100 años de historieta

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Recorrido histórico por la historieta argentina “seria” o “de autor”, que repasa a los grandes dibujantes, con obras originales de: Alberto Breccia, José Luis Salinas, Pablo Pereyra, José Muñoz, Oswald, Leopoldo Durañona, Tulio Lovato, Carlos Roume, Lucho Olivera, Pascual Guida, Ernesto García, Gisela Dexter, Julio Schiaffino, Chingolo Casalla, Carlos Vogt, Cristobal Arteche, Luis Scafati, Carlos Nine, Francisco Solano López, entre otros, y a los grandes guionistas: Héctor G. Oesterheld, Robin Wood, Carlos Trillo…

También visita a los grandes personajes: Ernie Pike, Robin Hood, Nippur de Lagash, El Llanero Solitario, Alack Sinner, Rinkel el Ballenero, El Eternauta, Rip Kirby, Mandrake el Mago, Loggan, Tee Howard, Cisco Kid, Roy Rogers, Bull Rockett, Nekrodamus, el Cabo Salinas, Ticonderoga…

Y no faltan las grandes revistas que les dieron cabida: El Tony, Patoruzito, Hora Cero,
D´artagnan, Rayo Rojo, Puño Fuerte, Fantasía, Skorpio, Tit-Bits, Intervalo y otras.

Hay un sector que incluye obras de ilustración, realizadas por dibujantes que también abordaron el lenguaje de la historieta, como los trabajos realizados para la Colección Robin Hood.

Finalmente se presentan algunas obras que se podrían considerar la “prehistoria” de la historieta en nuestro país (fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX) y un original de la que se considera la primera historieta argentina: Sarrasqueta de Manuel Redondo, publicada en Caras y Caretas.

Museo del Humor.
Av de los Italianos 851 Puerto Madero. Buenos Aires

Publicado por Leedor

 

Diez historietas bien porteñas

Buenos Aires es la musa de tantísimas viñetas. El tango, los amoríos de esquina, los amigos y la vida de barrio son algunos
tópicos que distintos autores tomaron de esta capital para situar las correrías de sus personajes. Estas diez historietas
atraviesan a varias generaciones, desde el mítico Oesterheld hasta las nuevas camadas de autores. También se mezcla el
costumbrismo, el humor gráÖco y la narrativa de ciencia Öcción. No importa qué y cómo ocurre, importa que ocurra en
Buenos Aires.

Eternauta o el Martín Fierro de las viñetas: En los años 50 el guionista Héctor Oesterheld y el dibujante Francisco Solano
López trajeron a Buenos Aires los tiros intergalácticos que sólo se veían en el cine de Hollywood. Uno de los ejes que han hecho a esta historia emblemática fue poder ver combates cuerpo a cuerpo, bajo una nevada mortal, entre humanos e
invasores cósmicos en sitios reconocibles como Plaza Italia o la Cancha de River. La narrativa de esta odisea sigue tan
vigente que el año pasado la edición del Eternatua en EEUU a cargo de Fantagraphics ganó el Premio Eisner, una de las
máximas distinciones del noveno arte. La estatua del Eternatuta, que forma parte del Paseo de la Historieta, estaba
frente al Museo del Humor (Avenida de los Italianos al 800).

Mafalda, la preguntona de San Nicolás: La historia es más o menos conocida: al joven dibujante Quino le habían
encargado hacer tiras publicitarias. En ese contexto, creó a la niña de corte carré. El resto es historia: vinieron miles de
viñetas con aventuras en el barrio de San Nicolás. De la ternura a la re×exión, del cuestionamiento político a las
carcajadas en plan costumbrista. Hoy una placa y varias estatuas recuerdan el paso de Mafalda y sus simpáticos vecinos
por las calles de este tradicional barrio porteño (Bolívar y Chile).

Buenos Aires Cero: la dupla Carlos Albiac-Walter Taborda convirtió al a Ciudad en un escenario postapocalíptico. En los
años ochenta las páginas del a revista Fierro (Ediciones de la Urraca) ofrecieron mes a mes las aventuras de personajes
variopintos que oscilan entre el bien, el mal y la mera supervivencia. Postales como Diagonal Norte, las cúpulas de
Avenida de Mayo y la Plaza de Mayo se perciben a primera vista entre la acción y suspenso.

Mc Kosher: El dibujante y editor Brian Janchez trabajó en la cocina del McDonald’s kosher del Abasto. En menos de una
semana de trabajo recolectó suÖcientes anécdotas como para hacer un libro de sesenta páginas. Llanto de Mudo y
Ediciones Noviembre coeditaron este trabajo lleno de situaciones embarazosas que se reinventan en carcajadas, en una
radiografía sobre el empleo fugaz y las relaciones humanas al ritmo del fast food.

Mi Buenos Aires Querido, el compendio de nuevas plumas: veinte dibujantes, veinte barrios. El guionista Alejandro Farías
escribió historias sobre el amor en recovecos tangibles de la urbe porteña: cuchilleros del Abasto, oÖcinistas de Plaza de
Mayo, candomberos de San Telmo. Las historias breves tienen climas luminosos, sombríos, ambivalencias con la mística
porteña de fondo.

El Loco Chávez, el último chanta porteño: Hugo Chávez empezó sus aventuras en 1975 como corresponsal en Europa y
Norteamérica. Fue obra del guionista Carlos Trillo y del dibujante Horacio Altuna en la contratapa del diario Clarín. Tres
años más tarde regresó a su Buenos Aires Querido. Repartía su tiempo entre su casa de soltero (Las Heras y Pueyrredón),
la redacción del diario donde trabajaba (Clarín), los bares de la vieja guardia, las esquinas famosas de Capital, casas de
amantes y hogares de los más extraños personajes del submundo porteño. Pampita (no la modelo) fue primer su
compañera de aventuras periodísticas y luego el gran amor de su vida, con idas y vueltas. La tira que aparecía en la
contratapa del gran diario argentino duró hasta noviembre de 1987. El loco tiene su estatua en el Paseo de la Historieta
(Azucena Villaflor y Juana Manso).

Goyo Mazzeo y sus historietas tangueras. Dibujante de larga trayectoria, Mazzeo retrató peripecias de malevos, enredos
con paicas, la vida misma en el arrabal. También retrató a los grandes del dos por cuatro e hizo historietas con el guión de
los mismos temas tangueros. La recopilación de sus trabajos fue editada por Mercelo Oliveri, difusor del tango y
referente de la Academia Porteña del Lunfardo.

Los canillitas: en los primeros años del diario Tiempo Argentino se publicó la tira gionada por Diego Agrimbau y dibujada
por Fernando Baldó. En una esquina cualquiera de Buenos Aires está el puesto de los canillitas Rodolfo y Chelo dan ritmo
a una historia que transcurre en parrillas y pizzerías, en las canchitas de cinco y en plena vereda, al son del cuchicheo de
las historias que vienen y van en pleno barrio; la vida misma editada por Loco Rabia y Grupo Belerofonte.

Teodoro y Cía o el espíritu de las oÖcinas porteñas: Llamada “la historieta de la democracia”, esta tira que apareció
también la contratapa de Clarín en la época de la restauración democrática (1984). En lo que podía ser, en términos de
hoy, una sitcom de horario laboral, las vidas de los personajes, pivoteadas a través de la mirada del protagonista Teodoro,
convivían con el contexto social y económico de aquellos años. Releerla hoy es una forma de evocar el día a día de una
generación que se abrió hacia la libertad cívica, pero que padeció resquemores de un tiempo turbulento.

El Corto Maltés en La Boca contra la Zwi Migdal: El célebre aventurero de principios del siglo XX, personaje emblema del
dibujante y guionista Hugo Pratt, vivió aventuras porteñas en la novela gráÖca “Tango”. Tras 15 años de ausencia, el Corto
regresa al puerto para buscar a una amiga cooptada por La Varsovia, grupo de tratantes de blancas que operó en los años veinte. La historia, dibujada en un dinámico blanco y negro, se extiende por más de cien páginas con intrigas, tiros, corrupción al son del dos por cuatro.

Publicado por Pura Ciudad

 

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