[Exclusiva NodalCultura]: Horacio Galán, activista cultural de la Quebrada de Humahuaca: “Aquí, los espacios de la cultura están en la calle”

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Por Lucía Cholakian Herrera

Entre las resistencias de un pueblo vivo

“De entre las cenizas milenarias de un pueblo muerto, exhumaron las culturas de nuestros aborígenes dando eco al silencio” reza el texto tallado sobre el monumento construido en la cima del cerro Pucará, en Tilcara, provincia de Jujuy. Por «pueblo muerto», el homenaje refiere a las tierras de la Quebrada de Humahuaca, Patrimonio de la Humanidad argentino. Las comunidades que habitaban aquellas tierras son representadas en sus Pucarás: fortalezas, en lengua Inca.

En el cerro Pucará de Tilcara se realizan visitas guiadas cada una hora en temporada alta. Hacia el final del recorrido, los guías -todos oriundos de la Quebrada- invitan a imaginar allí a un pueblo vivo: en sus tradiciones, en sus rituales, en su comunidad. Es que basta con recorrer el pueblo por unas horas para aproximarse a la riqueza de su cultura, a la permanencia de sus tradiciones ancestrales en lo cotidiano, a la irrefutable vida que inunda todos sus recovecos.

La temporada alta de 2017 fue muy difícil. A consecuencia del desastre provocado por un alud que azotó a los pueblos de Volcán y Tumbaya, el turismo se retrajo como pocas veces lo había hecho antes. Sin embargo, el enero tilcareño recubrió todos los espacios comunes del pueblo con sus peñas, bingos en la plaza, ferias y espectáculos; espacios donde converge el turismo nacional e internacional con los miembros de las comunidades de la Quebrada y alrededores.

Horacio Galán es guía del Pucará de Tilcara, maestro de dibujo, ex estudiante de psicología y activista cultural en los pueblos del norte argentino. En una conversación con NodalCultura, su lucidez y su perspectiva política decolonial e indigenista, permite comprender de otro modo la realidad de la Quebrada. La conversación aporta herramientas para acceder a la cosmovisión de los pueblos originarios y de su relación con el concepto de “patrimonio”.

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La Quebrada de Humahuaca fue declarada Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad en julio de 2003 por la Unesco. La declaración no fue sin tensiones al interior de la comunidad y con el gobierno provincial: los pueblos de la Quebrada resienten la falta de atención que se prestó a su opinión en el proceso y asimismo, consideran que no les ha traído más que problemas. “Cuando estudiaba en Jujuy, durante el verano volvía a Tilcara” cuenta Horacio. “La gente, al escuchar que venía a la Quebrada, decía ‘Tilcara me da ganas de vomitar’. Es que a nosotros nos consideraban eso: comunidades cercanas a la boliviana, lejanos.’”. Con el incremento del turismo y el posterior nombramiento, los estereotipos sobre las comunidades humahuaqueñas cambiaron, pero no sin afectarlas: el despojo de tierras, la destrucción de sistemas de riesgo milenarios para construir hoteles, y la mercantilización de los encuentros rituales fueron algunas de las transformaciones traídas por el régimen capitalista, que llegó para quedarse.

Sin embargo, Horacio rescata los aspectos que dan cuenta de una resistencia cultural, ideológica y política, que mantiene encendido aquel carácter originario: “En la Quebrada de Humahuaca todos tratan de abrir centros culturales. Viene gente que tiene contactos, o que es de Buenos Aires o Francia. Y lo que pasa es que los espacios culturales acá son en la calle: los carnavales, semana santa. Esos son los espacios de la cultura. Hay otro concepto de cultura y otras maneras de practicarla.”. Ni siquiera la llegada del wifi, o de la televisión satelital pudo con los espacios rituales, ya que, como explica, los jóvenes “salen de clase, van a pastar cabras, o participan en las fiestas patronales como sikureros o promesantes mientras van whatsappeando”.

Esto no representa un conflicto para la vida social de los habitantes de los pueblos, aunque sí para el purismo teórico de “qué es el folklore” o “qué es el criollismo”, a lo que Horacio replica: “mientras ellos sigan practicando los rituales, los rituales van a vivir y transformarse: y lo importante es que ellos los transformen”.

En sus trabajos de articulación cultural y comunitaria, Horacio y sus compañeros apuntan a democratizar las herramientas que, cada vez más, quedan reservadas para una pequeña élite en la Quebrada: “Tenemos un programa de radio en el que tratamos de acercar información a la gente más humilde. Yo sé, porque soy de acá, que mucha gente no conoce siquiera qué es un derecho, ¡ni hablar de un derecho humano o uno laboral! El programa de radio apunta a eso. Por ejemplo, en un comentario, un oyente muy humilde, me dijo: “Horacio.. Están despertando al diablo”. Eso me pareció genial: lo que sea que para ellos sea el diablo, está bueno que se despierte.”

El pensamiento indígena

“El capitalismo, el marxismo y el intelectualismo indígena” dice Horacio, enumerando en nuestra conversación a las tres matrices de pensamiento que mueven al mundo hoy. “Obviamente todos los días vemos la TV y es más poderoso ese sistema que intenta obliterar lo andino, pero hay un pensamiento común”, cuya expansión adjudica al proceso boliviano de reivindicación política y cultural de lo andino. Según Horacio, en Argentina aún estamos a “mil años luz” de Bolivia.

Sin embargo, contra todo azote, las comunidades originarias del país resisten: “No vamos a desaparecer porque hay una forma de pensamiento y cosmovisión que nos pueden recontra remil matar y la gente va a seguir sabiendo esto.”. Golpes de Estado, persecuciones: “En la dictadura estaba prohibido reunirse, y la gente de la quebrada siguió practicando la ceremonia a la Pacha en el patio de su casa. Y se sostuvieron: por eso sabemos que somos naciones y se mantiene esa concepción. No tenemos territorio, aunque vivimos en él.”

 

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