Falleció el guitarrista venezolano Alirio Díaz

Ejemplar hombre de familia, músico que llevó en alto el nombre de su natal Venezuela por el mundo. Es recordado por sus discípulos cuya ausencia desafina ahora los tonos del corazón

No fue en Carora ni en Caracas sino en Roma, Italia, su segunda patria como él llegó a decir, donde el maestro venezolano de la guitarra clásica Alirio Díaz suspiró por última vez, a la edad de 92 años. Nacido en el estado Lara, el 12 de noviembre de 1923, su fallecimiento sorprendió a personalidades de la cultura y al público este martes.

“Deja un gran legado desde el punto de vista musical con respecto a la revalorización del repertorio guitarrístico venezolano”, comenta el profesor y guitarrista David de los Reyes. “También creó toda una tendencia, al menos para los de mi generación, con un modelo guitarrista a asumir. Un hombre que, como virtuoso del instrumento y musicólogo, expuso lo mejor de la cultura venezolana en el mundo”, continúa.

Proveniente de La Candelaria, pueblo larense que abandonó a los 16 años para dedicarse de lleno a los estudios musicales, Díaz tuvo 11 hermanos (fue el octavo) y estuvo casado con Consolina Rissi, con quien construyó un hogar en el que crecieron sus hijos Senio, María Isabel, Tibisay y Josefa.

Abrazando la música desde temprana edad, el maestro consiguió mudarse a Carora, ciudad en la que pulió lo que empíricamente había aprendido en casa de la mano de Cecilio Zubillaga Perera, Laudelino Mejías y del maestro Raúl Borges, claves en la academia, lo mismo que del maestro Vicente Emilio Sojo, quien le instruyó en la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas ya en Caracas.

“Era un hombre estricto en su enseñanza pero cordial, seguro de lo que decía, con posturas claras pero abierto a escuchar nuevas tendencias y ejecuciones de la guitarra clásica, siempre fiel a su estilo”, recuerda el profesor de los Reyes quien lo conocería en Francia en un taller de verano y más tarde se cruzaría con él en varios conciertos.

Pero previo a convertirse en ese hombre de mundo, Alirio Díaz inició su fructífera carrera tras un concierto en la Biblioteca Nacional de Caracas, el 12 de febrero de 1950, a partir del cual consiguió una beca para estudiar en el Real Conservatorio de Madrid y más tarde partir a Italia, donde realiza cursos avanzados de guitarra clásica. “Aunque nunca tomé clases con él, aprendí mucho de cómo tocaba. Él nunca se guardaba nada. Fuera del aula era una persona muy tranquila e incluso divertida, amante de la música a venezolana y del pueblo venezolano. Atento y solidario”, revela Rubén Riera, guitarrista y docente, hijo de uno de los mejores amigos de Díaz: Rodrigo Riera.

En su larga trayectoria, el maestro Alirio grabó más de 16 discos, fue declarado en Londres Ciudadano Ilustre del Mundo, en Italia fue conferido Comendador y recibió el premio Gabriela Mistral de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Prestado a la literatura, publicó varios libros como La música de mi niñez, Memorias de mi infancia, Música en vida y lucha del pueblo venezolano, La historia de mi guitarra e Historieta de La Candelaria, llevando su deseo de compartir conocimientos incluso más allá, como profesor titular de la Academia Chigiana de Siena, hasta el año 1964.

“Abrió nuevos caminos a los guitarristas y arregló muchas canciones editadas en tres famosos cuadernos. Fue el gran heraldo del maestro Antonio Lauro, al ser el primero en tocar sus valses, conciertos y sonatas. De hecho, Díaz fue quien lo dio a conocer internacionalmente en los años 60, 70 y 80 cuando se juntan para promocionar lo que se hacía en el país, junto con mi padre Rodrigo Riera, con el fin de poner a Venezuela en el tapete internacional”, recuerda el guitarrista y docente.

De los Reyes remata llamándolo “uno de los imprescindibles de la cultura del siglo XX. Y si bien no tiene composición musical personal, con todos los arreglos que hizo de música venezolana e internacional ya, nada más por eso, tiene un gran sitial dentro de la música, aparte de su valor humano”.

Publicado en El Mundo


Alirio Díaz, el músico que declaró su amor a la guitarra

A los 92 años de edad falleció ayer en la tarde en la ciudad de Roma el guitarrista Alirio Díaz, uno de los más importantes ejecutantes del instrumento. Desde hace varios años el músico estaba residenciado en la capital italiana.

“Mi segunda patria es Italia”, dijo en 2009 en una entrevista publicada por el portal Letralia. Según el diario El Caroreño, la noticia fue dada por Isabel Díaz, hija del guitarrista. “Informo penosamente que mi padre acaba de unirse al mundo celestial”, escribió en un mensaje a sus familiares en el estado Lara.

El ministro de Cultura Freddy Ñáñez aseguró a través de su cuenta en Twitter que el artista será enterrado en Venezuela. “La última voluntad del maestro será cumplida: será enterrado en Carora su tierra natal. Alirio Díaz nos deja. Sentido pésame guitarra”, aseguró en la red social. No se descarta tampoco que les exequias se realicen en el país.

Nacido el 12 de noviembre de 1923 en La Candelaria, caserío del estado Lara, desde joven se vinculó con la música; por eso, a los 16 años de edad dejó atrás el hogar para buscar la cultura musical de Carora, mientras sus hermanos se fueron a Maracaibo con la esperanza de adentrarse en las promesas de riqueza que ofrecía el petróleo.

En Trujillo estudió clarinete y saxofón con Laudelino Mejías.  En 1945 viajó a Caracas, donde es alumno de la  Escuela Superior de Música José Ángel Lamas, institución en la que tiene a profesores como Juan Bautista Plaza y Vicente Emilio Sojo. En sus inicios en el clarinete logró destacar, incluso fue miembro de la Banda Marcial que dirigía Pedro Elías Gutiérrez. Sin embargo, fue la guitarra con la que cobró notoriedad, no solo en Venezuela, sino en el extranjero. Se presentó como solista y en grupos sinfónicos con directores como Leopold Stokowski y Andre Kostelanetz. En Italia formó parte de los cursos de perfeccionamiento que impartía Andrés Segovia en la Academia  Musical Chigiana de la provincia de Siena.

También publicó libros como Música en la vida y lucha del pueblo venezolano Al divisar el humo de la aldea nativa: memorias de infancia y adolescencia. Entre las interpretaciones más conocidas de Díaz están “El diablo suelto” de Heraclio Fernández y el “Seis por derecho” de Antonio Lauro, otro de los discípulos de Vicente Emilio Sojo, al igual que Inocente Carreño, que murió la semana pasada.  En 1963 en entrevista a El Nacional dijo: “Amo intensamente a la guitarra, por algo tiene forma de mujer”.

Para Aquiles Báez, Díaz deja un legado importante para todos los guitarristas clásicos. “Hay un disco que se convirtió en mi biblia a los 12 años de edad. Es Recital criollo que dio un viraje a la música entonces. Es el gran heredero de Andrés Segovia, de quien fue su alumno predilecto. En su momento, su forma de tocar cambió muchas cosas; además, siempre se esforzó por incluir en su repertorio temas venezolanos de compositores como Inocente Carreño, Antonio Lauro, Moisés Moleiro y Manuel Enrique Pérez Díaz. Muchas de sus obras se conocen afuera gracias a él. Estas noticias lo golpean a uno. Se empiezan a ir los referentes”.

 Publicado en El Nacional
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