Museos de la mujer

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Porque no solo gracias a héroes y dioses se ha conformado la historia del universo, también hubo mujeres, diosas y heroínas que protagonizaron rebeliones, leyendas y conquistas, pero no exclusivamente como compañeras de un valeroso, sino como quienes empuñaron armas, sueños y convicciones en pro de transformar sociedades. Esas historias tan poco mencionadas, son las recogen los distintos museos de la mujer repartidos en los cinco continentes, pero que en gran número alberga Europa.

Frente a la escasez de testimonios y el alza de ataques de género que ha experimentado América Latina, en México se inauguró en 2011, como un espacio de reconocimiento, memoria y defensa de los derechos femeninos, el primer Museo de la Mujer del país y se espera crear 18 centros más.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue quien proporcionó un edificio para que instalaran la muestra, después que los organizadores solicitaran un espacio para materializar la iniciativa a varias instituciones, incluso al gobierno, quienes se negaron por temor a que el aborto hubiese sido el tema central de la exposición, según explicó la historiadora, Patricia Galeana, directora del Museo.

Para Galeana la historia de México y el mundo, está hecha también por mujeres y la violencia hacia ellas ha sido también histórica, por lo que aseguró que para erradicar los ataques machistas la museografía representa  “un excelente medio para dar a conocer esos problemas”.

Además, la directora reconoce el fuerte impacto que ha tenido la muestra entre los ciudadanos. Relató que un visitante dejó el mensaje: “Soy obrero, tengo 54 años. Hoy me di cuenta de que de veras la han tenido difícil ustedes las mujeres”, ese hecho para la historiadora demuestra que “lo que encontró en las ocho salas le hizo percatarse de los actos de injusticia”, hecho que hará que “mire de manera diferente a las mujeres”.

Y añadió: “Un museo cambia vidas. Queremos superar la violencia, y éste es un camino”.

Sin embargo, la directora del Museo de la Mujer en Buenos Aires, Graciela Tejero Coni, señaló que “las muestras no harán el cambio por sí solas, ya que si bien son una herramienta, es menester seguir utilizando otras estrategias”.

La muestra

La exposición mexicana contiene un repaso histórico de la contribución femenina desde la época prehispánica hasta la actualidad. Es un museo interactivo que cuenta con documentos electrónicos, audiovisuales y recreaciones en tercera dimensión. Tiene también obras de arte elaboradas, un Centro de Documentación y una librería especializada. Presenta exposiciones temporales y realiza todo tipo de actividades culturales: Cursos, talleres, conferencias, cine de género y veladas artísticas, literarias y musicales.

Explican el rol secundario que poseían las mujeres en el imperio mexicano, donde eran mantenidas en cautiverio hasta el matrimonio. De ahí pasan al mundo novohispano, el catolicismo y los conventos. Ven cómo el marianismo –la imitación de la virgen María– era el modelo de comportamiento que se les exigía.

También, relata la historia de “las insurgentes”, quienes rompieron los estereotipos de la época, pasando por las reformas de Benito Juárez, que brindó la posibilidad de estudiar, formando así a gran cantidad de profesionales, revolucionarias y feministas, quienes bregaron por los derechos sexuales de las mujeres que hasta ahora, varios de ellos, no han sido resueltos.

Y llega a la actualidad resaltando el sinnúmero de femicidios y de actos criminales en contra de parejas, madres e hijas, acaecidos en el mundo.

Los otros museos

Este tipo de muestras nacieron en las últimas dos décadas del siglo XX con el fin de hacer visible la labor de las mujeres en ámbitos artísticos, políticos, culturales, científicos y sociales. El primer museo con perspectiva feminista fue inaugurado en 1981 en Bonn, Alemania, fundado por Marianne Pitzen y el grupo de mujeres Frauen Formen Ihre Stadt (Las mujeres forman su ciudad), dicho lugar sirvió como modelo para otras experiencias.

Para Patricia Galena estos espacios “además, de presentar su historia y cultura, promueven el respeto a los derechos humanos de las mujeres para acabar con la discriminación que éstas sufren”.

De los más de sesenta museos que hay en el mundo, más de veinte están en Europa, seis en Asia, cinco en África, catorce en Estados Unidos y cuentan con uno en México, Argentina y Costa Rica. Todos han sido promovidos por movimientos independientes de mujeres, feministas y ciudadanos.

América Latina es el territorio que está al debe en este tipo de iniciativas y coincidentemente es el continente que sufre en mayor grado de violencia de género y discriminación.

Para la historiadora mexicana “el común denominador en los estudiantes con mejores promedios de ambos géneros es el mayor grado de escolaridad de sus madres. Por ello, la mejor inversión que puede hacer un Estado es la educación de sus mujeres por ser éstas reproductoras de patrones culturales”.

“La mejor manera de medir el grado de civilización de un pueblo es la situación de su población femenina. En el Museo de la Mujer de México queremos contribuir a superar nuestros rezagos. Por eso promovemos que haya un museo de la mujer en cada estado de la república. Igualmente sería deseable que cada país de nuestra América cuente al menos con un museo de la mujer para que se conozca la historia de las mujeres latinoamericanas y se mejore su condición”, concluyó.

Publicado en El Siglo
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