Tinta Queer

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En tres puntos de la ciudad se despliega “Tinta Queer”, un festival centrado en la historieta y el dibujo con la presencia de obras de artistas consagradxs – desde Batato Barea hasta Maitena- y representantes del mundo del fanzine. Además de la muestras, habrá presentaciones de libros y mucha música. Desobediencia de género, activismo y rebeldía sin GPS.

Por Andrea Guzmán

Esto no es una convención de cómics, es una orgía no convencional. Así lo explica el manifiesto de Tinta Queer, una iniciativa que por primera vez en Argentina plantea un espacio de diálogo entre la historieta, el dibujo y otras artes gráficas y audiovisuales desde un lugar de disidencia de género. Por eso, en una festiva coincidencia con el primer día del verano, esta celebración inició ayer y se extiende hasta el mañana con una serie de actividades culturales a lo largo de tres sedes de la ciudad de Buenos Aires: Casa Brandon, Espacio Moebius y Galería Cosmocosa. Un repaso por la historieta nacional más actual con feria de publicaciones, presentaciones de libros y acciones artísticas. “Este es un evento para darle cuerpo a la militancia por la historieta a la que le gusta desobedecer los mandatos y maltratos del machismo, del género como disciplina binaria y de la sexualidad heterosexista” explica su creador, Diego Trerotola.

El encuentro organizado por el movedizo crítico de cine y programador del Festival Asterisco -además de coleccionista de historietas y fanzinero- se plantea como rebelde en en todas sus dimensiones. En primer lugar, con una carta de presentación que se despereza de la bandera multicolor más tradicional y la traduce con toda su vitalidad y potencia queer a través de un fresco logo: un zorro ondulante y salvaje dibujado a todo color por la artista Cons Oroza. Esto, como una confirmación de la renovación del campo de la historieta y la idea movilizadora del festival: “Es una forma de potenciar una nueva visibilidad que hay en las historietas y el dibujo, que representa de manera más frontal y variada el deseo, los cuerpos, el género. Y esa visibilidad es una cuestión comunitaria: no solo están quienes dibujan o son guionistas de historietas, sino quienes organizan eventos, quienes escriben en los medios sobre el tema, quienes leen historietas desde otro lugar” plantea Trerotola. Por eso, como evento rupturista e hilo conductor de este encuentro, se presenta la muestra de historietas de Batato Barea, uno de los costados menos explorados del artista multidisciplinario. “Batato se convirtió en nuestra voz primitiva y libertaria de la historieta” dice Trerotola. “Historietas obvias y otros numeritos” es la muestra curada por Seedy Gonzalez Paz, que inicia hoy en galería Cosmocosa y culmina con una pertinente visita guiada el viernes en el mismo lugar, a través de estos dibujos que se desligaron de la forma más tradicional del cómic en una expresión libre y anárquica.

Mapas de los cuerpos

Desde Wonder Woman a Krazy Kat, pasando por Genesis P-Orridge o Yma Sumac. La muestra de apertura, inaugurada anoche en Espacio Moebius fue bautizada “Persona/je Queer Favorita/o”. En ella, medio centenar de artistas fue convocado para retratar a su ícono queer predilecto. “Tiene como objetivo diluir las diferencias entre persona y personaje, bajo la idea de que el género y la orientación sexual son un provechoso cruce indivisible entre realidad y fantasía, que atraviesa nuestra experiencia del placer” explica Trerotola. Las versiones dibujadas son obra de un grupo de convocados donde figuran consagrados de la historieta como Maitena, Gustavo Sala o Alejandra Lunik, entre un fértil grupo de nombres del mundo del fanzine más under como Daniela Arias, Muriel Bellini, Agustina Casot o Jazmín Varela, incluso, algunos invitados interdisciplinarios como Paula Maffia. “Vienen de distinto background, y se sumaron a hacer un mapa de cuerpos. Imágenes que juntas son un collage muy frankensteineano, más te diría para el lado de la novia de Frankenstein. Además, la idea de que varias personas hayan elegido al mismo personaje es muy queer: en el retrato múltiple se quiebra la idea de la personalidad como algo único” adelanta Trerotola, sobre esta muestra nómade que viajará por las sedes del festival en lo que han llamado “galería migrante Effy-Ioshua”, como homenaje a los dos artistas recientemente fallecidos, que encontraron en la historieta y la poesía en su formato más punk, una forma de resistencia y activismo.

Entre otras actividades destacadas se encuentra la participación del grupo de mujeres historietistas Chicks on Comics, que además acaba de inaugurar una muestra en Fundación Proa. Sole Otero, miembro fundacional de este grupo, dibujará en vivo en el marco de la muestra Videoclips Dibujados, con música elegida por Ariel Lopez V, autor de Papá Pop. Mesas sobre feminismo y disidencia sexual coordinadas por Mariela Designis de Revista Clítoris. Y para cerrar, como guinda de la torta, se presentará el libro Crianzas de Susy Shock -ilustrado por su hija Anahí Bazán Jara- una traducción de sus programas de radio orientado a la niñez y la diversidad sexual, que será la última actividad del viernes. “Hay que buscar desmarcarse, perderse un poco, explorar. Tinta Queer avanza sin GPS, sin voz rectora, es cadáver exquisito, orgía”.

Dónde:

Cosmocosa (Montevideo 1430)

Espacio Moebius (Bulnes 658)

Casa Brandon (Luis María Drago 236)

Publicado en AgenciaPresentes

Cartografía de la diversidad

Faltan diez días para que termine 2016 y, justo cuando el cronograma comiquero empezaba a pispear el 2017, vino Diego Trerotola y anunció un último evento para el año. Tinta Queer comienza hoy en Cosmocosa (Montevideo 1430) a las 14 y tendrá su apertura formal a las 19.30 en Moebius (Bulnes 658). Mañana y pasado sus actividades se extenderán a Casa Brando (Luis María Drago 236). La programación del súbito festival (completa en https://www.facebook.com/TintaQueer/) muestra una orgía de actividades que incluyen feria de publicaciones, una exposición itinerante (que incluye un homenaje a los artivistas Effy e Ioshua), charlas, presentaciones de libros, videoclips, música y una retrospectiva sobre las historietas publicadas por Batato Berea.

“Me propuse crear Tinta Queer para aglutinar algo que en realidad está pasando desde hace un tiempito en el mundo de la historieta y alrededores, que es la afirmación de una nueva visibilidad, no solo porque haya gente que dibuje desde otros parámetros, sino porque hay otras formas de editar, de hacer festivales y muestras y de leer historietas”, plantea Trerotola, colaborador del suplemento Soy de PáginaI12 y conocido en el mundillo del cine por su trabajo en el diario del festival de Mar del Plata y como programador del Festival Asterisco. En el universo de la historieta y el dibujo circula hace rato también y por eso conoce el paño desde adentro.

Trerotola lleva 20 años estudiando y militando la cultura queer, desde que se abrió el primer grupo de estudios al respecto. Desde ese conocimiento, asegura que la historieta argentina está atravesando una etapa profundamente queer en su ruptura de paradigmas y en su creciente diversidad para crear, consumir y difundirse. “Leer a contrapelo, apropiarnos de manera fetichista es una forma de ejercer el placer disidente”, señala. En la muestra central del festival, que homenajea desde su nombre a los artivistas Ioshua y Effy, participan más de 40 dibujantes, historietistas y artistas –incluso de otros rubros, como la cantante Paula Maffía– que fueron convocados a dibujar su ‘Persona/je queer Favorito/a’. “Si hubo alguien que dibujó a Antifaz, el tío de Anteojito, que sostenga que una creación de García Ferré es queer, entonces vamos por un camino válido, el camino de la disidencia sexual”. Ese eclecticismo se sostiene en que “lo queer tiene algo de bosquejar una cartografía de las identidades sexuales y genéricas que va más allá de las convenciones para buscar nuevos territorios de la experiencia física y sensorial”.

Para el creador del festival, lo queer supone cierta potencia crítica y capacidad desestabilizadora. “En la historieta argentina de hoy está pasando justamente eso, hay mucha mirada desestabilizadora de los parámetros de comportamiento tradicionales del medio, surgieron proyectos editoriales independientes, y sobre todo festivales, que es muy importante porque es clave que se invite, se cure y se muestre desde distintas miradas, así como hay gente que produce desde lugares extraños, que se difunde por la web o se autopublica”, sostiene. Ese panorama, celebra, lo encuentra presente en eventos de todo tipo, desde los ultraindependientes como Dibujados hasta los más consagrados, como el rosarino Crack Bang Boom. “Me pareció que estaba bueno aglutinar, sumar y expandir a toda esa gente, sumar más”, explica. Por eso participan autores como Ariel López V., Gato Fernández, Fernando Calvi, Cons Oroza, María Ballena, la gente de la revista Clítoris, Juan Ángel Szama, Loris Z. y Paula Maffía, entre otros.

“La historieta de hoy en principio está mostrando otros cuerpos, otras formas de representar el deseo”, destaca. “Mirá por ejemplo a Luciano Vecchio que dibuja para DC y al mismo tiempo publica Sereno, y que también campañas de protesta contra las políticas del gobierno actual con el VIH: que con su estética de superhéroes haga un panfleto de protesta, en el mejor sentido de la palabra panfleto, es radicalmente queer”. A Trerotola se le acumulan los ejemplos: Escenas de la vida lésbica, de Maia Venturini, el fanzine Chica Trans, Guro -de Diego Simone-. “Esto hace diez años era impensado y es genial, que la historieta sea herramienta política y sirva para una nueva visibilidad también es radicalmente queer, hay algo que está estallando y Tinta quiere juntar un montón de esa potencia”.

Trerotola busca la potencia cuestionadora, la que abre interrogantes y nuevas miradas al mostrar otras formas de hacer y leer. “Leer” y no “consumir” historietas como distinción fundamental. Lo queer, puntualiza, se propone rupturista de la imagen “del gay asimilacionista que pliega al modelo de vida de clase media y se construye por sus consumos”, que recorre –sostiene– prácticamente toda la presencia de la diversidad sexual en los medios masivos de comunicación. Por eso rescata la mirada distinta que se ofrece desde las páginas del suplemento Soy y lo que descubre en cada evento comiquero que pisa.

En un mundo donde la imagen parece haberse erigido en reina de los consumos cotidianos, para Trerotola es fundamental que la sociedad sea capaz de pensar sus imágenes. Allí encontró otro motivo para impulsar Tinta Queer. “Cuando uno es niño te estimulan mucho a dibujar, pero después la educación formal te lo reprime: te alfabetizás, te expresás por la palabra y se reprime el dibujo porque las materias son verbocentristas, la educación te aleja progresivamente de la imagen. De la misma forma que nos reprimen esta capacidad, nos reprimen la manifestación de la sexualidad libre. Tinta Queer quiere hacer foco en una nueva visibilidad, nuevas imágenes de los cuerpos y el deseo, vivir un mundo gráfico que nos represente”.

Publicado en Página12
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