el tema».

2. José Clemente Orozco. “El lanceado” de la serie Los Teules, 1947

«Esta pieza pertenece a la conocida serie “ Los Teules”, que habla de la conquista Española y la lucha indígena. Es una obra que presenta el característico expresionismo de Orozco, en la que deja de manifiesto el aspecto crítico que siempre imperó en su obra, saltan a la vista en esta serie las debilidades de ambos contrincantes, así como la crueldad que desata la conquista. Las formas de Orozco no complacen, por el contrario, hacen gala de la barbarie que se vivió en esos momentos de la historia».

3. David Alfaro Siqueiros. “Mujer dormida” (La Primavera), 1947

«Esta obra nos remite al trabajo mural del artista, destacan los volúmenes y las líneas obscuras que acentúan la perspectiva. De igual manera como contrapunto, las líneas curvas dan movimiento a esta pintura de gran formato. Destaca también la síntesis de las formas, tanto en el primer plano, como en el paisaje que enmarca al personaje principal que ocupa casi la totalidad de la tela».

4.- Dr. Atl. “El maizal” (Milpa seca) 1955

«Así como las tres obras anteriores abren la exposición y encabezan la Escuela Mexicana  de Pintura, la del Dr. Atl es pieza importante en el “ Paisaje” y resalta la presencia de Atl en la muestra, ya que este pintor fue maestro de los muralistas, un gran revolucionario que buscó los cambios en el arte mexicano aun antes de la Revolución.Es el gran maestro del paisaje mexicano, al que estudió constantemente, viajó por aire y por tierra para conocerlo a fondo y para bocetarlo y pintarlo. En “ El maizal”, podemos notar el estilo del artista, la composición depurada y el colorido que le caracterizó, destacando un meticuloso uso de la luz».

5.- Frida Kahlo. “Mi vestido cuelga ahí”, 1933.

«Es uno de los autorretratos más particulares de Kahlo, ya que ella no está presente como en la mayoría de sus obras, es su vestido el que la representa, así como todos los elementos que de manera fantástica y caótica se integran a la pintura. El momento que ella estaba viviendo en Estados Unidos, está representado por el presente, por el pasado y por todo lo que para ella significaba algo, ya fuera de manera positiva o negativa. Esta obra es un diario visual de su estancia en Estados Unidos».

6.- Manuel Álvarez Bravo, “Zacate”

«La obra de Manuel Álvarez Bravo, el gran fotógrafo mexicano del siglo XX, abarca distintos temas. En esta ocasión se incluye en el núcleo “ Paisaje” una obra que presenta al campo mexicano, desde una perspectiva poco usual para la época, resalta un primer plano lleno de textura (zacate) que nos lleva sigilosamente a un segundo plano en el que se muestra una típica casa del medio rural, el techo de la misma integra las texturas (materiales) que se observan en el primer plano. Muestra también un excelente ejemplo de la arquitectura vernácula mexicana. Álvarez Bravo  también participa en la exposición con su autorretrato y con varios retratos de su autoría: Frida Kahlo, Rufino Tamayo, Roger von Gunten, Arnaldo Coen y Vicente Rojo. Todos estos retratos abarcan varias décadas de producción del gran fotógrafo mexicano».

7.- Antonio Ruiz “El Corzo”. “Títeres”, 1933

«Su obra está ligada en general a la vida cotidiana de México, sus formatos son pequeños. La obra que se presenta en la exposición es sin duda una joya que nos remite al arte popular mexicano y a la fantasía que lo caracteriza. Está construida de una manera magistral, en donde varias escenas, escenarios y tiempos están en juego, inmersos en un ambiente fantástico. El pequeñísimo escenario en donde se presentan los títeres es una escena urbana completa, que se integra a la composición. Además, no se puede descartar el decorado popular del pequeño teatro».

8.- Remedios Varo “Papilla estelar”, 1958

«En esta obra que se integra al núcleo del s urrealismo, Remedios Varo, nos muestra a un personaje peculiar, que instalado en una torre, alimenta a la Luna. Espacio y tiempo son inciertos. La torre está rodeada de nubes que casi esconden su acceso a través de una escalera. La perspectiva toma un lugar predominante, como en la mayoría de las obras de Remedios Varo, cada línea está cuidadosamente realizada. El personaje solitario cumple con la fantástica tarea de alimentar a la luna y de hacer la papilla estelar a través de la compleja máquina que sirve para este fin».

9.- Carlos Mérida, “Sin título” (mural sobre plancha de caoba), 1959

La obra de Carlos Mérida da cuenta del cambio que se dio en el arte mexicano, hacia la segunda mitad del siglo XX. Mérida participó en sus inicios en el movimiento muralista, pero su interés estaba en las vanguardias aprendidas en Europa a principios del siglo, lo que lo lleva a experimentar con formas neofigurativas y después geométricas. En esta obra se observa claramente el estilo que lo caracterizó, que lo llevó a la simplificación de formas y al geometrismo. Él es uno de los artistas que inició el cambio en la pintura mexicana y que indudablemente abrió las puertas a las generaciones de jóvenes».

10.- Lilia Carrillo, “Composición”, 1964

«Obra totalmente abstracta. Carrillo pertenece a la generación de jóvenes que en los años 1950 y 1960 buscaron renovar la plástica mexicana, oponiéndose a los antiguos modelos en los que imperaba la pintura propagandística. En esta obra de delicadeza extrema, Carrillo maneja una perspectiva perfectamente cuidada, hace uso de zonas obscuras que se equilibran de manera armónica con otras de colores suaves y trazos finos. Es una gran aportación a la pintura abstracta mexicana».

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