20 años de Ícaro

La producción cinematográfica nacional tendrá a partir de mañana un espacio para mostrarse al público, gracias a que desde este viernes inicia una nueva edición del Festival Ícaro. Las actividades se extenderán hasta el próximo 25 de noviembre y tendrán, además del componente de proyección, actividades de formación por medio del Primer Encuentro Latinoamericano de Estudiantes de Cine y el Taller de Técnicas y Prácticas para la actuación en cine. Habrá además un encuentro sobre memoria audiovisual en Guatemala y otras actividades destinadas a tejer redes internacionales en el campo de la producción audiovisual.

Para esta edición, Ícaro contará con más de cien invitados internacionales, entre productores, directores, actores y actrices. Además, las categorías que están activas para participar son la ficción, el documental, el material experimental y la animación. En este contexto, habrá más de 115 películas para el deleite del público.

El festival nació en 1998 en Guatemala y, según sus organizadores, se ideó con la “visión de unir Centroamérica a través del arte y la cultura, con especial atención en nuestra diversidad cultural, derechos humanos y medio ambiente, en el marco de una cultura de paz”. A partir de mañana, cineastas de toda América estarán representados en el país por medio de lo mejor de su producción.

Sedes

Para la presente edición de Ícaro se han establecido cuatro sedes: ciudad de Guatemala, La Antigua, Escuintla y Quetzaltenango. En la capital los lugares de proyección son: el Centro Cultural Municipal, anexo; el Teatro Lux (6a. avenida, zona 1), el Musac (9a. avenida y 10a. calle, zona 1), el ArteCentro Paiz (9a. calle y 9a. avenida, zona 1) y el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias (24 calle, zona 1). Por su parte, en Antigua Guatemala las sedes estarán ubicadas en el Real Palacio de los Capitanes, el Centro de Formación de la Cooperación Española y el antiguo Colegio de Santo Tomás de Aquino (Usac).

Destacadas

La selección oficial del festival Ícaro contiene varias cintas guatemaltecas. Estas compiten al lado de películas llegadas de todo el continente. Los representantes nacionales son:

– Cárcel de árboles, de Guillermo Escalón y Rodrigo Rey Rosa

– Resonancia, de José Saldaña

– Septiembre, de Kenneth Müller

– Los gigantes no existen, de Chema Rodríguez

El resto de cintas que componen la selección oficial son la puertorriqueña Antes que cante el gallo, la argentina El candidato, la colombiana Monserrate, la brasileña La dos Irenes, la también argentina La novia del desierto y la panameña Kimura. También compiten otras cintas desde Argentina, como Pinamar e Ícaros: a visión; desde Costa Rica también aparecen El sonido de las cosas y Abrázame como antes. Cierra la selección otra colombiana, La defensa del dragón, de la directora Natalia Santa.

> Para conocer el calendario de proyecciones y obtener más información visite www.festivalicaro.com o Facebook/Festival Ícaro.

Fechas

El festival se realizará este año tanto en La Antigua como en la ciudad de Guatemala y otras sedes. Para la ciudad colonial las fechas establecidas son 18 y el 19 de noviembre. En tanto, en la capital las proyecciones y demás actividades ser realizarán del 20 al 24 de noviembre.

Publicado en El Periódico

Guatemala, Quetzaltenango, Escuintla y Antigua Guatemala abrirán sus puertas del 17 al 25 de noviembre al Festival Internacional de Cine Ícaro 2017, un tradicional encuentro para divulgar y premiar lo mejor de la cinematografía nacional y de Centroamérica.
Largometrajes, documentales, animaciones y cortometrajes llegarán a las pantallas de estos cuatro departamentos guatemaltecos, donde se exhibirán más de 100 títulos en la categoría centroamericana e internacional.

El festival lo abrirá el filme Los gigantes no existen, un relato sobre los últimos días que Jesús Tecú Osorio pasó como ‘hijo adoptivo’ en la casa de uno de los hombres que mataron a su familia y a otras 177 mujeres y niños de la aldea guatemalteca de Río Negro, en marzo de 1982.

Según su director, Chema Rodríguez, es una historia sobre el miedo y la resiliencia, una historia en la que Jesús, a pesar de su edad, lucha para hallar algo que intuye, pero que no conoce: la esperanza.

Otras películas a proyectar son: ÂíA bailar!; Icarus: A Visión; La novia del desierto; El Camino es largo; First-True-Last; Memorias; Fuerza Bruta y Hasta siempre.

Del 20 al 25 de noviembre se organizará, además, el Primer Encuentro Latinoamericano de Estudiantes de Cine con la participación de 30 escuelas que intercambiarán información sobre las políticas cinematográficas de sus países.

Como parte de las actividades se impartirá el taller de técnicas y prácticas para la actuación en cine por renombrados actores y actrices internacionales, sesionará el Encuentro de la Memoria Audiovisual de Guatemala, y la Red Internacional de Festivales Ícaro celebrará su encuentro anual.

En la celebración de estos 20 años de Ícaro, no podía faltar la música, con conciertos de músicos internacionales y nacionales.

En la pasada edición, el festival de cine atrajo 116 países y más de cuatro mil propuestas, entre ellas, 18 representaron a Guatemala.

Publicado en PrensaLatina

20 AÑOS EN LAS ALAS DE ÍCARO

Hace 20 años, cuando un pequeño grupo de cineastas decidimos fundar el ahora mundialmente conocido Ícaro, Festival Internacional de Cine en Centro América teníamos tal vez una sola certeza: El Cine debía contribuir en la construcción de una Cultura de Paz en la posguerra.

Hacía poco más de un año que en diciembre de 1996 se habían firmado los Acuerdos de una Paz Firme y Duradera, quedaban atrás 36 años de una guerra que nos destruyó en todos los sentidos. Las heridas -que aún hoy no se cierran por completo- estaban a flor de piel en una sociedad acostumbrada y obligada al silencio.

¿Cómo hacer, qué ayudas buscar? No teníamos ningún recurso más que nuestro entusiasmo y convicción. Pero hay momentos en que los astros y las necesidades históricas coinciden y contra el escepticismo de muchos pero con las manos amigas imprescindibles, el Ícaro rompió el cascarón y timidamente extendió sus alas y echó a volar.

¿Cuáles fueron esas manos que comprendieron la importancia y trascendencia de lo que aquel grupo de jóvenes proponíamos? No vamos a mencionar nombres, porque siempre se omiten involuntariamente algunos o muchos, pero lo que primero que viene a la memoria es el Departamento de Extensión Cultural de la Universidad Rafael Landívar y el Ministerio de Cultura y Deportes, con esos dos aleros Ícaro pudo despegar.

¿Qué podíamos mostrar si en el país hablar de cine era como hablar de física nuclear? Aquí creo que está el segundo gran acierto que tuvimos: Había que darle voz a todos, desideologizar el discurso, abrir las alas para todos y todas sin importar orientaciones políticas, religiosas o sexuales, sin discriminar origen racial, cultural o económico. El Ícaro sería un espacio-tiempo de paz y aprendizaje. Un momento de convergencia que permitiera vernos en la multiplicidad de espejos de nuestra realidad diversa y pluricultural.

¿Qué mostramos en ese primer Ícaro?  En nuestra convocatoria abrimos categorías impensables en cualquier otro festival del mundo: Spot publicitario, Video Clip, Reportaje, Nota Periodística, Programa de TV… porque eso era lo que se producía. Para nuestra sorpresa y alegría, la respuesta fue masiva y además de los trabajos inscritos en estas categorías ¡recibimos más de 200 obras documentales realizadas en silencio por artesanos de la imagen y el sonido durante los duros años de guerra y represión, que esperaban engavetadas el momento preciso de salir a luz!

Lo demás es historia, una hermosa historia. El momento, lugar y condiciones de un nacimiento determinan su futuro y el Ícaro sin duda nació en el momento y lugar precisos y los buenos vientos lo han acompañado en su vuelo. No ha sido fácil y las anécdotas de problemas y dificultades aparentemente insalvables son demasiadas para este espacio.

Al tercer año el Ícaro adquirió su carácter centroamericano porque creemos firmemente que somos unidad cultural, histórica, política y económica, unidad en la diversidad, pero unidad finalmente que nos permite soñar en un futuro mejor.

¿Qué hacer con el éxito inicial? Pues fundamos Casa Comal. Era evidente la sed de producir y ver cine propio, pero faltaba de todo, empezando por cineastas formados profesionalmente. Los talleres que impartíamos en las Universidades Landívar y San Carlos se convirtieron en lo que hoy es Casa Comal Escuela. Nuestro bar cultural fue cuna de una nueva generación de rockeros, artistas plásticos y escenario de lecturas poéticas, presentaciones de libros, performances y ciclos de cine de todo el mundo. Espacio de comunión entre todas las artes.

Fuimos epicentro de un terremoto artístico y cultural y también pudimos convulsionar la vida nocturna de aquellos años, convirtiéndonos en válvula de escape de las necesidades de expresión de la joven generación de posguerra. Pudimos entonces, atraer las miradas de nuevos amigos y amigas que harían posible que llegáramos a alturas nunca soñadas.

Estamos hablando en primera instancia del gobierno del Reino de Noruega, su embajada en Guatemala y sus agencias de cooperación NORAD y FREDSKORPSET. Esto permitió la formación de cientos de jóvenes centroamericanos en las diversas especialidades técnicas del mundo audiovisual. Para los más talentosos se pudo financiar un programa de intercambio profesional que involucró a la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños y a decenas de cineastas de todos los países centroamericanos y Puerto Rico y República Dominicana. Más recientemente también se impulsó un programa especial de formación para cineastas mayas. Agradecimiento eterno por todo lo que hemos podido construir conjuntamente.

Hoy el cine centroamericano es una realidad. Decenas de largometrajes de ficción se han producido desde aquel primer Ícaro, centenas, seguramente millares, de documentales, animaciones y cortometrajes también han llegado a las pantallas. Podemos hablar de una industria en construcción, podemos hablar de un registro de nuestra historia, nuestras culturas y nuestras realidades.

Conscientes de que no se puede depender permanentemente de la solidaridad internacional, hemos buscado en todos estos años la institucionalización del Ícaro. El proceso ha sido largo y esperamos sea ya irreversible. El hecho de que haya sido incluido en el Presupuesto General de la Nación 2017 nos hace ser optimistas. Casa Comal estará, como cualquier progenitor, velando por la buena salud del Ícaro, y espera que las nuevas generaciones de cineastas tomen la estafeta y garanticen su permanencia en el futuro.

En estos años nos hemos logrado organizar como gremio en la AGACINE, recientemente nos hemos incorporado nuevamente al fondo IBERMEDIA y al Consejo de Autoridades Cinematográficas Iberoamericanas (CACI). El Ministerio de Cultura cuenta ya con una Oficina del Audiovisual. Toca ahora trabajar, porque nada se logra gratuitamente, para que logremos tener una Ley de Cine que haga realidad el Instituto Nacional del Cine y el Audiovisual.

Quisiera hacer una excepción y mencionar aquí un nombre muy especial para mí y la historia del cine centroamericano: Elías Jiménez Trachtenberg, gran amigo, socio y artífice en gran medida de lo que aquí he compartido con los lectores. ¡Salud Elías y fuerte abrazo!

Publicado en FestivalIcaro
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