Cuba: La Habana recibe nuevamente al cine latinoamericano

El tributo al fallecido líder cubano Fidel Castro marcó ayer la inauguración del 38 Festival Internacional de Cine de La Habana, una ceremonia en la que se recordó al exmandatario como uno de los principales «impulsores» e «inspiradores» del séptimo arte latinoamericano.

«Hoy inauguramos este festival en circunstancias excepcionales, el líder histórico de la Revolución Cubana, el intelectual Fidel Castro no está con nosotros», comenzó su discurso de apertura el presidente del evento, Iván Giroud.

Según Giroud, Fidel fue «motor impulsor» del Festival e «inspirador» de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños y de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, dirigida durante muchos años por su amigo, el premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez.
«Sin su impronta y especial interés por el cine y la cultura, la historia de nuestro cine -al nuevo cine latinoamericano me refiero- sería diferente», señaló Iván Giroud sobre Castro, quien murió el pasado 25 de noviembre a los 90 años.

La figura del expresidente cubano también fue recordada, junto a la de García Márquez y la del también fallecido cineasta cubano Julio García Espinosa, durante el homenaje especial a la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, un proyecto respaldado por Castro, que este 2016 cumple 30 años.

El acto inaugural incluyó además una actuación especial de la compañía de baile Lizt Alfonso y tres divas del cine cubano: Daisy Granados, Mirtha Ibarra y Eslinda Núñez, y terminó con el plato fuerte de la noche: la proyección de la cinta argentina «El ciudadano ilustre».
Esta película, dirigida por Gastón Duprat y Mariano Cohn, levantó oficialmente el telón de la cita, dentro de la que se exhibirán unas 400 cintas hasta el próximo 18 de diciembre.

De los filmes en cartelera, más de un centenar estarán compitiendo por los premios Corales, de ellos 18 largometrajes de ficción, 22 cortos y mediometrajes, 18 óperas primas, 26 documentales y 27 animados, junto a 25 guiones inéditos y 24 carteles.

En el apartado de ficción, el más importante, Chile encabeza la lista con cuatro títulos, seguido de Argentina, Brasil y Cuba, con tres cada uno.
La muestra fuera de concurso incluye varios filmes que ya levantan expectativas, entre ellos «Jackie», del chileno Pablo Larraín; «Hands of Stone», de Jonathan Jakubowicz, y «La La Land», de Damien Chazelle, ganadora del Premio del Público en el pasado Festival de Toronto.

Resaltan además el largometraje del español Félix Viscarret, «Vientos de La Habana», adaptación cinematográfica de las «Cuatro Estaciones» del escritor cubano Leonardo Padura, y «Havana Moon», el documental sobre el histórico concierto de los Rolling Stones en La Habana dirigido por Paul Dugdale.

Entre los famosos que han confirmado asistencia están los estadounidenses Oliver Stone, Brian de Palma y Maggie Gyllenhaal, los españoles Marisa Paredes, Inma Cuesta y Benito Zambrano, el mexicano Demián Bichir, el argentino Tristán Bauer y la actriz brasileña Sonia Braga.
Esta edición también trae la novedad de los «Clásicos restaurados», un ciclo de conferencias y proyecciones que se enfoca en la importancia de la restauración del patrimonio audiovisual y la necesidad de «redescubrir», según Iván Giroud, obras maestras del cine cubano.

Esta iniciativa arranca este año con los largometrajes de ficción del fallecido realizador de la isla Tomás Gutiérrez Alea, «Los sobrevivientes» (1978), «Memorias del subdesarrollo» (1968) y «Una pelea cubana contra los demonios» (1971), y además, «Retrato de Teresa» (1979), de Pastor Vega.

«El cine latinoamericano se ha instalado por su propio peso en los escenarios más renombrados del planeta. Un cine que rompe las barreras de los géneros cinematográficos clásicos, las desdibuja, la recompone. Un cine que propone contasnte rupturas, nuevas formas de expresion y posibilidades y combinaciones», concluyó Giroud.

Publicado por Identidad Latina


 

Cinco filmes cubanos competirán en Festival de Cine de La Habana

La cinta argentina, El ciudadano ilustre (2016), inaugurará el próximo 8 de diciembre el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano que tendrá lugar en La Habana hasta el día 18. Esta fiesta del séptimo arte comenzará en el teatro Karl Marx con la proyección del filme dirigido por Gastón Duprat y Mariano Cohn, que obtuvo dos premios en el Festival de Venecia, incluido el de mejor actor, y además estuvo nominado al León de Oro.

El presidente del evento, Iván Giroud anunció, además, las cifras de los trabajos en competencia: 18 largometrajes de ficción, 22 cortos y mediometrajes, 18 óperas primas, 26 documentales, 27 animados, 25 guiones inéditos y 24 carteles.

Serán tres los filmes cubanos que competirán en la categoría de Largometraje, “plato fuerte” de la muestra. Últimos días en La Habana, de Fernando Pérez, uno de los cineastas más laureados en la historial del Festival, Ya no es antes, de Lester Hamlet, autor de cintas como Casa Vieja y Fábula, y Sharning Stella, de Enrique Álvarez, director de Marina, entre otras obras audiovisuales.

Dos filmes que concursan en la categoría Ópera Prima completan el quinteto que representa a Cuba. Esteban, de Jonal Cosculluela, y El techo, de Patricia Ramos, son las propuestas del país organizador para el apartado donde compiten directores debutantes. Cuba también presenta cuatro obras para participar en la sección Medio y Cortometraje, seis en Documental y siete en Animación.

Los cineastas estadounidenses Brian De Palma y Oliver Stone, el argentino Tristán Bauer, y la española María Paredes, así como la brasileña Sonia Braga son algunos de los invitados especiales en esta ocasión.

La edición 38 del festival rinde tributo al legendario cineasta cubano Julio García Espinosa (1926-2016), autor de obras de cómo Las aventuras de Juan Quin Quin y La inútil muerte de mi socio Manolo. También está dedicado al aniversario 30 de la Escuela Internacional de Cine y TV (EICTV), de San Antonio de los Baños, de hecho -añadió- muchos de los miembros del actual jurado son egresados de institución. La EICTV recibirá un Premio Coral especial y se proyectarán trabajos realizados allí.

Las 18 películas del certamen principal provienen de seis naciones, con destaque para Chile que encabeza la lista con cuatro, seguida de Argentina, Brasil y Cuba, con tres cada una.

Largometrajes de ficción en competencia

Argentina:

“La helada negra” (Maximiliano Schonfeld)
“El ciudadano ilustre” (Gastón Duprat y Mariano Cohn)
“Hermia & Helena” (Matías Piñeiro)

Brasil:

“No me llame hijo” (Anna Muylaert)
“La ciudad del futuro” (Cláudio Marques y Marília Hughes)
“Aquarius” (Kleber Mendoça Filho)

Chile:

“Neruda” (Pablo Larraín)
“El Cristo ciego” (Christopher Murray)
“Jesús” (Fernando Guzzoni)
“Aquí no ha pasado nada” (Alejandro Fernández Almendras)

Colombia:

“La mujer del animal” (Víctor Gaviria)
“Mañana a esta hora” (Lina Rodríguez)

Cuba:

“Últimos días en La Habana” (Fernandó Pérez)
“Ya no es antes” (Lester Hamlet)
“Sharing Stella” (Enrique Álvarez Martínez)

México:

“La región salvaje” (Amat Escalante)
“Desierto” (Jonás Cuarón)

Trinidad y Tobago:

“Play the Devil” (Maria Govan)

Otro de los eventos importantes, a juicio de Giroud, es la nueva sección fuera de competencia Clásicos restaurados, la que abarca filmes recuperados con una mejor calidad gracias a los trabajos de conservación y restauración.

Memorias del subdesarrollo, Los sobrevivientes y Una pelea cubana contra los demonios -todas de Tomás Gutiérrez Alea- y Retrato de Teresa, de Pastor Vega, conforman el cartel de ese segmento.

“En 2016 se conmemoran 20 años de la muerte de Gutiérrez Alea y el Festival dedica así un homenaje a este grande del cine cubano”, señaló Giroud.

Como es habitual en cada edición, el Sector Industrias promueve talleres, uno dedicado a la música en el cine y otro a la escritura de guiones. Sundance Institute volverá otra vez como uno de los colaboradores activos.

En el marco del festival, por toda Cuba habrá proyecciones con películas que ya estuvieron en otras ediciones de la cita cinematográfica habanera.

Publicado por CubaDebate


Películas esenciales en el 38vo Festival de La Habana

Aquarius (Brasil, Klever Mendonca Filho)

He aquí el título más redondo del concurso de ficción de este festival. El segundo largo de ficción de Mendonca sobresale por su esmerado trazado interno, por los meandros de sus sugerencias y por un tono complejo sostenido más allá de la trama aparentemente banal.

Clara es una viuda de 65 años, destacada por su carrera como crítico musical y por haber tejido una familia hermosa y sensible. No obstante, vive sola en el apartamento familiar, el único habitado del edificio Aquarius, construido en la década de 1940 frente a la avenida Boa Viagem, en un escenario privilegiando ante el mar, en la ciudad de Recife. El resto de los apartamentos del inmueble han sido comprados por una empresa inmobiliaria que planea contruir allí una torre lujosa. Y Clara es su obstáculo último.

Estamos ante una película sobre la resistencia. La resistencia de verdad. Primeramente, porque Clara es una sobreviviente. En alguno de los pasajes de flash back que dibuja el filme, sabemos que en su juventud la protagonista se sobrepuso a un cáncer, que fue un ser rebelde en muchos aspectos, que proviene de una línea genética de mujeres fuertes, libres. Y aunque su soledad actual parece hallarla debilitada, la fuerza que le aportan los diversos universos que ha habitado la dotan de una eticidad y de un valor incalculables.

El director fabrica esta película en varias direcciones. Como se vio en su largo anterior, El sonido alrededor (2013), a Mendonca le interesa dibujar las violencias invisibles de la vida cotidiana. Por ello sus guiones tienen apuntes dirigidos a exponer la trama clasista, racial, de género, de ubicación en el mapa social, de sus personajes. En su escritura abundan los detalles digresivos, las historias que quedan en vilo. En El sonido alrededor, ello se manifestaba en una trama coral, que recorría la estructura de un barrio habitado por gente muy diversa.

En Aquarius hay un personaje central, una mayor obediencia a la ley del conflicto central, pero las historias carnosas abundan. Quizás el mayor defecto de esta película sean justamente los deliciosos cabos sueltos que deja, algunos tan poderosos y cautivantes como la propia historia principal. Todas esas fábulas abocetadas, no obstante, dotan a la trama de una densidad que la desborda. Mendonca tiene una capacidad excepcional entre de los realizadores latinoamericanos del presente para poner cuerpo simbólico a sus personajes. Cada uno, hasta el más episódico, destila una historicidad, un tejido contextual, un anclaje que lo ubica más allá del argumento en una trama de intereses. Esto es de lo más destacable de su cine, y aquí descansa en una dirección de actores soberbia. Así como en un uso de las herramientas expresivas del cine que parecen obra de un director mucho más experimentado.

No por gusto Aquarius fue la única representante de la región dentro del concurso en el festival de cine de Cannes de 2016. Sonia Braga, su protagonista, tiene un desempeño memorable. Debería obtener sin discusión el coral a la mejor actuación femenina. Y Aquarius es de inicio la favorita del palmarés. Podemos apostarlo.

Últimos días en La Habana (Cuba, Fernando Pérez)

Me costó mucho aceptar al ver Últimos días en La Habana que estaba ante un filme de Fernando Pérez. Porque es una tragicomedia. Y el cine de Pérez no tiene apenas humor. Su obra abunda en personajes trágicos, transidos por búsquedas identitarias y existenciales. Pero ello, paradójicamente, también está aquí.

Al argumento central tiene a dos personajes como eje. Miguel (Patricio Wood) y Diego (Jorge Martínez) conviven en un apartamento de un viejo edificio en Centro Habana. El primero es un ser huraño y turbio, cuyo único sueño es irse de Cuba. Trabaja en la cocina de una paladar mientras aguarda que respondan a su última entrevista de solicitud de salida definitiva. No tiene familia ni intereses conocidos. Mientras que Diego es un homosexual enfermo de SIDA, que permanece casi todo el tiempo en su cama, haciendo chistes, afilando su sarcasmo perenne, profiriendo a los cuatro vientos su apetito sexual y evocando momentos felices que no volverán. A ambos los une la solidaridad del despojado, de aquel sin lugar de acogida en una sociedad que excluye al desviado (político y sexual).

Para quienes aborrecen el cine cubano que se ocupa de tratar el dolor nacional, no es este un título más. Debería, más bien, ser un parteaguas. Porque, como mismo sucediera hace casi década y media con Suite Habana, en lo que respecta a la no ficción nacional, aquí estamos ante un no-va-más de la corriente costumbrista y el realismo sucio del vernáculo cubano. Porque Pérez se reinventa, y lo hace consiguiendo el tono justo para esta película.

En ello, el poderoso trabajo de interpretación de Jorge Martínez es fundamental. Tratándose su personaje de un carácter facilitador de la identificación lamentosa, tanto la escritura del mismo en el guión como su apropiación por el actor lo entregan como un tipo contradictorio. Es difícil identificarse con este individuo insolente y soez, demasiado borde siempre, pero por cuyo envés afloran unas ganas de vivir que lo dotan de una humanidad compleja. Es el alivio cómico, que se burla de su desgracia, pone en solfa todas las autoridades y asunciones morales, pero la risa que provoca tiene siempre algo de lamento. No hay que perder de vista que este Diego es una reescritura que lanza un giño intertextual al personaje homónimo de Fresa y chocolate. Ahí hay carne para especular.

Uno de los mayores méritos de Pérez es obtener el tono justo, que se apoya en permitirnos la distancia suficiente para apreciar la historia en su complejidad, permitiendo al unísono la suficiente distancia crítica ante los personajes y sus decisiones. Ese distanciamiento impide ver a estos seres como víctimas, al tiempo que los resortes de melodrama y el realismo social están atenuados lo suficiente en función de obtener una fábula entre decadente y luminosa, que expresa el dolor a través de una sonrisa compasiva y que explora la complejidad de los universos humanos.

El invierno (Argentina, Emiliano Torres)

Esta opera prima es sorprendente. Su argumento se ambienta en un remoto sitio de la Patagonia argentina, en una estancia dedicada a la cría de ganado lanar. Evans es su protagonista, un viejo estanciero que funge como capataz del lugar, cuida los animales, alimenta a los perros. El dueño apenas viene de cuando en vez, y la soledad del sitio solo se quiebra en época de esquila, cuando un puñado de trabajadores golondrina es contratado para hacer el trabajo duro.

Pero en el tramo que cubre el filme, Evans es despedido. En su lugar, contratan a un tipo más joven, Jara, quien debe hacer lo mismo que él. Y a Evans le toca pensar en cómo terminar sus días, sin familia que lo acoja, ni proyectos fuera de ese empleo, ni sueños, ni pasión por algo más allá de la levedad de lo mismo cada día.

El núcleo de El invierno pasa entonces a ser el conflicto entre estos dos hombres, que se desenvuelve como un western crepuscular, un choque de potencias enfrentadas por razones que los exceden, por fuerzas que ellos mismos no entienden del todo.

Muy poderoso en El invierno es el tono gélido y quirúrgico de la puesta en escena. Y la coherencia que la sostiene, sin tentaciones de ninguna índole. Hay muchos tiempos muertos aquí que expresan más de lo aparente. El tono contemplativo y la pose observacional de la cámara y del tratamiento visual le aportan un sabor casi siniestro a este choque de mundos y valores. La trama desliza comentarios acerca de las colisiones clasistas, culturales, aquí presentes, y que dibujan el costado político de su apuesta. Pero jamás pierde su centro ni se desvía de la atención cuidadosa a los personajes, sus tiempos y universos. Así alcanza una dimensión entre mítica y abstracta, y acaba produciendo un cosmos autocontenido que medita en torno al destino del hombre.

Publicado por OnCuba


El Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano incluye hoy en carterela varios de los grandes clásicos del séptimo arte en Cuba y esta vez, con la renovada imagen que brinda la restauración.

 

La programación del nuevo apartado fuera de competencia está conformada por cuatro obras icónicas de la filmografía cubana: Memorias del subdesarrollo, Los sobrevivientes, Una pelea cubana contra los demonios y Retrato de Teresa.

Según el director de la Cinemateca de Cuba, Luciano Castillo, en la sección Clásicos restaurados sobresale el filme Memorias del subdesarrollo (1968), tras su impresionanante restauración digital en el laboratorio L´Immagine Ritrovata de la Cineteca de Bologna, a iniciativa de The Film Foundation´s World, liderada por Martin Scorsese.

La habanera sala 23 y 12 acogió esta mañana la proyección de Memorias…, considerada la primera película cubana restaurada según los parámetros contemporáneos.

Además el programa abarca otras dos obras de Tomás Gutiérrez Alea (Titón), uno de los directores más relevantes del cine iberoamericano.

Recientemente la Cinemateca de Cuba reanimó un proyecto promovido desde hace varios años por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood con el fin de restaurar los negativos de otros dos títulos de Titón: Una pelea cubana contra los demonios (1971) y Los sobrevivientes (1978).

Además de esas piezas, está prevista la exhibición de Retrato de Teresa, de Pastor Vega -otro director icónico del cine cubano-, una flamante copia procesada por Labodigital (México), destacó Castillo.

Todas ellas fueron objeto de un largo y riguroso proceso de restauración, precisó el director de la Cinemateca de Cuba en el boletín del Festival de La Habana.

‘El propósito cardinal es llamar la atención sobre la importancia de emprender acciones encaminadas a evitar la pérdida irreparable del acervo atesorado por las cinematecas de la región’, agregó.

Paralelo a las proyecciones, el 11 de diciembre se realizará un coloquio sobre conservación y restauración, en el cual participarán prestigiosos especialistas como el español José María Prado, la italiana Cecilia Cenciarelli, el estadounidense Josef Lindner y la colombiana Juana Suárez.

En la actualidad, la Cinemateca de Cuba desarrolla proyectos de restauración con el Instituto Nacional Audiovisual de Francia y con el Departamento de Cine de la Universidad de Los Ángeles.

Ahora el Festival de La Habana suscribe el tema cardinal del 72 Congreso de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos sobre dar nuevas vidas al cine clásico, y así da fe de ello un apartado como Clásicos restaurados.

Publicado por Prensa Latina
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