Panamá y el sincretismo cultural

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Por María del Pilar Méndez

Luego de tres años, un equipo interdiciplinario, encabezado por el departamento de Arqueología del Patronato de Panamá Viejo, cuelga en las paredes del nuevo museo la exhibición ‘Panamá Viejo: donde la ciudad inició’, pensada para vivir la historia de la ciudad colonial.

Los retos no fueron pocos, dice Mirta Linero Baroni, directora de la sección de Arqueología. A la par que se construía el museo, y aunque aun no se había armado formalmente el equipo curatorial, el departamento de Arqueología estaba completado la muestra.

En el proceso de interpretar y seleccionar las piezas convocaron a expertos de diferentes áreas como arquitectos en herrajes constructivos antiguos, antropología física e historiadores, entre otros.

Hubo que corroborar muchos datos, como la ubicación geográfica de las batallas que libraron Henry Morgan y sus hombres, antes de tomar finalmente la ciudad.

Morgan llegó desde las costas del Mar Caribe y cruzó el istmo enfrentándose a asentamientos españoles poco protegidos y que ya habían relajado un poco sus medidas de seguridad, explica Linero en un recorrido por el museo para La Estrella de Panamá .

Además, hubo que replantear la presentación de los enterramientos siguiendo los lineamientos de la Convención de Museos de la UNESCO, que establece que no se deben exponer restos humanos.

Es así que la osamenta conocida como la ‘Señora de Panamá Viejo’, descubierta en 1996, no está en exhibición, sino que se ha colocado un video en el que se explica cómo a lo largo de casi 200 años, los indígenas la desenterraban para colocarle ofrendas nuevas.

Ella, que se estima falleció en el año 1250, ahora ‘descansa’ en el depósito especial para restos humanos del laboratorio del Patronato, pues siguen los estudios sobre ella.

‘Cada día la tecnología nos permite mejores herramientas sin tener que exhibir el cuerpo de una persona’, indica.

La muestra está concebida para que aquellos que vienen en recorridos cortos puedan comprender rápidamente la historia al ver piezas claves.

‘Todo lo que vemos [en el museo], que supera las 400 piezas de colección, es una exposición diferente. Algunas piezas son irreemplazables, pero en comparación con el primer museo, es una muestra nueva’, indica Linero.

EL PRIMER PANAMÁ

La exposición comienza con un túnel de datos históricos que desemboca en un ventanal que permite apreciar la Torre y la Plaza Mayor.

Luego hay un mural de estampas antiguas de la Torre que la muestran cubierta de hierba y maleza.

El túnel lleva entonces a la historia de los grupos indígenas que ocupaban esas tierras antes de la colonización española. Hay modelos a escala del tipo de vivienda, que eran bohíos circulares de madera, la vida cotidiana que incluía la preparación de alimentos y cerámica.

Explica Linero que parte de la exhibición está basada en documentos de cronistas como Pedro Mártir de Anglería y en hallazgos físicos, ya que en el área de la estatua Morelos subyacen los pilotes de una vivienda circular.

Del tratamiento funerario de los grupos prehispánicos se ha encontrado mucha evidencia en el sitio arqueológico. Por ello, en la muestra hay varias recreaciones de enterramientos que muestran la forma en la que fueron efectuados y encontrados.

Así, Linero muestra la Tumba del Músico, hallada hace tres años y que aún se encuentra en estudio, pero que muestra que la persona fue colocada en una posición que parece bailar y sus brazos y cabeza fueron colocados como si tocara un instrumento.

También se puede apreciar la tumba 6, que se cree era de un cazador. Fue colocado de forma que su cabeza descansara sobre sus manos y estaba rodeado de puntas de flechas y puntas de mantarayas.

Un enterramiento que llama la atención es la tumba 3, que puede tratarse de un posible prisionero, pues estaba atado en los codos y pies, y colocado boca abajo.

Todo lo presentado en la sección prehispánica corresponde a investigaciones que datan de la década de 1960 y los años siguientes, antes de la formación del Patronato, hasta las más recientes excavaciones.

VIVIR EN LA COLONIA

Con toda la información que llegaba a España desde el istmo, el rey Fernando de Aragón dio la orden de empezar a poblar esos territorios para continuar la expansión de la conquista española.

En esa avanzada se fundan Nombre de Dios, Acla, Natá de los Caballeros y, por supuesto, Panamá con el título de ciudad ‘muy noble y leal’, detalla Linero.

Además, venían las instrucciones de la conformación, organización y construcción de esa ciudad.

El Museo de la Plaza Mayor Samuel Lewis García de Paredes corresponde a una vivienda colonial colindante con la plaza. Compuesta por dos edificios unidos, ahora uno imita la construcción de una vivienda.

En las casas de dos pisos, la parte de abajo era de mampostería para tener una base sólida y la parte de arriba era de madera. La parte de mampostería se repellaba con una mezcla blanca. ‘Panamá Viejo no era rojo ni en piedra desnuda como lo vemos ahora, sus edificios eran blancos’, indica la arqueóloga.

Del museo anterior se restauró y modernizó la maqueta de la ciudad de Panamá, elaborada por el arquitecto Eduardo Tejeira Davis (Q.E.P.D). Se le colocó un sistema de luces e interruptores que indican los distintos monumentos del sitio arqueológico.

En cuanto a la vida social de la ciudad, la sociedad estaba compuesta por colonos, esclavos, libertos, mestizos y mulatos y pardos.

Explica Linero que si bien los pardos y mulatos varones pertenecían a los estratos sociales más bajos, el pertenecer a la milicia les permitía mejorar su situación. ‘La compañía de mulatos y pardos sirvieron tan bien al rey que por Cédula Real les reconocieron la importancia que tuvieron para la estructura del Nuevo Mundo’, explica Linero

Asimismo, la clase baja, tanto hombres como mujeres, eran mejor vistos en la sociedad cuando pertenecían a alguna cofradía o ayudaban económicamente a la iglesia.

La estructura de la sociedad de Panamá Viejo incluía la atención de salud de los ciudadanos más pobres, que iban al Hospital San Juan de Dios. Los ricos se hacían ver por un médico real en sus casas.

De acuerdo con la ‘Descripción de Panamá y su Provincia’ de 1607, había 495 españoles residiendo en la ciudad; 53 eran extranjeros.

Había 215 hombres casados: 8 con mujeres fuera del reino; 10 con cuarteronas (hijas de español y mestiza o española y mestizo); 12 con mulatas; 4, con indígenas; 5, con negras; 8, con mestizas.

Estos números hablan de la gran mezcla cultural que había entre los pobladores de la ciudad colonial. ‘La nueva sociedad panameña es amplia y está fundida en la tradición de lo español, lo africano y lo indígena’, dice Linero.

La toma de Panamá ocurre progresivamente y se movió desde el Caribe hasta llegar a la ciudad, con una estela de enfrentamientos.

Cuando Henry Morgan atacó la ciudad, en 1671, se instaló entonces en ésta y los pocos pobladores que quedaron huyeron al asentamiento que ya existía en lo que hoy se conoce como Casco Antiguo.

Ese lugar ya estaba poblado porque era mejor sitio para la pesca que Panamá Viejo, debido a que la marea se alejaba mucho de la orilla.

Sobre el por qué la gente no reconstruyó Panamá Viejo, Linero explica que en primer lugar, hubo temor de que volviera a ocurrir otro ataque, pero aún así hubo gente que regresó y se quedó allí por dos años.

Sin embargo, en 1673 la Corona Española dio la orden de abandonar el lugar y construir la ciudad en otro sitio que permitiera asegurarlo mejor. Hay evidencia de que edificios, como la Iglesia de La Merced, fueron cortados como un rompecabezas y armado nuevamente en su sitio actual en Casco Antiguo.

Además, las ruinas de las casas y algunos edificios sirvieron de materia prima para la construcción de la ciudad en Casco Antiguo y parte del área de Bella Vista.

Asimismo, los colonos siempre volvían a Panamá Viejo porque aún estaban los cementerios, cultivos e incluso los hornos donde se hacía la cerámica Panamá, que era muy cotizada.

EN EL HOGAR

La segunda parte de la exposición es la Casa Colonial y la recreación de la vida y distribución de la misma.

‘En este primer punto hemos querido resaltar la importancia de la mujer dentro de esta estructura social. La mujer como madre es la encargada de la transmisión de la cultura, en una misma casa se pueden encontrar remanentes de la cultura indígena, piezas de oro o cuentas de cristal de Venecia, junto con objetos de creencias africanas como la mano de Fátima, el puño de Figa o cuentas de ámbar, para alejar el mal de ojo’.

En las casas pudientes, existía un salón solo para las mujeres y tenía una tarima para recostarse. Allí se practicaba la costura, música o dibujo.

La parte inferior de la casa era usada como tienda. Allí se vendían telas, material de costura, clavos de hierro, vino, aceite, cerámica, azulejos decorativos y especias.

‘Este museo hace un enorme esfuerzo por tratar de concentrar toda esa cantidad de información, desde el punto de vista de toda la trayectoria por la cual pasó esta ciudad, desde el asentamiento indígena y después del abandono de la ciudad’, considera Linero.

Para ella, se trata de un buen complemento para lo que se presenta en los textos escolares, ‘pues ya no es leerlo, sino vivirlo, porque creo que es el mayor aprendizaje que hay gracias a las ruinas y la integración con museo. No venimos a aprender una lección, sino a vivir la historia’, puntualiza.

INVESTIGACIÓN

Trabajo continuo

La doctora Mirta Linero Baroni manifiesta que el departamento de arqueología se encuentra trabajando dentro del sitio en la Iglesia y Convento de San Francisco para su nivelación y limpieza.

‘Había una enorme acumulación de escombros que habían colocado antes de la creación del Patronato para nivelar el terreno, pero hacía difícil transitar el área y no se comprendía bien el espacio del edificio’, indica.

Como no se sabe cuando empiezan los estratos arqueológicos, ha correspondido al equipo de Linero la limpieza del área.

Para el año próximo, continuaran con las manzanas laterales al Hospital San Juan de Dios, proyecto en el que ya llevan más de dos años, e iniciaran con la manzana posterior a la Catedral.

‘El trabajo es continuo, pero tiene diferentes facetas o campos de investigación’, reconoce la especialista.

 

 

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